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la rentabilidad por dividendo supera al dividendo de una empresa

Ideas de inversión: invierto en bonos corporativos o en acciones

¿Dividendo o el cupón de un bono? Es la gran cuestión para un inversor que no es tan conservador como para tener su dinero en liquidez

¿Dividendo o el cupón de un bono? Es la gran cuestión para un inversor que no es tan conservador como para tener su dinero en liquidez pero que, cuando invierte en bolsa, sólo se atreve con la rentabilidad por dividendo. Pero la renta fija lo ha hecho demasiado bien. Como explica Jordi Padilla, de Popular Gestión Privada: «La bolsa no está en las carteras porque tocaba premiar al bonista. Ahora ya no es tan acuciante mantener el 'rating' y empieza a haber presión para que el accionista vuelva a recibir atención». Muchas empresas ofrecen una rentabilidad por dividendo superior a la de su deuda. Algo excepcional que, según Nicolás López, de MG Valores, es síntoma que debe animar a comprar bolsa: "Es una oportunidad para comprar acciones de primer nivel", dice. "Certifica que la bolsa está barata respecto a la deuda", remata Ricard Torrella, de Gesinter. 

Telefónica. Acaba de realizar una emisión de bonos a diez años con una rentabilidad del 3,987 por ciento, por debajo del coste del Estado. Pero eliminó el dividendo de 2012. Con cargo a 2013 pagará 0,75 euros, pero no se sabe cómo. Iván San Félix, de Renta 4, espera que repartan 0,40 euros en efectivo en noviembre y 0,35 euros en papel en mayo de 2014. Teniendo en cuenta su precio de mercado y sólo el dividendo pagado en metálico, la rentabilidad por dividendo sería del 3,7 por ciento. ¿Qué comprar: el bono o la acción? San Félix dice que, viendo la estrategia de Telefónica y la situación de mercado, se queda la acción. Pero si tomamos como referencia las que ya están en circulación en el mercado secundario, la situación es peor: un bono a cinco años que vence en febrero de 2014 y cuyo cupón era del 5,431 por ciento, cotiza con una rentabilidad del 1,4628 por ciento.

Iberdrola. La eléctrica realizaba una emisión de bonos a ocho años a un interés del 3,5 por ciento. Su rentabilidad por dividendo en los últimos doce meses, según datos de Bloomberg, está en el 4,5 por ciento. En el mercado secundario, está próximo a su vencimiento un bono a siete años que la eléctrica emitió en 2008 con un cupón del 7,5 por ciento. Pero ahora su rentabilidad en el secundario es del 2 por ciento. Respecto al sector de las «utilities» en bolsa, López dice que aunque esté un poco parado, eso no significa que el dividendo no vaya a crecer a un ritmo del un 5 por ciento anual. Y es de suponer que, una vez pasada la crisis, vuelva a pagar al accionista en metálico y que recompre acciones otra vez. 
Gas Natural. También la gasista ha realizado una emisión en 2013: en su caso, a diez años y un cupón del 3,875 por ciento. En 2009 emitió un bono a siete años con un cupón más atractivo, del 4,375 por ciento, que llegó en el mercado secundario a situarse en el 7 por ciento, pero ahora ha bajado hasta el 2,42 por ciento. Son intereses que, ni de lejos, pueden competir con su rentabilidad por dividendo, que se coloca en el 6,11 por ciento. Y, además, a tenor de las recomendaciones de los expertos, la evolución del precio de sus acciones puede ser positiva. Como con Iberdrola, el grueso de los consejos son de «comprar» o «mantener». 

Red Eléctrica. En su caso, la situación parece estar aún más clara: paga su dividendo sólo en metálico y su rentabilidad está cerca del 6 por ciento. Mientras, su última emisión de bonos, realizada en los primeros días del año 2013 y con vencimiento en 2023, sólo paga un cupón del 3,875 por ciento. Una emisión a seis años realizada en 2010 cotiza en el mercado secundario con un interés del 2,45 por ciento. 

Santander y BBVA. El primero ha realizado una emisión a siete años con un cupón del 4 por ciento, frente a la rentabilidad por dividendo de cerca del 10 por ciento, según datos de Bloomberg. BBVA, por su parte, colocó una emisión a cinco años con un interés del 3,75 por ciento, cuando su rentabilidad por dividendo se sitúa en 6 por ciento. ¿Hay que apostar por sus acciones y no por sus bonos? «Manteniéndola a vencimiento, la deuda es más segura. En bolsa, los bancos aún pueden caer y hay que tener en cuenta que reparten sus dividendos en metálico y en títulos. Además, su rentabilidad por dividendo no es sostenible: es lógico pensar en una progresiva recuperación de las acciones, pero el avance de sus beneficios no será espectacular», dice Nuria Álvarez, de Renta 4. 

Nestlé. La primera emisión de Nestlé en 2013 ha sido a cinco años y con un cupón del 3,75 por ciento, que supera un poco su rentabilidad por dividendo, del 3,27 por ciento. La deuda en circulación en el mercado secundario es menos atractiva. Un bono a seis años que vence en 2018 da una rentabilidad del 1,28 por ciento. Pero la mayoría de los analistas consultados por Bloomberg recomiendan «mantener» sus acciones, porque están un poco caras. Hay que pensárselo. Aunque Félix López, de Atl Capital, dice que no tendría sus bonos y que un futuro inflacionista, que sería enemigo del bonista, puede ser aliado del accionista. 

Daimler. Un bono a ocho años con vencimiento en 2020 da un rendimiento del 2 por ciento en el mercado secundario -hace bastante poco tiempo daba un seis o un siete por ciento-, frente a una rentabilidad por dividendo del 5 por ciento. Desde Atl Capital dicen, por un lado, que los bonos europeos de alta calidad van a sufrir una caída importante en uno o dos años, mientras que por otro lado están pensando en entrar en las acciones de Daimler en particular una vez que caigan por debajo de 42 euros. 

ArcelorMittal. Félix López escogería deuda de ArcelorMittal más que de Daimler o de Nestlé. No en vano, por ejemplo, una emisión de 2009 que vence en 2016 cotiza en el secundario con una rentabilidad del 3,20 por ciento. Aunque fue emitido con un cupón del 9,375 por ciento. Pero su rentabilidad por dividendo es de un 4,40 por ciento. Por encima. Éste es el típico caso al que se refería Padilla: una compañía obsesionada por mantener el «rating», que ahora se puede financiar más cómodamente y podrá atender mejor al accionista.

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