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19 de Mayo, 14:43 pm

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Economistas Frente a la Crisis

Juan Ignacio Bartolomé: "España podría estar abocada a pedir un rescate total, como el de Grecia"

Cristina Vallejo

El profesor dice que España, tarde o temprano, se verá obligado a pedir un rescate total, a la griega. El país no podrá cumplir las condiciones de la vía suave que propone el BCE, dejará de recibir ayuda de E

Juan Ignacio Bartolomé, de Economistas Frente a la Crisis, dice que España, tarde o temprano, se verá obligado a pedir un rescate total, a la griega. El país no podrá cumplir las condiciones de la vía suave que propone el BCE, dejará de recibir ayuda de Europa y financiación de agentes privados, y llegará la intervención completa.  

¿Tiene España una alternativa que no sea pedir ayuda a Europa?

Desgraciadamente, es inevitable. Aunque España no tiene un problema de deuda pública, sí tiene un problema de financiación. Los intereses actuales no son sostenibles, sobre todo porque nos enfrentamos a un vencimiento de deuda cercano a los 30.000 millones de euros a finales de octubre. Y pese a que el Gobierno está vendiendo que el rescate de España sería blando, éste tendrá una condicionalidad muy dura para el conjunto de la economía española.

¿Puede haber actuado el Banco Central Europeo en clave disuasoria para que los inversores dejen de especular contra España? 

No. El Banco Central Europeo ha diseñado un plan que, para desarrollarse, exige que el Gobierno que lo necesite pida ayuda. Este rescate propone diversas alternativas. La primera, a la griega, que implicaría una total pérdida de acceso a los mercados de financiación. Ésta es, en principio, una opción que no se contempla para el caso español, porque dejaría muy mermada la capacidad del fondo de rescate. La segunda opción es la precautoria, el llamado "rescate blando". En realidad, con él, pese a su nombre, la política macroeconómica estaría completamente monitorizada por la troika (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional). Además, desde el momento en que se realizase el primer desembolso, el fondo de rescate podría considerar que España se ha desviado del cumplimiento de los objetivos de déficit y, entonces, dejaría de tener ayuda y, como consecuencia, España estaría abocada a recibir un rescate a la griega

¿Quiere decir que España podría llegar a necesitar un rescate total, como el que ha recibido Grecia?

Las políticas de austeridad, como está a la vista de todos, llevan a la recesión, al paro. Con ellas, parece muy difícil que se pueda reducir el déficit hasta los niveles comprometidos. Además, no es deseable. Ahí están los casos de Grecia, de Portugal y de Irlanda. La insistencia por parte de Europa en estas políticas de recortes con el aplauso del Gobierno reduce el crecimiento potencial de España. Aunque no hay que olvidar que la Comisión Europea no dice dónde hay que recortar. Los recortes que se están realizando en España son decisión exclusiva del Gobierno

¿Perdería España su acceso a los mercados en este escenario?

Si no se resuelve el problema de la "seniority", del orden de prelación de los acreedores, se puede perder el acceso a los mercados. Los inversores privados temen que el Banco Central Europeo y el fondo de rescate tengan prioridad a la hora de cobrar en caso de una reestructuración de la deuda y, por tanto, ante ese riesgo, pueden decidir no comprar deuda española. Por eso, se necesita una declaración oficial sobre este orden de prelación. 

Entonces, ¿hay alternativa?

Es cierto que hay que realizar una necesaria consolidación fiscal, pero se tiene que hacer a lo largo del ciclo, y no cargarla en la parte más baja de éste. El Gobierno se vanagloria de que va a realizar la mayor parte del ajuste durante el primer año, cuando debería hacerlo al final, cuando la economía comience a remontar. ¿La alternativa? Debe ser negociar con la Unión Europea y retrasar el ajuste

¿España tiene un problema de gastos o de ingresos?

España tiene un problema de gastos por los elevados intereses de la deuda. También tiene un problema de gastos, por el paro, que es muy elevado. Pero, además, tiene un problema de ingresos derivado de una política de austeridad y pro-cíclica que frena la actividad económica y, por tanto, la recaudación de impuestos. Pero si un alumno mío me dice en un examen, como Mariano Rajoy, que el Estado es como una familia y que no puede gastarse más de lo que ingresa, le pongo un cero y no sigo leyendo. Los gastos son inversiones que pueden convertirse en ingresos futuros. El verdadero derroche está en la reducción de gastos que merman la capacidad productiva del país. 

¿Es necesario dar marcha atrás al proceso autónomico? ¿Derrochan las comunidades autónomas?

Hay espacio para eliminar duplicidades y para mejorar la eficiencia. Si ello implica revertir el proceso autonómico, no hay que olvidar que es un tema en el que también tienen que entrar los consensos sociales y políticos. Pero, insisto, el mayor derroche es que haya gente que se tenga que ir de España porque se esté erosionando el sistema productivo. 

¿Se tendría que haber dejado caer a los bancos insolventes? ¿Qué otra alternativa había a lo que se ha hecho?

Hay que tener cuidado con esto. Lo que no se puede negar es que las consecuencias de dejar caer a un banco pueden ser peores que las de rescatarlo. Pero, para ello, hay que acometer un cambio de gestión. Porque el objetivo es evitar que continúen las políticas inapropiadas que provocaron esa situación.  

¿Debería apostarse por la creación de una banca pública?

Sería muy conveniente que hubiera un ente público que financiara proyectos productivos, pero no sé si tanto a nivel español como a nivel europeo. 

¿Cree que el proceso de bajada de salarios, a la larga, ayudará a España?

La devaluación interna se ha demostrado un fracaso. Lo que esconde es el objetivo de acabar con los derechos sociales, el Estado del Bienestar y la cohesión social. Respecto a las consecuencias en la competitividad, su medición no está tan clara. De hecho, España no ha perdido cuota de mercado en el mundo. Además, si las políticas de devaluación interna se aplicasen a toda costa, ¿quién compraría lo que exporta Alemania? 

Siguiendo con el mercado laboral. España, con más garantías para los trabajadores, hace años, en los ochenta, también tenía un paro estructuralmente alto. ¿Por qué? ¿Por dónde pasa la solución del mercado laboral español?

El problema del mercado laboral español no es de regulación, sino de crecimiento económico y de la estructura del sistema productivo. La precarización del mercado laboral reducirá la productividad y la capacidad de aprendizaje de los trabajadores en su puesto de trabajo. Y ello, a su vez, mermará la productividad del conjunto de la economía española. Y hay que ser realistas: podremos reducir los costes laborales hasta el infinito, que si no hay demanda, ninguna empresa contratará a nadie. La crisis actual es de demanda, no de lo caro o de lo barato que resulta contratar. De las crisis de este tipo no se sale precarizando las condiciones de los trabajadores, sino estimulando la demanda. 

¿Considera que un modelo óptimo de solución a la crisis podríamos tenerlo en Estados Unidos? 

La verdad es que da envidia la Reserva Federal cuando afirma su preocupación por el empleo y por el crecimiento. Cuando veamos con perspectiva esta crisis, cuando analicemos la radicalidad del Banco Central Europeo, se producirá un profundo cambio de mentalidad en Europa. 

Podrían ser los Acuerdos de la Moncloa un referente para terminar con la crisis actual?

En ese momento se estaba construyendo un país después de una férrea dictadura. Las decisiones de política económica no se pueden abstraer de la situación política. Ahora no hace falta un acuerdo entre PP y PSOE, porque si hay algo que debe diferenciar a esos dos partidos es el modelo por el que apuestan para salir de la crisis.

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