Desvelamos el misterio: ¿Hacia dónde va el tipo de cambio euro-dólar?
Los analistas dicen que puede tener recorrido hasta 1,27 dólares
El euro ha subido con fuerza hasta superar el nivel de 1,25 dólares. ¿Qué razones hay detrás de este movimiento? Por un lado, las actas de la Reserva Federal norteamericana han ayudado a elevar la probabilidad de una nueva ronda de estímulo monetario, de una QE3. Como explica Daniel Pingarrón, analista de IG Markets, antes se pensaba que la puesta en marcha de otro programa de compra de bonos dependía de que se debilitara todavía más la economía y ahora la autoridad monetaria ha dado a entender que para evitar nuevos estímulos se necesita más fortaleza económica. "Las cifras de inflación y actividad no justifican más expansión monetaria. Quizá sólo las de paro. Además, estas políticas ya no tienen efecto", comenta Alberto Matellán, de Inverseguros. "Aunque sí es cierto que la Fed puede querer ayudar a Obama antes de las elecciones", añade este analista. Pese a que los efectos en la economía real no serían muy perceptibles de aquí a los comicios (son en noviembre), sí tendrían un efecto muy importante en los mercados. Y el ciudadano americano medio sí se siente más rico si la Bolsa sube, no ocurre como en Europa. Y esa mejora del sentimiento podría aumentar el voto favorable a los demócratas.
A juicio de Alberto Matellán, a este movimiento al alza del euro también ha podido contribuir el hecho de que esté cundiendo la idea de que hay muchas probabilidades de que el Banco Central Europeo decepcione con sus medidas para rescatar a España. Al menos, a corto plazo, cuando tenga lugar la reunión de política monetaria, el próximo 6 de septiembre.
Tampoco hay que olvidar que en los últimos días de agosto, el 30 y el 31, tiene lugar la reunión de los bancos centrales en Jackson Hole. Allí fue donde, en 2010, el presidente de la Fed, Ben Bernanke, anunció la segunda ronda de alivio cuantitativo. Allí es donde este año puede presentar la tercera. Matellán cree, en cambio, que puede ser demasiado pronto. Este analista trabaja con el siguiente escenario: Ben Bernanke no anunciará medidas en la cita de Jackson Hole. Entonces, entre esa reunión y la de política monetaria del BCE, el euro se depreciará. A partir de ahí, si el presidente del BCE, Mario Draghi, también decepciona con las medidas que comunique tras la reunión, el euro se apreciaría. Un camino de ida y vuelta.
Con vistas al largo plazo, Matellán sí apuesta por un euro a la baja: "El Banco Central Europeo tiene que hacer más de lo que va a hacer la Reserva Federal". Eso significa que el BCE va a tener que crear más euros que dólares pondrá en circulación la Fed. Y a más moneda en circulación, más se deprecia.
Daniel Pingarrón añade alguna variable más a esta fórmula tan compleja. El euro es una divisa cíclica, como ocurre con el dólar australiano, por ejemplo. Por eso, tiende a bajar cuando los datos económicos son malos. Y respecto a la actuación del BCE y sus consecuencias en la cotización de la moneda única, introduce algunos matices que contradicen la visión de Matellán. "La relación entre la política del banco central y el comportamiento de la moneda no es tan directo en la zona euro como en otros lugares. Una política expansiva, que por lógica debería llevar a su depreciación, en Europa suele tener el efecto contrario: el euro se aprecia, porque se entiende que son medidas de apoyo a una divisa que está en cuestión, que corre el riesgo de fragmentarse", explica este experto.
Además, el Banco Central Europeo es famoso porque es mucho menos claro que la Fed, pone un tupido halo de misterio a sus palabras. Desconcierta.
Números, números
Por eso, ayuda el análisis técnico. Pingarrón opina que el euro tiene un suelo sólido entre 1,19 y 1,20 dólares. En estos niveles la Reserva Federal no se siente cómoda porque la economía estadounidense, que depende mucho del consumo interno, pero también de las exportaciones, comienza a sufrir. Además los niveles mínimos marcados el pasado 25 de julio, antes de las declaraciones de Draghi a favor de la moneda única, se encuentran en 1,2065 unidades. Nivel a vigilar, entonces. Quizás, para entrar.
A juicio de Daniel Álvarez, analista de XTB, la ruptura del nivel de 1,2520 abre la puerta a más subidas. Por arriba, la referencia se encuentra en el nivel de 1,27 ó 1,2750 unidades, que es una resistencia importante. A mediados de junio, fue ahí donde se rompió el rebote. A juicio de Álvarez, ése es el nivel en que debería pararse el euro. Pero hay que tener cuidado con que no pierda 1,2520, que ahora se ha convertido en un soporte.
En el caso de que el tirón actual dure y vaya más allá de 1,27 unidades, los objetivos siguientes son 1,30 y un 1,32 dólares. "Si se confirma que la Fed hace un QE3 y el Banco Central Europeo acepta comprar deuda en el secundario, entonces sí se puede buscar el nivel de 1,32 unidades de aquí a final de año", comenta Pingarrón. Aunque, entre tanto, vaya a haber mucha volatilidad al ritmo que marquen las dudas, titubeos y declaraciones de los políticos. Precisamente por las numerosas reuniones que habrá a principios de septiembre en Europa, Álvarez no apuesta porque se vaya más allá de 1,27 unidades.