
La clave para contratar una hipoteca es tener en cuenta todos los factores que inciden en su precio. Además del tipo de interés, el coste de la hipoteca depende del precio de los seguros y otros productos financieros que los bancos nos obligan a contratar.
Recuerda la decepción que sufrió cuando al ir a comprar su casa o su coche, atraído por un precio irresistible, se enteró de su precio real, una vez sumados impuestos, tasas, seguros y todos los “añadidos” a los que hay que hacer frente y que inflan el sugerente precio que se presenta al público.
En el mercado hipotecario ocurre más o menos igual. De entrada, puede parecer que las hipotecas con los diferenciales más bajos son los más económicos, pero no siempre es así. La contratación obligatoria de seguros y otros productos financieros, que se ha puesto de moda últimamente, encarece de forma notable el coste mensual.
Hoy día, con el euríbor en mínimos y con diferenciales desde el 0,25 los bancos han encontrado en los seguros otro filón con el que engrosar sus ingresos. Por eso, si usted es uno de esos afortunados que puede optar a una hipoteca, no olvide introducir en sus cálculos el coste anual de los seguros que el banco le obliga a contratar para concederle la hipoteca.
¿Cómo elegir?
La situación financiera actual, marcada por la crisis económica, en general, e inmobiliaria, en particular, ha afectado de lleno al negocio hipotecario. El cambio de escenario ha llevado a las entidades a endurecer las condiciones para acceder a una hipoteca. Los bancos valoran más que nunca a los mejores clientes: los que necesitan financiar menos del 80 por ciento del valor de la vivienda y tienen ingresos estables. Sólo ellos pueden acceder a las hipotecas más baratas del mercado, que siguen siendo las de tipos de interés variable. Sin embargo, antes de elegir, es aconsejable mirar con mil ojos todas las condiciones que imponen.
El diferencial que hay que sumar al euríbor para calcular le coste mensual de la hipoteca no es el único dato a comparar a la hora de elegir una hipoteca. El coste del seguro de vida, del seguro de vivienda, el de las tarjetas que nos obligan a contratar, las aportaciones obligatorias a planes de pensiones y el de mantenimiento de cuenta pueden hacernos inclinarnos por una u otra hipoteca.
El coste de los seguros es probablemente el que más eleva la cuantía a pagar por nuestra hipoteca. Además, las entidades obligan a contratarlos con sus filiales de seguros, sin dar opción al cliente a elegir el que más le convenga. Desde la aseguradora AIG Direct afirman que esta práctica no es legal. «El cliente puede decidir con quien contrata su seguro. De entrada, la entidad puede exigirle que lo suscriba con ella, pero pasado un tiempo, puede cambiarlo por otra más económica si así lo desea, ya que en la escritura de los préstamos hipotecarios no puede figurar la obligación de permanencia con una entidad concreta», añaden. Desde este punto de vista, el cliente puede controlar el gasto de su seguro.
Es recomendable por lo tanto hacer una comparativa en los precios de los seguros de vida antes de que pase un año desde que contratamos la hipoteca ya que las diferencias pueden ser sustanciales, por ejemplo el coste un varón de 30 años que solicite una hipoteca de 200.000 euros a 30 años varía desde los 14,53 euros al mes hasta los 38,45 euros por un seguro similar.

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