
Pero la pequeña fiesta se ha terminado. Para los próximos trimestres, “las entidades españolas prevén un endurecimiento en la oferta de préstamos al sector privado, sobre todo a empresas y en las operaciones a largo plazo”, comenta el regulador. Prueba de ello fue el encarecimiento de los préstamos de más de un millón de euros para las empresas en un 27% de mayo a junio. La demanda de las compañías para financiarse no para de crecer y sobre todo a largo plazo para reestructurar sus deudas. En un año la financiación a las empresas sigue en contracción, en junio cayó un 2,1%.
El Banco de España señala que este endurecimiento se debe al deterioro que sufren los bancos y cajas españolas en el acceso a la financiación al por mayor. El mercado interbancario no funciona y la emisión de renta fija está casi cerrada para la gran mayoría de entidades españolas.
Para el tercer trimestre, bancos y cajas esperan un aumento de peticiones por el lado de las empresas, que se mantenga la demanda en créditos para la compra de vivienda y una caída en los préstamos para el consumo.
Este último aspecto, anticipa lo que puede ser una caída del consumo en los próximos meses. Malas perspectivas económicas, miedo a quedarse sin empleo y el aumento del IVA apuntan a que las familias ahorren. Tras un ligero repunte en la concesiones de préstamos para consumo en la segunda parte del año pasado, en el primer trimestre de ejercicio bajó 1.500 millones. “En este contexto, las entidades volvieron a ampliar los márgenes aplicados a los créditos concedidos”.

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