27 de Mayo, 19:01 pm

Opinión

¿Es suficiente con relevar a Solbes para reflotar la economía?

llave

Pedro Solbes puede dejar en breve de envidiar a Mariano Fernández Bermejo, ese hombre de aspecto bonachón al que una cacería con amistades peligrosas le costó el cargo el 23 de febrero. Ese mismo día, el economista alicantino señaló que le gustaría estar en su lugar porque no se imaginaba que su segunda legislatura al lado de Zapatero iba a ser tan dura.

 

Más que dura, una etapa durísima que comenzó para este país cuando él y el presidente del Gobierno mintieron descaradamente entre septiembre de 2007 y marzo de 2008 para renovar sus cargos en la Moncloa en las últimas elecciones. A Solbes, al que siempre se le había reconocido su credibilidad, le ha perdido la osadía de no decir la verdad y negar la mayor sobre lo que estaba pasando ahí fuera. Hasta que el bulo ha sido tan grande que ni el que le invitaba a mentir puede con tal indigestión.

Si los medios tradicionales aciertan esta vez -vamos por el tercer anuncio de reestructuración-, Solbes pasará a mejor vida mañana y tendremos en su lugar a Elena Salgado, la actual ministra de Administraciones Públicas. La pregunta es saber si lo que necesita este país, inmerso en la peor crisis económica que se recuerda, es una persona de su perfil o requiere alguien con experiencia en tiempos de hambruna.

Su curriculum la respalda, ya que lleva años como ministra (ya lo fue en los gobiernos de Felipe González entre 1982 y 1986), tiene conocimientos en economía (fue directora del Departamento de Estudios en el Instituto de la Pequeña y Mediana Empresa) y como gestora (fue directora general de costes de personal y pensiones públicas del Ministerio de Economía y Hacienda). Además, ha estado en la empresa privada, aunque en puestos de poca relevancia.

Pero es obvio que el estado de precariedad es tal que lo que necesita nuestra economía es alguien con más carisma y con más mano de hierro, capaz de decirle al mismo que la nombra que su política de qué bonito es todo -ayudas sociales indiscriminadas, subidas salarias para funcionarios, etcétera- tiene que acabar mañana mismo. Y Salgado no parece tener muchas dotes de negociación, como le ocurrió con su fallida ley del vino.

Lo que necesita España es alguien que acepte que estamos en los huesos, que el modelo económico ha quebrado y que urge una drástica reconversión. Todo ello acompañado de un gran pacto nacional con la oposición, los sindicatos y los empresarios para remar todos en la misma dirección. De lo contrario, no hay mago que nos saque del túnel.

Sin olvidar que el posible nombramiento de Salgado demuestra que los que estaban por debajo de Solbes, con Sebastián y Vegara a la cabeza, tampoco valen para el envite, lo cual ya sabíamos de antemano. En el caso de confirmarse, esperemos que al menos dedique más tiempo a admitir la realidad que a enfrentarse a todo el mundo, incluido el FMI y Standard & Poor's, como hacía Solbes hasta hace dos días. Como dice el aserto, tanta paz lleves como descanso dejas.

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