27 de Mayo, 19:01 pm

Opinión

Enrique Utrera

Competencia desleal en la concesión de hipotecas

llave

"Cuestión de prioridad. Primero lo mío, luego lo mío y después también lo mío. ¿Por qué? Es más bonito, es más barato y además... es mío". En estas está el sector financiero a propósito del brutal stock de vivienda que acumulan bancos y cajas y que ha puesto a la oferta hipotecaria una doble velocidad: una, la que se aplica a la oferta inmobiliaria propia; otra, la que se aplica al resto de las viviendas, a esa casa que nos gusta y que pertenece a otro particular o a un promotor al que sí le salen las cuentas. Sencillamene, no hay color, incluso cuando se trata de una oferta para vivienda habitual. Si es para segunda residencia, ni hablamos.

La realidad dice que el mercado crediticio está cerrado, con escasas excepciones, para aquellas viviendas que no forman parte del formidable almacén de ladrillos que lastra al sector financiero español. Las entidades han lanzado ofertas masivas que compiten en los descuentos -hasta el 50%- y en las condiciones de financiación -el 100% hasta 40 años con un diferencial sobre el Euribor de como mínimo el 0,5%- siempre que se trata de soltar el propio lastre. Los demás no importa, o casi, cuando la prioridad es dar salida a la grasa que amenaza con embadurndar balances y cuentas de resultados, aunque sea con unas condiciones de financiación impropias de la prudencia que requiere una situación económica como la actual.

Es decir, paro desbocado, inseguridad laboral, subidas salariales mínimas o inexistentes en los próximos años y un Euribor en niveles tan bajos que prácticamente sólo puede subir quién sabe hasta que niveles de riesgo cuando los plazos de pago se van hasta los cuatro decenios.

El problema está en la otra acera. En la orilla de lo que podríamos denominar como oferta fuera del control del sector financiero las condiciones sí son de crisis: diferenciales sobre el Euribor superiores o muy cercanos al 1% y cada vez menos posibilidades de financiar más del 70% del valor de tasación. Es decir, condiciones de guerra o algo peor precisamente por la necesidad de la banca de quitarse de encima activos inmobiliarias. Pocas veces una competencia ha sido tan desleal con tantos ciudadanos.

Cualquiera que conozca mínimamente cómo funciona el sector financiero español sabe de la capacidad de las oficinas para encauzar la demanda hacia el producto que quiere vender. Y ahora el producto en campaña no es un depósito o un fondo de inversión o una cuenta remunerada. Hablamos de ladrillos. Y eso excluye casi todo lo demás. Entrar en una sucursal a solicitar información sobre una hipoteca para comprar una vivienda 'libre' exige realizar antes un ejercicio de autoestima.

Nos quitarán las ganas con unos diferenciales sencillamente intolerables, con unas exigencias de contratar otros productos casi abusiva y, lo que es peor, con una enorme indiferencia por nuestra situación financiera. Sencillamente, usted no es prioritario aunque pueda ser el mejor cliente del mundo. En la mayoría de los casos, ni se molestarán en pedirle un teléfono para estudiar su caso. El equipo de Finanzas.com lo ha comprobado personalmente en los últimos días.

Chocante situación esta, después del intento del Gobierno de acelerar la compra de viviendas antes de 2011 con la amenaza de la pérdida de las deducciones. O se entra por el aro de la oferta inmobiliaria propia de la banca o te conviertes en un hipotecado de segunda división, en el tonto de la película. Es lo que hay y a la vista del tamaño del stock lo que habrá durante muchos meses. Los promotores que todavía mantienen sus negocios etán desesperados; los ciudadanos que no caben en la oferta de algunos bancos -gran parte de la misma es infumable-, también.

Enrique Utrera finanzas.com.

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