21 de Noviembre, 03:16 am
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Trevor Greetham

La "primavera árabe" y sus implicaciones económicas sobre el precio del petróleo

Trevor Greetham

Las empresas navieras y ferroviarias suelen beneficiarse, las aerolíneas y la automoción, sufrir

Informe de Trevor Greetham, Director de Asignación de  Activos de Fidelity, en el que reflexiona sobre las revueltas árabes en su conjunto y cómo están afectando al alza de precio del petróleo.

Las protestas democráticas se han extendido por Oriente Medio y el Norte de África y han provocado cambios de gobierno en Túnez y Egipto, así como un conflicto aún no resuelto en Libia. A pesar de los esfuerzos de los gobiernos de Oriente Medio para contener la marea, la fuerza de esta "primavera árabe" sigue intacta y genera fuertes protestas en Siria, Bahréin y Yemen, donde las autoridades han recurrido a la fuerza para acallar el descontento. Dado el importante estatus productor de la región, algunos inversores temen que podríamos sufrir una crisis petrolera como la de los años 70. Sin embargo, es improbable que se produzca. Hasta ahora, el suministro mundial de petróleo apenas se ha visto afectado. No obstante, mientras la incertidumbre persista podríamos seguir viendo precios elevados.

Así están las cosas

El descontento social crece en Oriente Medio. En Siria, al menos 44 personas han muerto en Deraa, al sur del país, después de que el gobierno del partido Baaz usara la fuerza contra la población. En Yemen, los manifestantes se han hecho con el control de una ciudad cerca de la frontera saudí y la Casa Blanca señaló que ya estaba preparando el cambo de régimen, ya que el gobierno de Alí Abdalá Saleh apenas puede contener un movimiento nacional que pide su dimisión. En Bahréin, donde la familia gobernante es de la minoría suní, los manifestantes de la mayoría chií planean más marchas a pesar de las fuertes medidas de seguridad en el país.

El precio del petróleo sigue estando elevado a pesar de que la OPEP (y en especial Arabia Saudí) ha incrementado la producción para compensar la ausencia de suministro de Libia. Esta situación responde al miedo generalizado en el mercado a que pueda haber más problemas de oferta si las protestas se agravan y se extienden por la región.

¿Qué está impulsando el precio del crudo?

Si bien Libia fue el primer productor de petróleo de relevancia que se vio afectado de forma importante por la oleada de movimientos democráticos en el Norte de África y Oriente Medio, el país no figura entre los más grandes. Su 2% de la producción mundial le sitúa en el puesto 19 entre los mayores países productores de petróleo en 2010.

El hecho de que veamos una escalada de las protestas en los países del Golfo como Yemen, Bahréin y Siria significa que la prima de volatilidad en el precio del barril se mantiene. Siria supone sólo el 0,5% de la producción mundial y Yemen el 0,4%, pero los aspectos geográficos son importantes. El miedo real sigue siendo que los grandes productores de Oriente Medio, como Arabia Saudí, se vean atrapados en esta espiral de protestas democráticas que continúa sorprendiendo a muchos observadores por su intensidad y su capacidad para traspasar fronteras.

Oriente Medio representa alrededor del 30% de la producción mundial, pero esto no refleja su importancia estratégica debido a las cuotas de producción de la OPEP. La región posee más del 80% de las reservas probadas mundiales y sólo Arabia Saudí atesora en su subsuelo casi el 20% de los depósitos petrolíferos del mundo.

¿Hasta dónde llegará la primavera árabe?

El hecho de que las protestas continúen en Yemen y Siria ensombrece el panorama en todo Oriente Medio. Ciertamente, la posibilidad de que las protestas se extiendan a países petroleros clave como Arabia Saudí no puede descartarse.

El país no es inmune a las protestas populares y el levantamiento en Yemen y en la comunidad chií de Bahréin ha despertado una honda preocupación en la élite gobernante. El paro en el país sigue estando por encima del 10% y gran parte de él es desempleo juvenil. El rey Abdalá ya ha anunciado un programa de medidas de apoyo económico valoradas en 36.000 millones de dólares con el fin de apaciguar a los más desfavorecidos e impulsar los sectores de la economía no relacionados con el petróleo. Esta medida incluye una subida de salario para los funcionarios, indultos para los deudores encarcelados y ayuda económica para los estudiantes y los parados. El hecho de que se hagan estas concesiones ilustra la seriedad con que los gobiernos árabes se están tomando estas amenazas a su dominio.

Implicaciones económicas de una espirial alcista del crudo

Aunque los gobernantes de Túnez y Egipto fueron derrocados apenas unos días después de prometer que resistirían, el conflicto en Libia podría enquistarse. En Yemen y Siria las protestas se han intensificado últimamente y cabe reseñar que el Departamento de Estado de EE.UU. ya ha pedido a los gobernantes de los dos países que abandonen el poder. Podríamos estar ante un punto de inflexión en la región, después de que la sociedad se haya atrevido a expresar el descontento que albergaba desde hacía tiempo ante las élites gobernantes.

Si se produjeran manifestaciones importantes en países petroleros clave como Arabia Saudí que hicieran pensar en un cambio de régimen, cabría la posibilidad de que se produjera una convulsión en los precios como en la década de 1970. La historia nos muestra que las espirales alcistas en los precios del petróleo suelen tener un efecto estanflacionista dañino en la economía mundial. Los analistas de Société Générale calculan que por cada 20 dólares que suba el precio del barril de petróleo desde los niveles actuales, el PIB de la economía mundial perdería un 1%.

Comparaciones históricas

Cada fase alcista del petróleo es diferente, pero la escalada anterior en 2008 nos permitió conocer el umbral de dolor de la economía mundial en materia de precios del petróleo. Durante este episodio, los precios del petróleo se mantuvieron por encima de 100 dólares durante varios meses antes de tocar máximos en 145 dólares en julio de 2008. La economía mundial entró en una profunda recesión menos de seis meses después, aunque el impacto del petróleo es difícil de aislar de la crisis crediticia que se cernió a continuación sobre el sistema financiero.

La escalada de los precios del petróleo en 2008 vino motivada fundamentalmente por factores económicos, como el auge de la demanda china. Los acontecimientos actuales pertenecen al ámbito de las crisis geopolíticas. ¿Cómo podría reaccionar China ante una escalada de los precios? La experiencia de los 70 demuestra que las crisis geopolíticas suelen ser más caóticas, ya que la especulación y el pánico agravan una situación de por sí mala. Los precios tienden a dispararse.

Un factor importante que viene a complicar la situación es que los precios de otras materias primas también están disparados. Los precios de los metales y los recursos naturales están coqueteando con los máximos anteriores, pero lo que más preocupa son los alimentos, pues sus precios han sobrepasado recientemente sus máximos de 2008 según el índice compuesto de precios de alimentos de la ONU, que marcó en febrero el nivel más alto desde que comenzara a elaborarse en 1990.

Esta situación, que repercute más gravemente sobre los segmentos más pobres de la sociedad, están espoleando el descontento social que estamos viendo actualmente y están dando lugar a una peligrosa combinación de factores impulsores de los precios a corto plazo.

Las implicaciones para la inversión

La atención ante una posible espiral alcista del petróleo está justificada, pero por el momento sigue siendo improbable. La opinión de consenso más moderada señala que las alzas experimentadas hasta la fecha por el precio del petróleo no serán suficientes para hacer descarrilar la economía mundial y que la oferta de petróleo no se verá afectada de forma importante. Los grandes países productores de petróleo en Oriente Medio todavía no han sufrido la intensidad de las revueltas populares de otros países. También se ha señalado que incluso si viéramos cambios de régimen en los países del Golfo, esto no tiene por qué afectar al suministro de petróleo, ya que los nuevos gobiernos se esforzarían por proteger un recurso que es de vital importancia nacional. Sin embargo, mientras persista la incertidumbre cabe esperar que el precio del petróleo mantenga un sesgo alcista.

Varias son las implicaciones de un crudo más caro para la inversión. Dado que el petróleo ejerce más presiones inflacionistas en las economías en un momento en el que la inflación está subiendo, los inversores deberían plantearse proteger sus carteras a través de una inversión en bonos ligados a la inflación. También cabe esperar que el oro se comporte bien como refugio en un contexto de incertidumbre mundial. A corto plazo, podríamos ver cómo se manifiesta la intolerancia al riesgo en la renta variable ampliando el mejor comportamiento relativo de los mercados desarrollados frente a los emergentes.

La energía es probablemente la mayor beneficiaria, aunque a corto plazo los efectos podrían ser dispares si las empresas se ven obligadas a suspender sus operaciones, como ha ocurrido en Libia. Los fabricantes de equipos para el sector petrolero como Transocean han demostrado una gran sensibilidad a la evolución del precio del petróleo y también podrían ser una apuesta atractiva. Rusia podría ser uno de los grandes beneficiados dado el gran peso de sus valores del sector energético, como Gazprom y Rosneft. Estas empresas también tienen un reducido grado de participación en Oriente Medio comparado con sus competidores mundiales.

Por otro lado, las empresas navieras y ferroviarias también suelen beneficiarse, mientras que las aerolíneas y la automoción suelen verse afectados negativamente, junto con los valores de consumo discrecional. Históricamente los sectores de consumo básico, telecomunicaciones, salud y servicios públicos se han comportado bien desde un punto de vista relativo debido a su naturaleza menos cíclica y los rasgos defensivos de sus beneficios.

En última instancia, los inversores deben asegurarse de que cuentan con una cartera diversificada, idealmente una que incorpore protección frente a la inflación y exposición a la energía y a otros activos reales con poder de fijación de precios.
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