
Y este año la campaña viene cargada de nuevos productos, regalos y bonificaciones variadas. Mariano Rabadán, presidente de Inverco (Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones), asegura que este año las promociones serán más intensas que las del ejercicio pasado, por numerosos factores pero, sobre todo, porque la rentabilidad y la situación financiera han mejorado. En cualquier caso, no conviene dejarse llevar por los reclamos. Lo que más les importa a muchos contribuyentes son las ventajas fiscales de los planes: la posibilidad que dan de reducir el pago de impuestos por las aportaciones realizadas. Pero, ¿cuál es, de verdad, el ahorro fiscal que se puede conseguir?; ¿cuánto conviene aportar?
Variables
Para calcular el ahorro fiscal que puede generar la aportación a un plan de pensiones hay que tener en cuenta varios aspectos.
Residencia fiscal: existen diferencias fiscales entre el territorio común y los territorios forales (Navarra y País Vasco), que cuentan con normas tributarias propias (ver apoyo en página 55). Las aportaciones máximas que se pueden realizar a un plan oscilan entre los 8.000 y los 10.000 euros anuales.
Edad del partícipe del plan: las aportaciones máximas tienen límites diferentes, en función de si el partícipe es mayor o menor de 50 años.
Situación personal y familiar: las retenciones fiscales aplicadas son distintas en función del estado civil y de si se tienen hijos y ascendientes mayores de 65 años a cargo del contribuyente.
Rentas: para hacer un cálculo básico sobre el ahorro fiscal que se obtendrá por aportar a un plan de pensiones, hay que tener en cuenta la cuantía de tres tipos de rentas obtenidas en el ejercicio:
Rentas tipo G: se refieren a los ingresos que tenemos que tributan por la base imponible general del impuesto sobre la renta. Aquí se incluyen los rendimientos de trabajo, actividades económicas, capital inmobiliario, etc.
Rentas tipo A: Ingresos que tributan por la base imponible del ahorro. Por ejemplo, son las rentas que se obtienen por dividendos, intereses y algunas operaciones del capital mobiliario.
Rentas RT: son los rendimientos del trabajo o los ingresos íntegros por actividades económicas.
Manualmente los cálculos son engorrosos, por lo que existen varios simuladores al alcance del pequeño contribuyente, que pueden ser de gran ayuda. Uno de ellos es el creado por AFI (Analistas Financieros Internacionales) para BBVA y disponible en la página web de ActiBva (www.actibva.com).
A continuación, exponemos tres simulaciones, a las que pueden ajustarse cientos de contribuyentes.
Contribuyente medio
Los datos de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones ponen de manifiesto que, en realidad, las aportaciones que se hacen anualmente a planes de pensiones son bajas. A cierre de 2007 (último ejercicio del que se tienen cifras) la aportación anual media se situaba en 900 euros. Sin embargo, en realidad un 60% de los contribuyentes ahorran menos de 300 euros en su plan de pensiones anualmente. Y sólo un 0,7% del total hace aportaciones superiores a los 10.000 euros al año. El ahorro fiscal, es decir el importe que se va a dejar de pagar a Hacienda por aportar a un plan, varía mucho en función de las cantidades ahorradas:
Por ejemplo, Juan Ahorrador puede definirse por tener el perfil de contribuyente medio. Sus rentas de trabajo se sitúan en 20.000 euros. Tiene 40 años, dos hijos y a lo largo de 2009 ha generado unas plusvalías con sus depósitos, cuentas y acciones de 1.000 euros. Este año, ha podido ahorrar 300 euros para su plan de pensiones. Con esta aportación, el ahorro fiscal generado será de 84 euros. Si la aportación fuera de 900 euros, el ahorro fiscal conseguido sería de 387 euros. Si hiciera la aportación máxima permitida (de 10.000 euros), el pago de impuestos se reduciría en 2.011 euros, según el simulador de AFI.
Desde Deutsche Bank aseguran que los contribuyentes con rentas bajas son los que menos poder adquisitivo pierden a la hora de jubilarse. Para un perfil como el comentado estiman que sería suficiente con ahorrar 620 euros anuales.
Rentas medio-altas
En otro segmento de ingresos se sitúa María Renta, que gana 60.000 euros anuales. Tiene 50 años. No está casada ni tiene hijos. En 2009 tiene unas plusvalías generadas por sus acciones de 4.000 euros. También ha ingresado 6.000 euros por tener alquilado uno de sus inmuebles (esta cantidad también se integra en la base imponible general). Este año planea hacer una aportación a su plan de pensiones de 3.000 euros. El ahorro fiscal conseguido ascenderá a 1.290 euros. Si hiciera la aportación máxima (de 10.000 euros), podría conseguir una deducción fiscal adicional de 3.870 euros.
Respecto a cuál sería la aportación ideal, Luis Miguel Gómez, director general de ING Nationale Nederlanden, asegura que a mayor salario, mayor descobertura pública llegada la jubilación. Su recomendación es hacer la máxima aportación posible anualmente, que sea periódica y cuánto más joven se empiece a ahorrar mejor.
Ahorro máximo
Un perfil algo distinto es el de José Inversor, que tiene unos rendimientos de trabajo de 100.000 euros anuales. Como empresario, además, declara unas rentas por actividades económicas de 40.000 euros. Tiene 53 euros. Está casado y tiene dos hijos. En 2009 ha ganado 20.000 euros adicionales por su inversión en bolsa. Este año está dispuesto a hacer la aportación máxima a planes de pensiones que, por su edad, es de 12.500 euros. El ahorro fiscal que conseguirá será de 4.300 euros. Además, por estar casado y puesto que su esposa declara rendimientos inferiores a 8.000 euros al año sabe que puede aportar otros 2.000 euros a su plan de pensiones en nombre de su cónyuge.
Estas aportaciones también reducirán su base imponible general. En este caso, el ahorro fiscal adicional que conseguirá José Inversor alcanzará los 860 euros. En total, si su aportación total alcanza los 14.500 euros conseguirá una reducción en el pago de impuestos de 4.960 euros.

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