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08 de Febrero de 2012

CUIDADO
Ofrecen una rentabilidad del 8%, cuatro veces más que los tipos medios de los dépositos a plazo
27/09/2009 - 09:44
Las elevadas y continuas emisiones de preferentes que lanzan algunas entidades incrementa la posibilidad de que el próximo año estas participaciones no paguen los cupones pactados con los inversores.

Como en las historias de Stieg Larsson, la tensión que generan las participaciones preferentes va ganando enteros con el paso de los días. Desde principios de año, se han presentado como un producto llamativo para inversores particulares que desean una jugosa retribución, en estos tiempos de tipos bajos y de escasa remuneración para el ahorro más conservador. En su primera página del currículum ofrecen un sugerente atractivo: intereses de en torno al 7-8% anuales, rentabilidad que supera hasta cuatro veces los tipos medios de los tradicionales depósitos a plazo. Para muchos, este aspecto ha sido suficiente para decantarse a invertir, en ellas, pese a la iliquidez y a la posible perpetuidad de estos títulos de renta fija.

Sin embargo, con el transcurso de los meses y la confirmación de la presión sobre los márgenes financieros a la que asisten las entidades, aumenta la posibilidad de que no se cobren esos cupones que han atraído a cientos de ahorradores. Más de diez cajas de ahorros cuentan ya con un «rating» de alto riesgo de impago, según la terminología de las agencias Standard and Poor´s, Moody´s y Fitch.

Riesgo de impago en las cajas

Las emisiones de participaciones preferentes de algunas de las principales cajas de ahorros españolas, como Caja Madrid, Caixa Catalunya y Bancaja, cuentan en la actualidad con una calificación de «grado especulativo», desde BB, lo que implica que el riesgo de impago es considerablemente mayor que si fueran catalogadas como «grado de inversión», que es la «nota» que se otorga a la deuda de más calidad o deuda senior, desde AAA hasta BBB.

Tener en cuenta el «rating» inicial de una emisión de preferentes es un aspecto importante que debe analizar el inversor antes de suscribirla. Sin embargo, no debe ser definitivo, ya que puede variar con el paso del tiempo. La particularidad de estos productos y la delicada situación financiera actual hace posible que la calificación que aparezca en el folleto de emisión pueda modificarse, si también varían otras condiciones. Lo que comenzó pareciendo blanco puede tornarse gris o, incluso negro. Una pega más para un producto oscuro y complicado.

Cuando una entidad financiera realiza una emisión, es habitual que incluya los «ratings» preliminares que le otorgan las distintas agencias de calificación en el folleto de emisión, al alcance del inversor y registrado en la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Ángela Cruz, directora del departamento de «ratings» de instituciones financieras de Standard&Poor´s comenta que, «sin embargo, los «ratings» asignados inicialmente pueden cambiar a lo largo de la vida de la emisión». «En el caso de las preferentes, entre otros factores, si se modifican a peor nuestras expectativas de obtención de beneficios o, por ejemplo, la entidad emite un volumen de preferentes que hace que aumente de manera significativa los dividendos que tendrá que pagar, el rating puede bajar», comenta. Eso ha ocurrido con Caja Madrid, que acaba de ver cómo S&P ha reducido el «rating» de sus preferentes hasta el denominado «grado especulativo», lo que supone que la posibilidad de que incurra en un impago de los cupones prometidos es ahora más elevada que en el pasado. Ángela Cruz asegura que «en la modificación del «rating» de las preferentes de esta entidad han influido las expectativas que manejaban sobre sus beneficios y el volumen de emisiones que ha realizado».

La legislación española exige a las entidades obtener un mínimo de ganancias anuales para poder repartir el pago de los cupones pactados en sus preferentes. «El pago del dividendo de preferentes está condicionado a que se obtenga un beneficio distribuible suficiente durante el ejercicio anterior.Si los dividendos que debe pagar, teniendo en cuenta todas las emisiones de preferentes vivas, superan los beneficios distribuibles del ejercicio anterior, la entidad no se verá obligada a abonarlos», comenta Ángela Cruz. «En nuestra opinión, el riesgo de impago de las preferentes de Caja Madrid se ha elevado. Si suben sus compromisos de pago de dividendos, evidentemente se incrementa la posibilidad de impago», añade. 

Ojo a la iliquidez

Félix López, director de gestión de Atlas Capital, también opina que en estos momentos existe mayor riesgo de impago de las preferentes de las cajas de ahorros, entidades locales y regionales y algunos bancos pequeños o medianos. «La presión sobre los márgenes de beneficios afecta más a este tipo de entidades. Es posible que haya algún año que no puedan pagar los cupones», comenta. En este caso, el cliente perdería los dividendos esperados para ese ejercicio, ya que la normativa española indica que el pago de los cupones no es acumulativo: si no se paga un año porque la entidad no ha tenido los beneficios esperados, el cliente no tendrá derecho a cobrar en ejercicios posteriores, aunque la emisora vuelva a tener sendas ganancias. 

Félix López aconseja, además, no olvidar otras características de las emisiones preferentes, como son su iliquidez y su perpetuidad. «La entidad puede decidir no pagar el principal llegado el supuesto vencimiento, a cinco o diez años vista. En general, las preferentes son un producto que no nos gusta y en el que no hemos invertido. Apostamos por otras alternativas como la renta variable, los convertibles o los bonos corporativos», opina.

En realidad, el producto no encaja en la filosofía de inversión de los gestores profesionales. De ahí que las entidades se esfuercen por colocarlas a toda costa a través de su red comercial entre particulares. A cierre de 2008, de hecho, un 83,9 por ciento de las preferentes emitidas estaban en manos de pequeños inversores y menos de un 1 por ciento estaba depositado en fondos de inversión y de pensiones, según datos de BME. En lo que va de año, la banca española ha colocado más de 11.000 millones de euros en preferentes entre ahorradores particulares, según AIAF.

Mejor en europa

Pese a todo, el mismo éxito de colocación que están teniendo las preferentes en España se está repitiendo en Europa. Y, curiosamente, las condiciones de las preferentes de los países vecinos son mejores que las de las españolas. Félix López afirma que a nivel europeo los cupones que ofrecen son superiores, están en torno al 8,5 y el 9% anual. «La situación financiera de las entidades es peor que la de las españolas, de ahí que se vean obligadas a pagar más a sus inversores», comenta. No obstante, por lo general, sus normativas son menos exigentes, con lo que también es menos probable que incurran en impagos de los cupones pactados. «En algunos países de Europa la definición de beneficios distribuíbles para el pago de dividendos de preferentes incluye, además de los beneficios anuales, cierto tipo de reservas, algo que no se permite en España. Esto hace que, por lo general, sea menos probable el impago de los dividendos», comenta Ángela Cruz.










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