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¿Está preocupado por su pensión de jubilación? Si ha seguido estos días el debate que se originado entre el Gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, y el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, seguramente lo esté. Sin embargo, los expertos afirman que no debe cundir la alarma. «Los pensionistas y las personas que estén próximas a la edad de jubilación no tienen que temer por el importe de su pensión actual», afirma Pilar González de Frutos, presidenta de Unespa, patronal del sector asegurador.
Las advertencias que ha formulado estos días el Gobernador del España (ante la Comisión parlamentaria del Pacto de Toledo y en el Foro de ABC) se refieren a las pensiones que tendrán que pagarse dentro de 15 ó 20 años. Para entonces, según los cálculos de los expertos, la tasa de pensionistas duplicará a la actual y las cotizaciones de la población activa no serán suficientes para garantizar la cobertura actual que, de media, ronda el 83 por ciento del último salario cobrado antes de jubilarse. «Son los cotizantes de mediana edad los que tienen que empezar a estar preocupados por su pensión pública de jubilación. Porque las dificultades para garantizar esta cobertura empezarán a notarse en un horizonte de 15 a 20 años», añade Gregorio Izquierdo, director del Departamento de Estudios del Instituto de Estudios Económicos (IEE).
Es el colectivo que peor preparado está para afrontrar este más que posible escenario: una pensión pública insuficiente para cubrir sus necesidades. «Un plan de jubilación no se improvisa del día a la mañana. Hacen falta unos 20 años para que las aportaciones acumuladas a través de un seguro de ahorro o un plan de pensiones puedan ser un complemento eficaz de la pensión pública», explica Pilar González.
Según los expertos, si se comunica la situación actual a la población y se fomenta con fuertes campañas fiscales el ahorro privado para la jubilación, todavía habría tiempo para que los partícipes que ahora rondan la cuarentena pudiesen llegar a la edad de retirarse con un patrimonio capaz de amortiguar la brecha económica que se producirá entre el último salario y la pensión.
Cambio de mentalidad
Pero para ello, afirman desde Unespa, hace falta una fuerte campaña de información que persiga un cambio de mentalidad en el partícipe español. Actualmente, mucha gente aporta a los planes de pensiones o a los planes de previsión asegurados (PPAs) sólo con el objetivo de reducir su factura fiscal. La resultante es que los importes medios que se rescatan en la actualidad rondan los 11.000 euros, una cantidad apenas suficiente para completar la pensión pública actual.
Por eso los asesores financieros y fiscales recomiendan empezar las aportaciones a planes de pensiones privados y PPAs cuanto más joven mejor, como sucede en otros países de nuestro entorno, donde el patrimonio invertido en los planes de pensiones duplica el PIB, como sucede en Holanda o Reino Unido. Según un reciente informe del Servicio de Estudios de BBVA, «si la recuperación de la crisis actual se produce en un período razonable es posible que el actual sistema tarde todavía una década en entrar en déficit y que el Fondo de Reserva (58.000 millones) acumulado en este período permita seguir pagando las pensiones sin problemas ocho o nueve años más».
A partir de ahí, no quedan muchas soluciones. «Ante las dificultades no quedan muchas salidas: o se retrasa la edad de jubilación o se ajusta el importe de las prestaciones públicas. Por ello es necesario primar con fuertes incentivos fiscales nuestro débil sistema de ahorro complementario para la jubilación», añade Gregorio Izquierdo.
El problema es que los expertos creen que aunque se efectúen estas reformas y tengamos que trabajar más años, la pensión seguirá siendo insuficiente y serán necesarias políticas que fomenten el ahorro privado para la jubilación. Precisamente, el sector de planes de pensiones y seguros de ahorro ha echado en falta en la polémica suscitada sobre la salud del actual sistema de pensiones públicas de jubilación una mención expresa al fomento de los planes de pensiones vía incentivos fiscales. En la última reforma del IRPF de 2006, el equipo fiscal del Ministerio de Economía (dirigido entonces, precisamente, por Fernández Ordóñez) suprimió la deducción del 40 por ciento en la base imponible del contribuyente si rescataba el plan en forma de capital (todo de una vez). La medida fue muy criticada por los gestores de planes de pensiones y actualmente las asociaciones esperan que el nuevo equipo económico y el nuevo juego de mayoría parlamentaria permitan introducir mejoras fiscales a los productos de ahorro para la jubilación.

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