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campaña renta 2009

Requisitos para cambiar de región y aprovecharse fiscalmente

JOSÉ Mª CAMARERO

Hacienda no permite trasladarse a una región más atractiva en fiscalidad

Se puede justificar con la vivienda habitual, o donde se obtengan la mayor parte de las rentas del trabajo. Como mínimo, hay que residir en una región durante seis meses

Hasta ahora, las Comunidades Autónomas se diferenciaban en la Declaración de la Renta por las deducciones que se aplicaban en cada territorio. Además, algunas regiones han modificado el tramo que gestionan (un 50 por ciento) en el Impuesto de la Renta (IRPF). La ley así se lo permite desde hace varios años y, por ello, Madrid, Valencia, Murcia y La Rioja han optado por reducir, en parte, el porcentaje que grava las rentas de sus contribuyentes. Pero, ¿es tan fácil fijar la residencia, por ejemplo, en algunas de estas regiones para beneficiarse de su particular modelo fiscal? En principio, no.

A pesar de que un ciudadano puede trasladar su domicilio fiscal (diferente al censo municipal) a la residencia que desee, siempre que lo justifique, para poder aplicar la normativa fiscal de alguna Comunidad que le beneficie hay que cumplir determinados requisitos.

¿Esquivar al fisco?

Si a la hora de elaborar su Declaración consigna su residencia en una determinada región, debe salvaguardarse ante posibles inspecciones de la Agencia Tributaria.

Porque la Ley del IRPF establece (artículo 72.3) que no tendrán efecto los cambios de residencia «que tengan por objeto lograr una menor tributación en el impuesto» salvo que la residencia se prolongue durante, al menos, tres años.

En el caso de que así lo descubra el fisco, el contribuyente estará obligado a presentar la autoliquidación complementaria (en el mismo plazo que está en vigor la campaña de Renta 2009), además del abono de los correspondientes intereses por demora.
Desde Hacienda afirman que no es posible realizar el cambio de domicilio entre dos regiones cuando la base imponible sea superior en, al menos, un 50 por ciento a la del año anterior al cambio; cuando su tributación sea inferior a la que le hubiese correspondido en la región habitual; o cuando vuelva a fijar su residencia habitual en el domicilio inicial antes del cambio.

Vivivienda habitual y fuentes de ingreso

Tres son los criterios exigidos por Hacienda para poder «asentarse» en un determinado domicilio fiscal.

El primero de los requisitos que se pueden utilizar para cambiar de residencia está relacionado con la vivienda. Se deberá asignar la residencia en una determinada Comunidad en cuyo territorio haya permanecido el mayor número de días durante un año. Es decir, en la región donde haya residido, al menos, durante seis.

La ley permite computar aquellos periodos en los que el contribuyente se ha ausentado temporalmente de su domicilio fiscal. Además, la Agencia Tributaria presume que esa residencia es donde también radica su residencia habitual. Si ambos domicilios no coinciden, se deberá justificar ante el fisco esta situación.

Otro criterio que se tiene en cuenta para fijar el domicilio fiscal en una Comunidad Autónoma es el que se denomina «centro de intereses».

En ocasiones, los contribuyentes determinan su residencia fiscal en función de la región en la que hayan obtenido la mayor parte de los ingresos y rentas que conforman la base imponible del IRPF.

En este caso, hay que tener en cuenta que la Agencia Tributaria entiende que se pueden utilizar tres tipos de rentas para asignar un domicilio fiscal concreto.

Por una parte, los rendimientos del trabajo, que se entenderán obtenidos donde radique el centro de trabajo del contribuyente. Por otro lado, los rendimientos del capital inmobiliario y ganancias patrimoniales derivadas de bienes inmuebles, que se entenderán obtenidos en el lugar en que radiquen estos.

Además, se pueden utilizar los rendimientos de actividades económicas, ya sean empresariales o profesionales, que se hayan obtenido donde radique el centro de gestión de cada una de esas actividades.

También se puede justificar el cambio de domicilio con el denominado criterio de última residencia.

Si no se puede justificar ante Hacienda un determinado domicilio fiscal, se puede alegar que la residencia de un contribuyente se encuentra en el último lugar en el que esté registrado en la base de datos de la Agencia Tributaria.

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