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Economía

07 de Septiembre de 2010
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"El trabajo de la mujer está infravalorado y su discriminación sale barata"

03/10/2007 - 12:07

CC.OO. y UGT opinan que eliminar la segregación y los estereotipos sociales con la Ley en la mano ayudaría a avanzar en una lucha difícil


Madrid (Miriam Calavia Rogel)
La discriminación salarial de las mujeres tiene más de un siglo de historia. Su tardía incorporación al mundo laboral y los estereotipos sociales que pesan sobre ellas se reflejan cada mes en las nóminas y en las dificultades para avanzar en un problema con un futuro poco halagüeño. Ningún país europeo ha conseguido todavía equiparar los sueldos entre hombres y mujeres. Las medidas de los Gobiernos avanzan, pero mientras las empresas sigan priorizando el enriquecimiento inmediato a la igualdad, la particular batalla de las mujeres continuará librándose más allá del siglo XXI.
Elisa García, responsable del departamento confederal de la mujer de UGT, y Carmen Bravo, responsable de la mujer de CC.OO, explican y valoran a continuación esta lacra.
¿Cómo es posible que todavía en el siglo XXI las mujeres perciban menos salario que los hombres?
Elisa García: Hay que echar la vista atrás unos 30 años y ver la trayectoria de la mujer en España. Hasta 1975 la mujer tenía que pedir permiso a su marido para casi todo y no tenía condición de ciudadana. Su incorporación al trabajo a finales de los años 80 y principios de los 90 fue tardía y sus labores están minusvaloradas por los estereotipos. Se encuentran catalogadas en tareas peor valoradas y por el hecho de ser mujer se sobreentiende que se organizan peor o no saben llevar a cabo según qué gestiones.
En los convenios colectivos es difícil detectar desequilibrios salariales, sin embargo, en las nóminas es habitual que aparezcan 'pluses' soterrados que favorecen a los hombres.
Carmen Bravo: la discriminación salarial del siglo pasado continúa en nuestros días. Según la mayoría de las organizaciones, las mujeres cobran un 30% menos de media. En la base de todo el problema está la segregación y los estereotipos que responden a la composición e interpretación de la sociedad. Se trata más de estereotipos sociales y no tanto profesionales, es decir, que en el mercado de trabajo hay categorías profesionales perfectamente definidas, pero las mujeres todavía cargan con la losa de la responsabilidad familiar, las tareas del hogar, el cuidado de los hijos, etc.
¿Cómo podría cambiar esta situación? ¿Qué soluciones proponen?
EG: La Ley de Igualdad ha entrado de lleno en el problema a tavés de los planes de igualdad que los sindicatos llevaban reclamando desde hace tiempo. Esta ley es una herramienta positiva y muy eficaz, pero lo principal son las medidas de acción positiva. La empresas tienen que encontrar la forma de valorar los trabajos y equilibrar los salarios. También es necesaria la trasversalidad en las categorías profesionales y evitar la masculinización y la feminización de los trabajos.
El Gobierno podría imponer medidas donde se establecieran fórmulas concretas para que hombres y mujeres tuvieran los mismos salarios, pero la no discriminación ya se contempla en la Constitución Española. Entrar a abordar directamente el problema de los salarios sería muy complicado porque hay muchas empresas, muchos tipos de compañías y un sin fin de sectores. No existe ningún precedente en Europa. La Constitución y la Ley de Igualdad ya se preocupan de la discriminación entre sexos, pero lo que hace falta es un cambio en la mentalidad de los patronos y de la sociedad en todos los ámbitos, no solo el salarial. Cuando se produzca un cambio en todos los órdenes de la vida se irá reduciendo la discriminación.
CB: Hay que implementar medidas sociales para que las familias tengan más apoyo y mejore la situación de la mujer y su incorporación al trabajo. A la Ley de Dependencia habría que añadir una atención universal de la infancia y la eliminación de la segregación horizontal y vertical a través de los planes de igualdad.
¿Cuáles son las expectativas de futuro?
EG: Hay esperanza en que las cosas van a cambiar. La Ley de Igualdad no es la panacea, pero el panorama laboral español está cambiando y se nota. Las mujeres han ampliado horizontes y ya no sólo están recluidas en el sector servicios. Ya hay mujeres en la industria y en puestos de más responsabilidad. Cada vez hay más mujeres que mandan. Todo esto es fruto de la larga lucha de las mujeres, pero con la Ley en la mano se pueden abordar más problemas.
CB: Las resistencias son muchas porque la desigualdad es barata. Las empresas salen ganando mientras paguen menos a las mujeres. Por eso, combatir esta discriminación es difícil con determinados sectores empresariales que no están dispuestos a desarrolla programas de competitividad, sino que sólo buscan el enriquecimiento.
No es fácil avanzar, pero es una taera en la que todos debemos comprometernos.





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