Poca atención al déficit español... pese a su alarmante estado
Pero esto no es obstáculo para seguir uno de los más importantes desequilibrios actuales, y me temo que también futuros, de nuestro país.
Sólo una prueba: El déficit corriente ha aumentado un 146,5 % en junio, muy por encima del ya llamativo aumento del 81,1 % anual del déficit acumulado en los primeros seis meses del año.
¿Alguien más está preocupando por la evolución de este indicador?.
COMPETITIVIDAD Y COMPETENCIA, ASIGNATURAS PENDIENTES EN ESPAÑA
Competitividad -precios, cuota mercado externo y mayor valor añadido- y competencia siguen siendo algunas de las mayores prioridades para la economía española.
Uno de los principales responsables del deterioro de la balanza corriente fue el déficit comercial: Aumenta un 59% en junio y un 37,3% en los primeros seis meses, en ambos casos sobre el año anterior.
¿Razones? Tanto una escasa recuperación de las exportaciones -crecen un 10,3 % en junio, pero apenas un 3,8 % acumulado- frente al fuerte dinamismo de las compras al exterior -aumentos del 20% y 10% respectivamente-.
Aunque tampoco nos podemos olvidar del deterioro del superávit -seguro que no descubro nada nuevo- en la balanza de servicios: Baja un 22,7 % en el mes y más del 11,1% en el año -aunque los ingresos por turismo "sólo" bajan un 5,0% en los seis primeros meses sobre el año anterior-.
Si sumamos al saldo de la balanza corriente el de la balanza de capital -transferencias de capital, especialmente desde la UE- el resultado es desolador: Un déficit en junio de 4.178 millones de euros frente 247,1 millones hace un año y de la friolera del déficit de 11.900 millones de euros acumulados frente a 4.700 millones de euros acumulado frente a 4.700 millones en los seis primeros meses del 2004. Sin comentarios.
¿Cómo financiar este déficit? esto siempre es prioritario. Y más cuando hablamos de cifras de déficit que pueden superar al 3% PIB -previsión de la OCDE, cuando ya ha superado el 1,5% en lo que llevamos de año-.
SIN MECANISMOS DE DEPRECIACIÓN A LA MANO
De acuerdo: No estamos ante un nivel máximo histórico. Entre 1990 y 1992 el déficit por cuenta corriente superó el 3,5% del PIB. Pero ya conocemos las consecuencias; la depreciación de la peseta, que nos permitió recuperar competitividad sin un elevado ajuste interno.
El problema es que ahora no contamos con una moneda nacional que volver a depreciar. Por lo que se refiere a la balanza financiera, en junio vimos entradas netas por inversiones de cartera por un importe de 4.600 millones de euros que más que compensaron las salidas netas por inversiones directas por un importe de un 1.000 millones.
Más llamativa ha sido la evolución entre estas dos partidas en el año: Una salida neta por inversiones directas por un importe de 4.300 millones de dólares -entradas de 5.100 millones hace un año-, frente a las entradas netas de 19.700 millones en inversiones de cartera -salidas de 15.400 millones en 2003-.
RAZONES PARA LA INTRANQUILIDAD
¿Son datos para estar tranquilos? Yo no lo creo. El Banco de España esperaba una mejora de las cifras de balanza exterior durante la segunda parte del año. Sin embargo, los últimos datos muestran un renovado deterioro tras la mejora marginal a principios del segundo trimestre.
Es evidente como la continuidad que esperamos para el crecimiento mundial debería traducirse en una mejora marginal en la tendencia de deterioro que muestran las cifras anteriores.
Pero también parece urgente tomar medidas para corregir este desequilibrio, sin hacerlo depender de la coyuntura exterior. Y es que los ajustes a tomar pueden ser voluntarios o forzosos. Creo que todos deseamos que finalmente sean del primer tipo

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