La deflación, un riesgo muy, pero que muy real, sobre todo en Europa
La deflación es una caída de los precios motivada por el sobrante de capacidad productiva con respecto al nivel de consumo. Y algo de esto sufrimos ahora, cuando todavía no se han depurado todos los excesos producidos durante la burbuja.
Los analistas que previenen contra el peligro de deflación se basan en que todavía no se han eliminado los excesos de capacidad en muchas industrias, o dicho de otra manera, no son suficientes ni los recortes de plantilla ni las quiebras de empresas; hacen falta más despidos y bancarrotas para que las compañías supervivientes sean eficientes y crezcan en beneficios.
Stephen Roach, que se hizo famoso con la -entonces- hipótesis del double dip, distingue claramente entre inflación de bienes e inflación de servicios. Según el economista jefe y analista global de Goldman Sachs, el IPC correspondiente a los bienes ya está en deflación, como demuestra la caída del 0,8% en el segundo trimestre, y añade que la presión deflacionista supera a las de todos los ciclos anteriores.
Esa "deflación sectorial" hasta ahora se ha equilibrado con la inflación del sector servicios, que representa un 53% del PIB ajustado por inflación y un 59% del IPC. Pero Roach se muestra preocupado porque la inflación en servicios ha caído desde crecimientos del 3% en el máximo del ciclo anterior -cuarto trimestre de 2000- hasta el 2,2% actual. En las últimas seis recesiones, este componente creció una media del 0,2% en los seis trimestres posteriores desde el máximo del anterior ciclo.
De esa argumentación se desprende que la economía norteamericana no ha entrado en deflación gracias a los servicios... pero existe el riesgo real de que el sector servicios caiga en la misma espiral.
Una vez confirmado el riesgo de deflación, ¿qué medidas pueden tomar las autoridades económicas para aminorarlo? La respuesta es clara: los bancos centrales deberían ser muy agresivos a la hora de bajar tipos, mucho más que en circunstancias normales.
Con tipos bajos, los consumidores aumentan su endeudamiento y, en consecuencia, el consumo, la gasolina que alimenta los precios. En caso contrario podemos incurrir en la "trampa de liquidez" de Japón, donde los ciudadanos prefiere acumular liquidez a consumir.
Aunque no todos los bancos centrales lo entienden así. El mercado espera que la FED baje los tipos de interés en breve, pero el BCE sigue obsesionado con la estabilidad de precios y el objetivo de déficit. Y lo cierto es que en la antigua locomotora de la economía europea, Alemania, el riesgo de deflación es muy alto...

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