La encuesta de Philadelphia fue una señal de alerta
Frente al moderado optimismo con que algunos han recogido los últimos datos de ventas de viviendas (importante que bajen menos que las viviendas iniciadas, de forma que se materialice le ajuste sobre el exceso actual de viviendas), los datos del sector manufacturero han aumentado mi preocupación.
Reconozco que el resultado de la encuesta de Philadelphia de septiembre que conocimos la semana pasada, aunque cuestionables por su mayor erraticidad también por su carácter regional, fue una señal de alerta. Ya en esta semana el inesperado descenso de los pedidos duraderos, también sin transporte, anticipan una desaceleración mayor de lo previsto en el sector autos y menor crecimiento sobre lo previsto en el sector manufacturero.
¿UN AJUSTE TEMPORAL?
Es posible, aunque todo apunta a que el crecimiento del tercer trimestre inclusive podría ser inferior al 2,0%. Quizás un 1,5-1,6%, considerando que otros 1,5 puntos pueden ser drenados en conjunto por el sector autos y vivienda. De materializarse este escenario, con evidente impacto sobre la inflación subyacente (a la baja), la FED podría moderar su discurso en los próximos meses. De hecho, ahora parece más factible pensar en un recorte de tipos de 0,25 puntos a principios del próximo año para mantenerlos en niveles del 5,0% durante el resto del ejercicio.
LOS DATOS DE HOY
Pero, para confirmar este escenario necesitamos datos. Y los que se publican hoy pueden ser precisamente fundamentales. Por un lado, la encuesta ISM de Chicago de septiembre puede confirmar este menor optimismo de los empresarios hacia el futuro (prefiero verlo como la botella medio llena por el momento). Por otro, el deflactor subyacente del gasto personal de agosto nos debería mostrar el primer descenso de la tasa anual de los últimos meses. Por último, podríamos conocer un menor optimismo desde los consumidores en la encuesta de Michigan de septiembre. Pero esto último es una revisión.
Sí, realmente estoy algo más inquieto que en los últimos días. Y es una preocupación que comparten algunas autoridades internacionales. Es el caso del Ministro de economía japonés, que ha elevado la desaceleración (recesión en mi opinión) en la construcción residencial estadounidense al primer puesto en los riesgos a corto plazo para la economía japonesa.
Pero hoy los datos que hemos conocido de la economía permiten moderar el pesimismo de las últimas semanas: la inflación se acelera en agosto hasta un 0,3% desde el 0,2%, producción industrial sube un 1,9% anual, sin cambios en la tasa de desempleo en niveles del 4,1%, gastos de construcción suben un 10,3% anual.
Pero los gastos de las familias retroceden con fuerza el mes pasado, en niveles de 4,3% anual, por encima de lo previsto y acelerando el descenso hasta julio del 1,3%. El propio Ministro de economía japonés ha considerado que la recuperación sigue su ritmo, también que el final de la deflación es un hecho. Pero también ha valorado que se debe dar tiempo para contrastarlo, confirmando las expectativas del mercado ahora sobre un aplazamiento en las nuevas subidas de tipos desde el Banco Central Japonés. Nosotros no lo esperamos antes del segundo trimestre.
¿Cuándo? En definitiva, cuánto más pueden aguantar las autoridades chinas para no ampliar la banda de fluctuación de Yuan desde el 0,3% actual. Hoy un Instituto de análisis próximo al Gobierno chino ha publicado sus previsiones de crecimiento e inflación para el 2007, hasta niveles del 9,5 % y 1,8% respectivamente. Menor crecimiento y una inflación más elevada, desde la previsión de un crecimiento del 10,5 % e inflación del 1,5%.
Además, aumenta la presión interna y externa para reducir la entrada de capitales al país en anticipo de una apreciación del Yuan. Nosotros esperamos que la decisión será muy rápida, incluso antes del final de año en algo más de un 3,0%. De hecho, la presión externa puede alcanzar un elevado sesgo político si se confirma la desaceleración fuerte, mayor de lo esperado, del sector manufacturero.
MERCADOS
Seguimos neutrales para las bolsas a corto plazo. En concreto, esperamos una corrección desde las recientes fuertes subidas. Será un buen test de la fortaleza del mercado conocer su intensidad. La deuda al alza: en estos momentos no veo razones para esperar una mayor corrección al alza de las rentabilidades. Especialmente en los plazos largos. ¿Llega el momento de pensar en un aumento de la pendiente positiva de la curva de tipos? No aún. Neutrales en el euro, aunque cada vez resulta más llamativa su evolución técnica actual con las razones fundamentales para que suba.
La esperada subida de tipos por el Banco Central Europeo la semana próxima al mismo tiempo que el afianzamiento de las expectativas bajistas por la FED pueden llevar al euro-dólar a niveles de 1,29/1,30 antes de final de año. Negativos para crudo, también CRB por debajo de 290.
REFERENCIAS
Hoy numerosas. En la zona euro esperamos la publicación de las encuestas de confianza de septiembre de Eurostat, ventas al por menor en Alemania, precios industriales en Francia e Italia. Pero el dato clave puede ser la inflación de la zona en septiembre. Ya hemos hablado de los datos que hemos conocido en Japón. En EEUU esperamos la publicación del ISM de Chicago, deflactor de los gastos personales y revisión de la encuesta de consumo de Michigan de septiembre.

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