Un G8 de Finanzas, que se celebra en Rusia, marcado por la energía
El G8-Finanzas, abierto con una recepción protocolaria en el Kremlin, congrega hasta el sábado a los ministros de Economía y Finanzas de Estados Unidos, Canadá, Japón, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia (G7) más Rusia, que en 2006 preside este selecto club.
El cónclave se inicia semanas después de la 'guerra del gas' entre Rusia -que suministra a Europa un 25% del gas que consume- y Ucrania, que produjo una crisis de suministro en el continente europeo.
A ello se añaden el conflicto de Occidente con Irán -segundo mayor productor de la OPEP- por el programa nuclear de la República Islámica; la violencia en Nigeria, primer productor africano; o las recurrentes tensiones entre Venezuela y Estados Unidos, adonde el país sudamericano exporta la mitad de su petróleo.
Así, los eventuales problemas de suministro y los precios del petróleo, no muy lejos de sus máximos históricos (70,85 dólares en Nueva York en agosto pasado), figuran entre las mayores preocupaciones del G8.
'Consideramos prioritario el asunto de la seguridad energética', aseguró el presidente ruso Vladimir Putin, durante una visita oficial el jueves a España, antes del G8 de Finanzas.
LA ENERGÍA ES SEGURIDAD
Sin embargo, la 'guerra del gas' entre Rusia y Ucrania ha suscitado algunas inquietudes en Occidente sobre la credibilidad de Moscú como suministrador energético.
El primer ministro polaco, Kazimierz Marcinkiewicz, exhortó el viernes a la Unión Europea (UE) y a los miembros de la OTAN -en implícita exclusión de Rusia- a actuar juntos para evitar los riesgos de un corte de suministro.
'Las ambiciones políticas, el terrorismo o incluso condiciones climáticas amenazan la seguridad energética de muchos miembros de la UE' escribe Marcinkiewicz en una tribuna en el Financial Times.
Es necesario un acuerdo entre estos países 'que contenga una cláusula de garantía clara y firme, basada en el principio de los mosqueteros: todos para uno, uno para todos'.
Durante su visita a España, el rey Juan Carlos recordó a Putin que Rusia es un gigante energético 'indispensable para Europa y sus vecinos' destacando que 'esa extraordinaria riqueza energética supone también una gran responsabilidad'.
'De su gestión depende en buena medida la estabilidad política y económica de la región y de parte del continente europeo', afirmó el Rey.
PROBLEMAS MONOPOLÍSTICOS
En este contexto, el G8 de Finanzas debería tratar el problema del monopolio del gigante ruso del gas, Gazprom, 'que no es conveniente', según declaró en París el director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía (AIE), Claude Mandil.
Gazprom, número uno mundial del gas, genera un 7% del PIB ruso y 8% del presupuesto. Este gigante es considerado a menudo como un Estado dentro del Estado y está bajo control directo del Kremlin.
Mandil reconoció que Gazprom no es el único productor de gas, pero es 'el único que tiene autorización para exportar, porque es quien tiene los gasoductos'.
Este monopolio de hecho 'no es conveniente, y creo que es un punto que los ministros del Finanzas del G7 deberían plantear este fin de semana' en Moscú, alegó el Director de la AIE.
Los países europeos podrían en efecto presionar a Moscú para que adopte medidas concretas, como aceptar firmar contratos a largo plazo para el suministro de energía, y construir más oleoductos o gasoductos en régimen de cooperación internacional.
El ministro ruso de Finanzas, Alexei Kudrin, aseguró esta semana que Rusia está dispuesta a ratificar la Carta de la Energía, lanzada en 1991 por la UE. La Carta tiene como objetivo mejorar la cooperación energética de la UE con los países del Este europeo y de la ex URSS.
Esa Carta, que facilitaría de hecho el tránsito de gas ruso, ha sido firmada pero no ratificada por Moscú. 'De momento no puede fijarse fecha' para ratificarla, dijo Kudrin.

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