Fondos de inversión: ¿Y si la mejor opción es estar en liquidez?
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Acertar en la elección del mejor activo en el que invertir es una tarea harto difícil, no sólo para los inversores particulares sino también para los profesionales de la inversión.
Hay momentos en los que uno aprecia más potencial en los mercados de renta fija que en los de renta variable y otros en los que las oportunidades abundan en los mercados de renta variable; pero también hay periodos en los que uno no ve muy claro qué hacer con su dinero.
En este sentido, una de las grandes ventajas del inversor particular respecto al gestor de un fondo es que no tiene la obligación de estar siempre invertido en los mercados. Puede permitirse el lujo de tomarse un momento de reflexión a la espera de mejores oportunidades.
PARA LA LIQUIDEZ, LO MEJOR: UN FONDO
Pero no invertir no significa ?no hacer nada? con su dinero. Hay productos especialmente diseñados para este tipo de situaciones, entre los que destacan los fondos monetarios.
No es, por supuesto, el único producto que existe en el mercado para mantener el dinero en liquidez, pero es sin duda el más interesante desde el punto de vista fiscal: no tanto por su favorable tributación si los mantenemos durante más de un año (-en ese caso las ganancias tributan al tipo fijo del 15%-, sino sobre todo porque el inversor puede realizar traspasos, por ejemplo, de un fondo de acciones o de obligaciones a un fondo monetario sin tributar por las eventuales plusvalías generadas.
Por eso, los llamados FIAMM cumplen a la perfección su papel de ?fondos refugio? ya que, en cualquier momento, el inversor puede realizar la operativa inversa (pasar de un monetario a uno de renta variable o de renta fija) sin pérdida fiscal.
ESCASAS RENTABILIDADES
Lo cierto es que, en estos últimos años, muchos inversores han desdeñado este tipo de fondos por las exiguas rentabilidades que han ofrecido. En el 2004, por ejemplo, los FIAMM registraron unos reembolsos netos por valor de más de 1.000 millones de euros -¡y más de 3.200 millones en el primer trimestre de este año!-. Sin embargo, muchas veces olvidamos que los fondos monetarios cumplen una función importante, fundamental diría yo, en cualquier cartera de inversión.
Primero, porque tienen la particularidad de reducir la volatilidad de la cartera, al mismo tiempo que siempre presentan rentabilidades positivas (aunque muy bajas, eso sí). Segundo, porque los activos monetarios constituyen una clase de activo muy distinta a la de la renta variable o a la renta fija (la correlación entre los fondos monetarios y los fondos de renta fija de la Zona Euro es de apenas el 10% y es nula respecto a los fondos de renta variable de gran capitalización de la Zona Euro).
Por último, también hay que decir que la categoría de fondos monetarios es la única que realmente se aprovecha de una subida de tipos de interés -en este caso, de tipos de interés a corto plazo-. En realidad, si miramos el comportamiento de los títulos de renta fija a corto plazo, éstos también registran caídas cuando los tipos de interés suben. ¿Entonces, por qué los fondos monetarios siempre registran ganancias independientemente de la evolución de los tipos?
La explicación tiene que ver con la forma de calcular el valor liquidativo de los FIAMM. En efecto, por norma, para contabilizar el valor de los títulos de renta fija con vencimiento superior a 6 meses, se toma en cuenta el valor de mercado del título, es decir el precio al que cotiza en los mercados -y claro el valor de mercado baja en caso de subida de tipos-.
Pero para aquellos títulos que tienen un vencimiento inferior a 6 meses-son los que se encuentran en las carteras de los fondos monetarios-, no se toma en cuenta el valor de mercado sino que se calcula el valor en función de los intereses devengados.
Otro aspecto a considerar es el hecho de que los títulos presentes dentro de la cartera de los fondos monetarios tienen -lógicamente- un vencimiento inferior a los títulos presentes dentro de las carteras de los fondos de renta fija a más largo plazo.
Por lo tanto, la rotación de la cartera de un FIAMM es mucho más alta que la de un fondo de largo plazo y puede incorporar más rápidamente títulos con un tipo de interés más alto en caso de subida de tipos.
¿CUÁLES SON LOS MEJORES?
Los fondos monetarios también tienen otra ventaja respecto a los demás fondos. Es muy fácil identificar cuales son los ?mejores?. La rentabilidad de un FIAMM depende básicamente de una variable: las comisiones anuales de gestión más depósito.
Cuanto más altas sean esas comisiones, menor será la rentabilidad del fondo. Así de simple. Por lo tanto, lo más fácil para encontrar los mejores fondos monetarios es analizar la rentabilidad pasada.
Curiosamente, es la única categoría en la que podemos aplicar el criterio de ?rentabilidades pasadas garantizan rentabilidades futuras?, siempre y cuando evidentemente el fondo no cambie sus comisiones y/o su filosofía de inversión... y, en el pasado hemos visto varios FIAMM cambiarse a FIM para poder cobrar comisiones más altas.
Pero la comisión que cobra el fondo no es el único elemento que tenemos que vigilar. También hay que prestar especial atención a la inversión mínima requerida por el fondo: generalmente, cuanto más alta sea la rentabilidad (o más baja la comisión de gestión más depósito), mayor es la inversión mínima exigida... aunque hay algunas excepciones que no necesariamente confirman la regla.
Por Morningstar Network para Finanzas.com

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