Los coches fantásticos de hoy necesitan carreteras inteligentes
Paneles luminosos en las autovías advierten que ?coche + alcohol = accidente?, o que ?la velocidad puede matar?.
Lo cierto es que esta campaña, que muchos consideran perfectamente pertinente y acertada, y que incluso en las primeras semanas en vigor ha logrado reducir el número de siniestros y víctimas, únicamente se puede realizar en unos pocos kilómetros de la infraestructura viaria.
El equipamiento de sistemas luminosos de información en la red es exiguo y prácticamente se reduce a las salidas o entradas por autopistas de las grandes ciudades.
El déficit de inteligencia de las carreteras españolas ha sido objeto de una contundente denuncia por parte del Colegio de Ingenieros de Telecomunicaciones en una jornada celebrada en Madrid el pasado julio.
Este organismo afirma que las empresas constructoras, las administraciones públicas y sus colegas los ingenieros de caminos, conciben la red viaria nacional como ?una simple sucesión de kilómetros de asfalto? y advierten de la ?existencia de amplias zonas de sombra en la cobertura de telefonía móvil, en la de señales por satélite y en las canalizaciones de cables paralelas en las principales autopistas?.
HASTA LAS CARRETERAS NUEVAS PARECEN VIEJAS...
La denuncia se hace más contundente y específica en el caso de las nuevas infraestructuras radiales de reciente construcción en los accesos a Madrid y Barcelona.
A pesar de la alta inversión realizada, del concepto ultramoderno de su diseño y de su financiación por medio del sistema de ?peaje en sombra?, el único servicio de comunicaciones que se garantiza al usuario es el de los llamados ?postes SOS?.
Esto es, una serie de teléfonos fijos situados en el arcén de la carretera a una distancia de dos kilómetros uno de otro. Cuando un vehículo sufre un percance, avería o accidente, las víctimas deben recorrer, normalmente a pié, la distancia que les separa de uno de estos postes para poder solicitar ayuda o dar la voz de alarma.
El Colegio de Ingenieros de Telecomunicaciones apunta que, a estas alturas del partido, es un sinsentido que la única instalación electrónica obligatoria de emergencia en las principales carreteras sea un sistema de teléfonos fijos. Hoy el 61% de las llamadas de socorro, no sólo en las autovías, sino en cualquier punto de la geografía de de los países desarrollados, se realizan mediante el uso de teléfonos móviles.
Desde la perspectiva de la seguridad creen que es mucho más eficaz y más barato asegurar una buena cobertura celular a lo largo de los trazados de las carreteras nuevas y antiguas. Remarcan la importancia de ofrecer servicio también en los arcenes, ya que estas zonas periféricas en la red suelen ser escenario de los trabajos de socorro.
Junto a la cobertura de móvil exigen el despliegue sistemático de cámaras de vigilancia y de sensores de distintos tipos para controlar la velocidad, la densidad de tráfico, las contingencias meteorológicas o la existencia de obstáculos u obras en la calzada.
DEBEMOS USAR LA TECNOLOGÍA EN LA CARRETERAS
Los ingenieros de teleco alertan de la falta de un moderno sistema de intercomunicación en el interior de los túneles en un país como España, el segundo más montañoso del Viejo Continente.
Es en estas auténticas ratoneras donde se han producido en los últimos años los más pavorosos accidentes de tráfico. Y las autoridades de la Unión Europea están muy concienciadas de la necesidad de dotarles de modernos sistemas electrónicos de comunicación y alarma.
Pero los ingenieros del ramo no creen que las telecomunicaciones desplegadas en la red viaria vayan a servir en el inmediato futuro únicamente para prevenir o curar situaciones de riesgo.
La combinación de las tecnologías de posicionamiento por satélite, GPS y Galileo, y la de módulos celulares de intercomunicación entre máquinas, han hecho del ?coche fantástico? (y, por extensión, también del camión y del autobús) una realidad al alcance del común de los mortales.
Los servicios de localización y control de flotas, antirrobo, entretenimiento en carretera son una prometedora realidad a punto de despegar de manera masiva entre el gran público.
Pero de nada vale que los automóviles se conviertan en seres inteligentes si tienen que circular por autopistas y carreteras como las españolas, que son fuertemente deficitarias de en cobertura de equipamientos tecnológicos y de telecomunicaciones.

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