Los accionistas en Jazztel pagan los platos rotos
Jazztel anuncia la reestructuración global de su deuda
Ya hemos venido avisando en los últimos tiempos del peligro de invertir en una compañía como Jazztel, siendo necesario un serio esfuerzo de fe para estar metido en el valor.
Jazztel anunció el martes que ofrecerá acciones como alternativa al pago de sus bonos, con la intención de eliminar la deuda de 676 millones de euros.
Una noticia positiva para la viabilidad de la empresa a medio y largo plazo, sin la carga de la deuda y "engalanada" de cara a ser vendida a Uni2 o a quien toque, pero negativa para los accionistas que estén dentro del valor, que verán literalmente "licuada" su participación, con el consuelo, si cabe, de ser partícipes en el futuro de una empresa más saneada.
La operadora no concretó las condiciones, pero sí dijo contemplar incluso una compensación adicional en efectivo. Por otra parte, pretende revisar su plan de negocio, de nuevo (ya lo hizo drásticamente en diciembre), debido a "la desaceleración de su crecimiento".
El símil de esta operación sería el de un mismo pastel para muchas más personas; en la práctica, que cada accionista, a quien corresponde una parte alícuota del capital de la empresa, la gran tarta, encuentra ahora reducida su participación en la misma. La tarta de divide en más trozos.
Las cifras son tan contundentes como dramáticas: la actual capitalización, inferior a los 200 millones de euros, equivale prácticamente al valor de mercado de su deuda. Si luego encima se piensa compensar a los titulares de esos bonos con efectivo extra, la conclusión, en términos de dilución para el accionista actual, podría traducirse en más de un 50% de pérdida desde el nivel en que se encontraba el martes.
Standard & Poor´s rebaja de nuevo a Jazztel
Frente al grupo investment grade, que engloba a empresas cuya calificación crediticia conlleva un escaso riesgo de impago, encontramos al grupo de compañías "para especulación" (que abarca desde la existencia de riesgos a medio plazo hasta la suspensión de pagos o default). En el primero hallamos a empresas como Telefónica o Deutsche Telekom; en el segundo, compañías como Jazztel.
Tras el anuncio de la reestructuración de la deuda en Jazztel, a la agencia de calificación crediticia Standard and Poor's le ha faltado tiempo para rebajar las calificaciones de la operadora, a la que mantiene en perspectiva "negativa".
Brevemente, cabe destacar la reducción en la calificación de crédito corporativo a largo plazo, desde "B-" -capacidad de pago razonable, aunque con serias dificultades en el futuro- hasta el nivel "CC", equivalente a una remota posibilidad de pago ya en el presente.
Finalmente, la calificación de deuda no garantizada, que pasa de "CCC" o riesgo de quiebra, hasta "C", a un paso de la bancarrota.

----





