Simcav, un instrumento de inversión para ricos
1. Las inversiones "a medida" del presidente de Inditex
2. Simcav, un instrumento de inversión para ricos
3. ¿Y para el pequeño accionista?
Las Simcav (Sociedad de Inversión Mobiliaria de Capital Variable) son los instrumentos de inversión favoritos de las grandes fortunas españolas. Otros empresarios españoles, además de Amancio Ortega, tal como Alicia Koplowitz ?desde su salida de FCC-, utilizan este vehículo de inversión. Pero no son los únicos.
Algunas Simcav han nacido con vocación abierta y cualquier inversor puede adquirir una acción de estas, ya que cotizan en el mercado. Sin embargo, lo normal es que sean cotos cerrados a los grandes patrimonios familiares y empresariales.
Estas sociedades, a diferencia de los fondos, permiten a sus titulares diseñar y modificar tantas veces como deseen su política de inversión. No se adscriben a una modalidad concreta de inversión, sino que ésta puede ser todo lo variable que los accionistas deseen, pues son éstos y no la gestora quien decide el destino del patrimonio.
Ventajas fiscales
Las Simcav, como sociedades, gozan de un tratamiento privilegiado en lo que al pago de impuestos se refiere. Sobre las ganancias se abonan tan sólo un 1% de impuestos frente al 35% general.
Las Simcav, no ya como tales sociedades, sino como destino del patrimonio de los inversores, gozan de una fiscalidad más que ventajosa al permitir que no afloren plusvalías sobre las que tributar salvo que se vendan participaciones de la misma. El tratamiento es igual al de los fondos (sólo se pagan impuestos cuando se venden las participaciones y se obtienen ganancias), pero muy diferente al de la inversión directa en Bolsa.
Capital mínimo de 400 millones de pesetas
Pero no es tan sencillo, desde el punto de vista económico crear una Simcav, ya que el capital mínimo requerido es de 400 millones de pesetas (66.555 euros). Si bien anteriormente una sóla persona era suficiente para crear estas sociedades, en octubre del 2000 la legislación cambió. Se permite la inscripción de la Simcav con un único socio, pero con una certificación de que existen esos otros 99 socios.
Habitualmente los titulares reales de una Simcav son uno, dos, tres o cuatro (los que compongan el núcleo familiar); el resto son socios "prestados" procedentes de otras Simcav, de la propia gestora... La participación de estos últimos es mínima y no supone ningún tipo de distorsión en el volumen patrimonial real de los titulares "de verdad" de la Simcav.

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