
Inversión
Tocan tiempos de rebajas en todos los órdenes y no resulta coherente que la solvencia de las entidades financieras españolas fuese inmune a los tiempos que corren. Con la calificación del Estado español revisada a la baja por el aumento del déficit público, con el Reino Unido a punto de entrar en la misma situación... es lógico que crezcan las dudas sobre el sistema financiero español, sobre todo cuando hace unos meses era el "más sólido del mundo".
La decisión de poner las cosas en su sitio no tiene por qué ser mal recibida por el mercado. De hecho, el anunció no produjo una debacle de la cotización de los bancos en la sesión de ayer. Según los expertos, los bancos siguen la tendencia de Wall Street. Sólo una mala noticia local (como por ejemplo la intervención de CCM) puede hacer que los bancos se salgan de las aguas que marca la estela neoyorquina. Además, tras el "papelón" jugado por las agencias de calificación en la última crisis, sus decisiones ya no atraen la confianza del inversor. Pasará tiempo, antes de que las agencias de "rating" vuelvan a ser influyentes en el mercado.

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