Vocento 15 años 17 de Diciembre, 20:17 pm
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Opinión

Enrique Utrera

Los banqueros se prueban el traje de rayas

llave

  La historia cuenta lo que sucedió; la poesía lo que debió suceder". La frase de Aristóteles allá por el siglo IV antes de Cristo tiene una vigencia formidable en estos tiempos convulsos que corren, en los que más allá del salvaje impacto sobre las economías mundiales y las finanzas personales de una crisis que afecta al corazón mismo del sistema, emerge la necesidad urgentísima de una regeneración moral de dimensiones siderales. Si esta crisis se contara a golpe de sonetos, narraríamos a ritmo de endecasílabos que más de un banquero está ya en el camino de la celda con un lustroso pijama a rayas. Habrá cabezas de turco, pero no los busquen ustedes en las torres más altas.

Los tambores de guerra de la recesión global resuenan con fuerza. Despidos masivos, cierre de fábricas, contención salarial... El caudal de la crisis crece a toda velocidad y los Gobiernos nos exigen el esfuerzo de participar pagando más impuestos impuestos en la recapitalización del sistema financiero. Cualquier día de estos, nuestros políticos -los de casa y los de la Europa Unida- terminarán por reconocer lo que ya sabemos: que las vamos a pasar canutas durante muchos meses y años.

Para contarnos que vamos a vivir mucho peor tendrán que darnos la carnaza suficiente como para no sentirnos los más tontos del mundo. Por ahora se conforman con decirnos que el sueldo de los banqueros se va a limitar, que los bonus se van a cobrar según y cómo, y que se acabaron las indemnizaciones multimillonarias así porque sí. Pero cuando el descontento popular se dispare no van a tener más remedio que acordarse de la responsabilidad penal. Hay que ver cómo funciona lo de meter en chirona a un banquero o un promotor desalmado.

El baile empieza precisamente por el flanco más débil del enemigo. El consejo de vigilancia del banco hipotecario alemán Hypo Real Estate, rescatado de la quiebra por el Gobierno germano con 50.000 millones de euros de por medio, ha denunciado a su ex presidente y al director del área de financiación por presunto incumplimiento de sus obligaciones.

Pobrecitos. Tiene toda la pinta de que serán los primeros en cargar con el muerto mientras los políticos se llevan las manos a la cabeza preguntándose como es posible haber mantenido a tan abyectos personajes al frente del banco. El ministro de Finanzas alemán ya ha echado en cara al ex presidente Funke no haber informado correctamente al Gobierno de la situación del banco. Lo que no ha dicho es qué hacían mientras los técnicos del ministerio ni los responsables de la supervisión del sistema financiero.

Mientras, Estados Unidos y su secretario del Tesoro, Henry Paulson, no tienen manos suficientes para tapar a golpe de pala y cemento los agujeros que les provoca ante la opinión pública un largo período de abusos, ese que ha metido en el bolsillo de los los consejeros delegados de los cinco grandes bancos de inversión estadounidenses 3.100 millones de dólares entre 2003 y 2007.

Dónde estaba Paulson hasta 2006? Al frente de Goldman Sachs, el banco más generoso de todos con sus primeros ejecutivos en este período. ¿Cuánto tiempo se va a poder mantener este muerto en el armario? ¿Cuánto tiempo van a soportar los norteamericanos, tocados o no por el paro, las pérdidas en bolsa o la crisis hipotecario, el agravio de que estos señores campen a sus anchas con rentas que les darían para vivir holgadamente diez vidas? ¿Dónde están y qué hacen los responsables de Lehman Brothers?

Con un puñado de bancos seminacionalizados en todo el mundo con el dinero de los contribuyentes, ahora el debate es cómo se limitan salarios, blindajes y ventajas fiscales para que políticos y responsables de la cosa económica puedan salir a la calle sin ponerse colorados. ¿Se atreverán a sentar en el banquillo al lobby de banqueros americanos o británicos?

Da un poquito de repelús pensar que después de un año de crisis crediticia y de engaño masivo -¿a qué esperaban más de un banco y más de un dirigente político para poner negro sobre blanco que una parte de su sistema financiero estaba agonizando?- aquí todavía no ha pasado nada que no sea un mar de dimisiones muy rentables, como la de John Thain, que recibió 86 millones de dólares por un mes de trabajo en Merrill Lynch, adquirido por Bank of América.

Doce meses después, sólo Holanda ha cogido el toro por los cuernos, gravando al 30% los blindajes por despido para quienes perciban más de 500.000 euros al año y anunciando que acabará con el regalo fiscal según el cual los gestores de fondos de inversión sólo pagan el 1,2% por sus ganancias. Elevará ese porcentaje como mínimo al 25%. Pecata minuta, un poco de poesía en medio de mucha prosa espesa. Así se escribe la historia. De los rapsodas no tenemos noticias.

Enrique Utrera finanzas.com.

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