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¿Por qué no nacen unicornios en España?

Más allá de Cabify no existen en España ejemplos de startups que se hayan convertido en unicornios, compañías valoradas en más de 1.000 millones de dólares. Desde el sector analizan los factores que impiden que afloren este tipo de empresas.

Uber, Airbnb, Spotify, Snapchat, Alibaba, Twitter, Linkedin, WhatsApp, Instagram... son ejemplos de unicornios, algunos ya cotizando en bolsa, que siempre nos vienen a la cabeza cuando pensamos en este tipo de compañías. Pero, al buscar ejemplos españoles únicamente nombramos uno, Cabify. Y por una sencilla razón: es el único unicornio español. Y la pregunta es, ¿por qué?

María Benjumea, fundadora de Spain Startup-South Summit, plataforma de referencia global que conecta a startups, inversores y corporaciones, tiene claro que la dificultad en la aparición de unicornios no es únicamente una cuestión de España, «sino que es un tema muy complejo que afecta a todos los países porque son una tipología de empresas que no se construyen en dos días».

Miguel Urrecha, CEO de Igeneris, empresa especializada en creación de startups desde grandes empresas, afirma con rotundidad que «pronto» veremos unicornios en España y que si todavía no los ha habido es «por falta de madurez del mercado ya que cuando empezó el mundo de las startups en España se comenzó sin saber qué se tenía que hacer». Antonio Iglesias, director general de Endeavor, organización sin ánimo de lucro que selecciona y apoya a emprendedores para canalizar su proyección a largo plazo, añade que la falta de madurez no implica una falta de talento, «que en España hay mucho con emprendedores cuya idea de negocio tendría una gran expansión mundial».

Marcos Martín, fundador y CEO de Decelera, primera desaceleradora de startups del mundo que busca no correr sino dar el tiempo necesario al desarrollo del proyecto, es de la misma opinión y piensa que hay emprendedores «con mucha ambición e ideas que tendrían gran recorrido tanto en Estados Unidos como en el mercado asiático», y tiene claro que los unicornios españoles «están llegando», porque Cabify «abrió el espacio y dio ejemplo». Por lo que, considera, «una vez que ha llegado el primero se ha iniciado un impulso y motivación para el resto, por lo que todo es una cuestión de tiempo», sentencia. Desde SeedRocket, aceleradora de startups puntera en España, creen que lo primero a tener en cuenta es que «el ecosistema startup español no está igual de maduro que en Estados Unidos, o mercados similares, y es complicado que compañías tan jóvenes tengan valoraciones muy altas, o que se den grandes ventas». Por tanto, «el mercado aún no está tan consolidado y es impaciente», comentan.

Falta de visión y de inversión

Pese a los buenos datos de crecimiento de startups en España registrados en los últimos años se aprecian una serie de problemas que no ayudan al nacimiento de unicornios. Uno de ellos es la falta de visión global de estas empresas. Iglesias pone un ejemplo claro, y es que siempre se mira a Silicon Valley como referencia y hay una comparación que explica la mayor dificultad de España para crear unicornios: «Las startups estadounidenses nacen con la idea inicial de salir al exterior. En cambio, en España creamos compañías sin la visión de que sean internacionales conformándonos con el posicionamiento local. Además, por población de Estados Unidos, ni les haría falta salir al exterior para convertirse en unicornios», explica Iglesias. 

A esta cuestión se le junta también la problemática de la inversión. Para Urrecha es necesario que haya fondos de inversión dedicados «a invertir en startups de pequeño calibre para ayudarlas a crecer hasta alcanzar la cima». Y, por parte de la startups, «es fundamental que se resistan a vender la compañía en cuanto llegue un comprador con una buena oferta, porque es necesario que crean hasta el final en su producto y confíen en llevarlo a su máximo nivel». El profesor del IEB y CEO de Finnovating, Rodrigo García de la Cruz, expone que no se cuenta «con ecosistemas de inversión tan desarrollados como en otros países siendo complicado levantar rondas de financiación de más de 1 millón de euros». En SeedRocket van en la misma línea de argumentación, ya que exponen que «el ecosistema español no está aún capacitado para asumir esas inversiones».

Burocracia y fiscalidad

La dificultad de atraer capital es una cuestión que enlaza con los problemas legislativos y regulatorios en España y Europa, o las pocas facilidades fiscales del Estado, aseguran desde el sector. Martín expone que en el caso europeo el problema son «las legislaciones nacionales y lo que les cuesta a las compañías introducirse en mercados europeos». Pero este aspecto, continúa, «no tiene que ser un problema para abrirse directamente a mercados más grandes en tamaño como el norteamericano, el latinoamericano o el asiático». Martín completa que los grandes inversores estadounidenses que quieren entrar en startups europeas «se encuentran con este mismo problema y por ello acuden al mercado asiático». Desde el sector se pide menos trabas burocráticas para la creación de empresas y mayores ayudas fiscales para que los emprendedores no tengan altas cargas tributarias de inicio y pueda desarrollar en el comienzo de su actividad de la forma más cómoda, además de ofrecer incentivos.

Modelos en los que fijarse

«Lo que ahora más se necesita es la apuesta país en el marco de que nos encontramos en un mundo muy competitivo con cambios constantes donde las startups son las que pueden transformar la economía», afirma María Benjumea. Por tanto, añade, «es fundamental que los Estados apuesten por ellas con medidas que incentiven el cambio», y cree que después de las elecciones va a haber un consenso de partidos, independientemente del resultado de los comicios, para apostar por este escenario. Benjumea recuerda que Portugal, Francia, Reino Unido o Israel «los Gobiernos vieron como una necesidad el apostar por estas compañías».

Portugal e Israel también los nombra Antonio Iglesias y pide que España se fije en ellos al tratarse de «dos países pequeños que vieron que, por su propio tamaño, para crear unicornios es necesario mirar al mercado exterior». Y mirando al exterior los expertos coinciden en que se debe atraer el talento extranjero para que emprendedores de otros países aterricen en España y encuentren un buen ecosistema donde desarrollar sus ideas y montar sus negocios.

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