10 de Diciembre, 16:43 pm
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DATOS PERSONALES (Entrevista)

Elena Gil (Telefónica): La sociedad tiene que entender a quién cede sus datos

Agencia EFE

La privacidad "es un derecho, pero también una responsabilidad de todos", Gobiernos, entes reguladores, empresas y el propio individuo, "que tiene que entender y saber a quién cede sus datos y con qué objetivos", asegura la responsable a nivel global del negocio de Big Data de Telefónica, Elena Gil.

"A veces te estás descargando una aplicación de una linterna o de un juego y te están pidiendo que cedas tu localización. Y lo hacemos de una manera muy ingenua, porque claramente para prestarte el servicio no lo necesitan", afirma.

"Ese tipo de información la estamos cediendo de manera muy ingenua. Luego los proveedores de estas aplicaciones, evidentemente lo venden a un tercero", añade en una entrevista con Efe.

A su juicio, lo ocurrido con Facebook y Cambridge Analytica, ha tenido el efecto positivo de lograr que la sociedad tome "mayor conciencia" de la importancia de la privacidad, aunque también teme el efecto "contagio" y las sombras que puede arrojar sobre la función positiva que puede cumplir el big data.

"Tenemos que hacer un esfuerzo en distinguir distintos comportamientos y ver que no todo es igual", añade Gil, consejera delegada de Luca, la unidad de analítica de datos de Telefónica, y que forma parte del grupo de "sabios" en Inteligencia Artificial y Big Data creado por el Gobierno.

Luca, operativa desde 2016, ofrece una cartera de servicios de big data a empresas y administraciones públicas a partir de los datos de clientes que Telefónica gestiona en sus redes, que, como se ocupa de recordar Gil, son "anónimos y agregados".

"Los anonimizamos para eliminar cualquier rastro de información personal; los agregamos, para hacer grupos, y lo extrapolamos para que represente el total de la población", explica la directiva, que remarca que este tipo de uso "entra dentro de lo que se puede hacer", con el nuevo Reglamento General de Protección de Datos en la mano, "porque se entiende que no afecta a la privacidad".

Al explicar a qué se dedica Luca, Gil parece querer marcar distancias frente a otros usos de big data y no habla de personas o clientes, al referirse a los propietarios de esos datos, sino de "puntos".

"En realidad no nos interesa quién está detrás de cada punto, sino lo importante es que existe un volumen de puntos que tienen un comportamiento de movimiento y un perfil determinado", indica.

Pero lo cierto es que Telefónica puede extraer muchas características de esos "puntos", por ejemplo, si vive o trabaja en la zona, es un nacional o un internacional, en función de si usa "roaming o no" e, incluso, puede inferir el sexo, el grupo de edad al que pertenecen y hasta si van en coche o andando.

Esa información, explica, tiene numerosas aplicaciones y permite, por ejemplo, obtener información del número de personas que utilizan una carretera, a qué horas del día y si es más o menos que en otros momentos, y a partir de ahí tomar decisiones de inversión, "que pueden ser de cientos de millones de euros".

¿Con Big Data se habría evitado la quiebra de radiales por falta de uso?

"Lo que te hubiera ayudado es a entender mejor el cómo se mueven las personas y entender mejor tanto la demanda, como por dónde tienen que ir los trazados. Evidentemente es esa la filosofía, el asegurarte que esas infraestructuras las despliegas de manera adecuada", responde.

Los datos también pueden ayudar en turismo, para que los ayuntamientos conozcan mejor a los viajeros que visitan su ciudad, o incluso en cooperación, "para ayudar a las administraciones públicas a mejorar la respuesta ante desastres naturales, en casos de terremotos o inundaciones".

Incluso tiene aplicación para conocer cómo impacta la movilidad en la calidad del aire, porque "la correlación es muy alta".

Y así hasta los 160 proyectos que vendió en 2017 Luca, una unidad integrada por 250 personas a nivel global, a las que se suman trabajadores en cada uno de los países donde opera, con "un negocio consolidado", según Gil, pero cuya facturación aún no es pública.

"Es un negocio que evidentemente comparado con otros negocios de Telefónica es pequeño. Está creciendo mucho y sobre todo es un negocio muy estratégico, porque nos ayuda. Encaja muy bien en todo el resto de la oferta corporativa" de Telefónica, explica.

El negocio de Luca arrancó en el Reino Unido y se fue extendiendo a España -"una apuesta fuerte", según Gil- y Alemania, y después a Latinoamérica, donde la directiva cita en primer lugar Brasil, Perú y Argentina y recientemente Chile, Colombia y Ecuador.

"Realmente estamos lanzando en todos los países porque en todos los países existe esa necesidad", señala.

Pero Telefónica no sólo vende su inteligencia de datos, también la aplica en casa, precisamente para ayudar a tomar una de las decisiones de inversión más importante para los operadores, los despliegues de redes.

"El big data nos permite, de nuevo, ver por dónde deberían ir nuestras redes y dónde tendríamos que reforzar para prestar un mejor servicio a los clientes", resume.