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trío de ases

Tres activos para componer las carteras este año 2018

Renta variable europea. Pero como las carteras de los grandes patrimonios deben tener un poco de todo, los expertos también apuestan por una pequeña inversión en renta fija americana e inmobiliario, que no ha tocado niveles precrisis.

Los gestores de banca privada saben que este año supondrá todo un desafío a la hora de manejar las carteras y escoger los activos adecuados en los que concentrar gran parte de la inversión. 

Activos como la renta fija, en una política de tipos cero, apenas tienen recorrido, y la apuesta, que sería la renta variable, especialmente la europea con rentabilidades muy atractivas, implica adoptar un riesgo que los clientes de banca privada no siempre están dispuestos a asumir.

Los expertos también ponen sobre el tapete los posibles cambios en la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) que pueden darse en la segunda mitad del año, aunque, como recuerdan todavía, es pronto para anticiparlos por lo que antes de realizar cualquier cambio en las carteras habrá que confirmar que realmente se producen.

Otro aspecto que marcará las inversiones durante este ejercicio es la inflación, después de años con unos precios en negativo o estancados, estamos ya en un periodo inflacionista, aunque todavía moderado. Recordamos que los precios en la eurozona marcaron el 1,2 por ciento en febrero, aún lejos del objetivo del 2 por ciento del BCE.

Oportunidades en bolsa

Prem Thapar, director de Lombard Odier Gestión, destaca la renta variable como el mejor activo para invertir en un entorno inflacionista generado por las medidas proteccionistas. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido el gran defensor de esto último con la aprobación de nuevos aranceles a las importaciones de acero y aluminio, por ejemplo, entre otras medidas.

Y dentro de la renta variable apuesta por la europea: «Es atractiva debido, principalmente, a su seguridad y a la recuperación del crédito», argumenta Thapar, que dentro de bolsa apuesta por sectores como banca y seguros. César Martínez Martín, director de asesoramiento y análisis de producto de Bankia Banca Privada, también le gusta la renta variable, pero en este caso hace dos distinciones, dependiendo del periodo anual en el que se invierta: «Para la primera parte del año, por sectores cíclicos, dado el fuerte y sostenido ciclo económico, pero para el segundo semestre, y dependiendo de la intensidad que vaya tomando el BCE respecto a la política monetaria, quizá haya que ir cambiando a sectores algo más defensivos».

Enrique Marazuela, director de inversiones de Banca Privada de BBVA y presidente de la CFA Society Spain, cree que en el entorno actual, con mayor inflación y mayores niveles de tipos de interés, la apuesta más fuerte que puede realizarse es por renta variable europea, especialmente sectores que se beneficien de estas circunstancias como bancos y aseguradoras.

Por contra, «los sectores más perjudicados serán los más defensivos y aquellas acciones que se asimilen a bonos, como son las compañías de servicios públicos, como pueden ser las eléctricas y las autopistas», destaca Marazuela. 

Almudena Benedit, responsable de gestión de carteras de Julius Baer, apuesta por sectores como el de la tecnología, pero también le gustan el financiero, la energía y la salud.

Sectores que se beneficien del ciclo alcista es la clave para los expertos de CaixaBank Banca Privada. De esta manera, han incluido en su cartera «bancos, automóviles, hoteles y distribución minorista».

Aunque una fortaleza del euro, prosigue Puy Carazo, directora de Asesoramiento de inversiones de Deutsche Bank Wealth Management España, ha perjudicado a las empresas europeas, «pero un fortalecimiento del dólar les daría soporte adicional en 2018». Carazo añade que en renta variable europea los dos sectores más atractivos tendrían que ver con la movilidad inteligente y la inteligencia artificial.

Europa, Japón y emergentes compondrían, por este orden, las carteras, en las que la renta variable americana no estaría entre las principales apuestas por un motivo: «Nos encontramos en un escenario de valoraciones excesivas», señala Thapar. Esto hace que reste algo de atractivo a estos activos a pesar de que como señala Marazuela «los indicadores no dan signos de agotamiento del ciclo económico y los beneficios empresariales están siendo francamente buenos». Pero también existen riesgos: «La expansión fiscal que está impulsando la administración Trump, junto al inicio de una guerra comercial pueden deteriorar seriamente el ciclo global positivo y eso significaría que no podríamos ya justificar nuestra inversión en renta variable por el crecimiento, que es su base fundamental ahora», concluye Marazuela.

Para terminar, Álvaro Galiñanes, del equipo de Santander Banca Privada España, añade valores que den buenos dividendos y aquellos sectores que estén más apalancados al contexto de la mejora de la demanda interna que se está produciendo en Europa. 

El bono americano, refugio 

La subida de la rentabilidad del bono americano, que alcanzó máximos desde 2014, dio un pequeño susto a las bolsas, que Jerome Powell, el recién estrenado presidente de la Reserva Federal, se encargó de calmar. Aún así, César Martínez considera que ya está en niveles en los que empieza a resultar interesante para los inversores: un 3 por ciento a diez años. De hecho, Benedit destaca que han invertido una pequeña posición en el bono americano a 10 años, que ofrece una rentabilidad del 3 por ciento. La razón es doble, como recalca Benedit. «Podría ser un activo que actuara como refugio si se incrementa la volatilidad del mercado o aumentan las dudas de un posible error en la política monetaria por parte de la Fed». CaixaBank Banca Privada, por su parte, se muestra prudente ya que la tendencia al alza de los tipos aún no ha finalizado.
Lo que sí está descartado es la apuesta por la renta fija europea. Thapar recuerda que la mitad cotiza con TIR negativa. «La posibilidad de un trasvase de fondos de renta variable a renta fija dependerá de los tipos de interés reales cuando pasen de negativo a positivo y en Europa todavía estamos lejos de este escenario», recalca el experto. Para Marazuela, los bonos han agotado su recorrido: «Cotizan con rentabilidades propias de un entorno donde la amenaza es la deflación y pensamos que estamos cada vez más lejos de ella». Pero también hay excepciones y se puede aprovechar los últimos coletazos de la política expansiva del QE del BCE. Así opina Galiñanes: «Todavía tendría sentido tomar posiciones en renta fija privada, con preferencia por el tramo crediticio BBB».

High yield

En épocas pasadas pudo ser una alternativa, en la que se primaba la rentabilidad antes que la calidad del activo, pero con la renta variable en subida deja de serlo. El high yield se caracteriza por primar la rentabilidad sobre la calidad, algo que ahora mismo no está sucediendo, señala Marazuela, aunque no descarta invertir en este tipo de activos si vuelve a ser interesante, ya que son claramente defensores de esta clase de activo en las carteras de banca privada «porque añaden rentabilidad y diversificación». Benedit asegura que las valoraciones están ya muy ajustadas y que los diferenciales que se pagaban no justificaban el riesgo de crédito. Opinión que comparte Galiñanes, que considera que se trata de un activo para infraponderar. Para acabar 2018 con nota, Thapar hace mención al sector inmobiliario en el que ven atractivo especialmente porque «todavía estamos lejos de alcanzar los niveles precrisis».

Carazo explica que aunque este sector ha tenido un crecimiento espectacular en años anteriores, «los spreads se han estrechado hasta niveles en los que no creemos que se puedan estrechar aún más en los próximos doce meses».

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