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Gustavo Santillán, Country Manager de Ferratum Bank

«Entrar en España fue un acto de valentía, pero vimos una oportunidad»

Ferratum Bank desembarcó en España en 2009 y fue la primera empresa en ofrecer préstamos a través del móvil. En estos años han ido creciendo y ofreciendo mejores servicios que se adaptan cada vez más a la necesidad de los clientes. Ahora han presentado en España su banca móvil, con la que esperan convertirse en uno de los principales «players» del mercado.
El perfil del cliente español de la entidad es el de una persona acostumbrada a usar el móvil, de entre 25 y 45 años, que valora la simplicidad y a la que le gusta manejar sus finanzas diarias a través del móvil porque cree «que se le debe dedicar poco tiempo a estas cosas».

¿Por qué decidieron entrar en España?

España siempre ha sido un mercado importante dentro del proceso de expansión de Ferratum. Consideramos que este era un país atractivo, en el que se daban determinadas situaciones y que hoy se propician con mayor intensidad, como el uso del móvil o la penetración de los smartphone.
La crisis en España impactó mucho en las entidades bancarias, que no cubrieron -y siguen sin cubrir- a un porcentaje importante de la sociedad, en cuanto a crédito se refiere. Nosotros nos centramos en esos casos y les brindamos soluciones. Concedemos préstamos de forma rápida y sencilla. Los bancos usan muchos formularios y hacen muchas preguntas. Nosotros, por el contrario, nos aprovechamos de las nuevas tecnologías financieras para hacer una evaluación correcta del cliente y ver su capacidad de pago de manera más rápida, eficiente y segura.
Entrar en España fue un acto de valentía, pero con la convicción de que era una oportunidad. En España desaparecieron los préstamos al consumo para los perfiles que tenían más difícil demostrar sus ingresos. Esa gente no tenía acceso a la financiación y nosotros se la dimos durante los años de crisis y ahora seguimos avanzando en este sentido.

¿La banca española ha hecho los deberes en transformación digital?

No del todo. Está en camino, pero lo banca «tradicional» tiene un «legacy» de sistemas y estructuras muy fuerte. Hablamos de que en España aún hay más de 25.000 sucursales bancarias. Esto es un indicador de que es un sistema muy burocrático. Transformarse digitalmente es un proceso que no es fácil para ellos. Se ven los intentos, se ven casos de éxito y otros de fracaso. En cualquier caso, nosotros no tuvimos ese problema porque nacimos como banca móvil y la banca no, y por eso tiene esos quebraderos de cabeza. Aunque esto afecta a todo el mundo.

¿Las fintechs, una amenaza para la banca tradicional?

Son una oportunidad. Si es verdad que en algún punto compiten con la banca, pero lo veo más como un complemento que una amenaza. En algún momento llegarán las sinergias entre ambas y el cliente será el beneficiado.

¿Cómo ves el panorama actual? 

Hay bancos a los que les está costando más de la cuenta transformarse. Hay un proceso de evolución que va de lo tradicional a lo digital y que terminará siendo móvil. Ferratum ya trabaja en este último escenario, en el móvil. BBVA y CaixaBank lo han intentado y se están acercando mucho con sus respectivas cuentas móviles. No obstante, aún quedan algunos híbridos como ING, que no dejan de ser algo intermedio, porque al final mandan unos formularios que tienen que firmar y devolver por correo ordinario el cliente.

¿Cuál es la banca que tiene más problemas, la grande o la mediana? 

Es una pregunta difícil de responder. Las grandes tienen más recursos pero tienen que romper muchas barreras ideológicas y conceptuales, que terminan en luchas internas muy fuertes. Otro punto importante es la regulación, porque la banca está muy regulada. Lo que pasa es que en Ferratum, que también estamos regulados, tenemos procesos muy simples de cumplimiento. Pero el caso de la banca tradicional es más complejo y eso les hace sufrir muchísimo. En realidad no se si es un tema de tamaño, sino de estrategia y cultura empresarial.

¿Son necesarias las oficinas? 

A los españoles le gusta ir a las oficinas. No obstante, serán necesarias hasta que se produzca un cambio generacional. Las nuevas generaciones ya dicen que no van a ir nunca a una sucursal para gestionar sus finanzas diarias. 25.000 oficinas no son necesarias. No obstante, hay determinados productos financieros que si requieren de una atención presencial. No digo que vaya a haber una desaparición total, pero si hay que adecuarlas a una realidad. Las oficinas, tal vez, deberían ser para productos complejos, pero no para el día a día. Las sucursales no son solo un problema de España, también lo es de Francia y Alemania, por ejemplo. La diferencia es que estos países lo han gestionado de forma distinta, pero al final se encuentran en la misma situación.

¿Es posible que la banca móvil y digital creen otra burbuja financiera? 

No. La regulación que ha habido en los últimos años se ha hecho para cubrir las carencias de información precrisis. Creo que a través de la comercialización y la no concurrencia de las oficinas no debería pasar, si se es responsable. Nosotros somos cien por cien transparentes y no ocultamos nada. El cliente sabe cuáles son los costes y términos cuando contrata un producto. Sabemos que no todas las personas son iguales y a algunas hay que insistirles y explicar las cosas más detalladamente. Si se dejan las cosas claras no tendría que haber ningún problema.

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