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Santander compra Popular: ¿Cómo afectará a los clientes y accionistas?

La situación de Banco Popular era crítica. En los últimos días, el valor había pasado su particular via crucis con una caída de más del 50%. Dos soluciones le quedaba al banco: ampliar o ser vendido. Y finalmente, Santander se ha quedado con la entidad que preside Francisco Saracho por tan solo un euro después de que ayer el BCE constatara la inviabilidad del banco. Una vez que se tomaba esta decisión se procedía a la puesta en marcha, por primera vez desde que se articuló, del Mecanismo Único de Resolución que decretaba un bail in de una entidad financiera privada. Un bail in supone que son los accionistas y bonistas los que pierden su inversión para evitar poner sobre la mesa ayudas públicas. Es lo opuesto al bail out, que es el procedimiento que se optó en entidades como Bankia. Es decir, accionistas y bonistas de Popular han rescatado al banco a costa de sus inversiones.

De este modo, los actuales accionistas (unos 300.000) y tenedores de deuda del Banco Popular perderán el 100% de su inversión tras la compra de la entidad por parte del Santander por un euro, en tanto que los titulares de cuentas y de depósitos, sin embargo, no sufrirán deterioro alguno, sea cual sea el importe de sus ahorros. No obstante, accionistas y bonistas del Popular podrán acudir a los tribunales, una eventualidad que ya ha tenido en cuenta el Santander, que podría destinar parte de su ampliación de capital de 7.000 millones de euros a cubrirse contra estas posibles contingencias.La operación cerrada hoy supone la primera resolución (intervención y liquidación) de una entidad financiera en Europa en la que no ha sido necesaria la aportación de capital público. La resolución de una entidad por medio de su venta es una posibilidad prevista en la directiva de recuperación y resolución bancaria que implica que las pérdidas han sido absorbidas en su totalidad por acciones y deuda subordinada. 

Victoria Torre, responsable del desarrollo de contenidos, productos y servicios de SelfBank, reconocía que "las opciones para Popular no eran muchas" y habría que elegir entre ampliar capital o la venta. Saracho reconoció durante la junta de accionistas Saracho resumió perfectamente la situación del Popular con estas palabras: "A día de hoy, Popular es el resultado de dos grandes negocios: activos inmobiliarios, cuya valoración es compleja y están destinados a ser desinvertidos en un mercado seco; y un banco con buenos resultados operativo en un mercado con expectativas de normalización de tipos de interés". Entre las partes del negocio que podrían ser objeto de venta estarían la gestora o la aseguradora, pero en este caso los ingresos no serían suficientes para cubrir las necesidades de Popular. "El problema de la ampliación de capital es que sería una más, y los accionistas se encuentran ya escarmentados después de ver cómo el valor ha perdido casi todo su valor en bolsa. Para que una ampliación de capital nueva tuviera éxito se necesitaría un plan de viabilidad claro, con una hoja de ruta que convenciera a los inversores", señala Torre.

Ya en su momento se habló de la posibilidad de separar activos nocivos y las valoraciones que se ofrecieron no terminaron de ser creíbles.

Sergio Puente explica que la mejor salida para cualquier empresa en problemas pasa por "focalizarse en en core bussiness, a través de un desampalancamiento y una reestructuración interna.

En definitiva, la operación no implica aportar dinero público, según el Frob. Santander asegura que la entidad resultante "será la mayor de España en cuota de mercado en créditos y depósitos, con 17 millones de clientes". Tendrá una cuota de mercado en crédito del 20% y una cuota del 25% en pymes, según los datos de la entidad. En Portugal, Santander Totta acumulará otros más de cuatro millones de usuarios. Se espera que la operación genere un retorno sobre la inversión de entre el 13% y el 14% en 2020 y un crecimiento del beneficio por acción a partir de 2019.

La venta, ¿qué supondrá para los accionistas?

Lo cierto es que tras la aplicación del MOU, se ha decretado la amortización de todas las acciones del banco, como los cocos y deuda subordinada, que han sido convertidos en acciones. Todos los títulos han sido adquiridos por el Santander por un euro.

Desde Bruselas se ha confirmado que las pérdidas asociadas a la entidad por esta operación han sido "totalmente absorbidas" por los accionistas. Hasta ayer, la capitalización bursátil del Popular se encontraba en los 1.300 millones de euros, distribuidos entre aproximadamente 420 millones de títulos, a razón de 31 céntimos de euro por cada uno de ellos. Los accionistas minoritarios eran aproximadamente unos 250.000, que lo perderán todo. De hecho, eran unos 167.000 los pequeños inversores que tenían depositados en acciones hasta 1.000 euros, como máximo.

Javier Flores, director del servicio de estudios de Asinver, reitera que "Los accionistas de Popular lo pierden todo. No es solo una adquisición sino una liquidación del banco, aunque lo que se ha hecho es que en el mismo acto se resuelve la entidad y se adjudica todo de una vez. El paso previo a la adquisición es la resolución, por eso lo pierden todo". En el mismo caso están los tenedores de bonos de Popoular, así como los minoristas que han comprado los 400 millones de deuda convertible (Cocos).

Qué consecuencias tendrá para los clientes

Estefanía González, portavoz de finanzas personales de Kelisto, señala tres efectos que podría notar el cliente de Banco Popular con la venta a Santander.

Por un lado, un cambio en el número de cuenta, "Una de las probables consecuencias de la compra de un banco es el cambio del número de la cuenta corriente de los clientes (el IBAN) con el objetivo de integrarlo en el sistema de la nueva entidad, una modificación que también puede afectar a préstamos o cualquier producto que se tenga contratado. Se trata de un mero cambio administrativo que, en el momento de efectuarse, será comunicado al cliente, sin que tenga repercusión o coste". Por lo que el cliente no notará mucho la operación.

Sin embargo, en las dos siguientes sí. En cuanto a las condiciones de las cuentas y otros productos, puede llevar consigo la desaparición de algunos de sus productos y ofertas. "No obstante, los productos que ya tuviera contratado el actual cliente (depósitos, seguros,...) mantendrán sus condiciones iniciales. Eso sí, al vencimiento de los mismos (si se trata de depósitos a plazo, por ejemplo), la nueva entidad podría ofrecer nuevas condiciones de renovación", señala González.

En el caso de contratos indefinidos, como el de una cuenta o tarjeta, la nueva entidad propietaria puede modificar las condiciones, pero siguiendo el procedimiento que marca la ley. Es decir, tendrá que avisar al cliente con un plazo de antelación de un mes, como mínimo, y comunicarle los cambios y los nuevos derechos que se adquieren. Ahora bien, si los cambios son favorables para el cliente (por ejemplo, si aumentara la rentabilidad que dan por los ahorros), el banco podría aplicar los cambios inmediatamente.

Por último, el presumible que el banco comprador lleve a cabo un proceso de cierre de oficinas.

Javier Mezcua, experto de HelpMyCash.com, coincide con González. "Por el contrario, los productos de duración indefinida, básicamente cuentas y tarjetas, si podrían verse modificados. En ese caso, la entidad tendría que avisar al cliente con dos meses de antelación y este podría rescindir el contrato unilateralmente y sin penalización si no está de acuerdo con las nuevas condiciones. Otro efecto que podría tener sobre los clientes una posible integración de Popular en otra entidad sería que una parte de sus ahorros quedasen desprotegidos por el FGD. Mientras Popular siguiese siendo independiente, sus clientes tendrán garantizados hasta 100.000 euros. No obstante, al integrarse en otro banco, la cobertura de las dos entidades se unificaría. Los clientes también podrían sufrir un cambio de oficina si la entidad decide reestructurar su mapa de sucursales y cerrar algunas de ellas". 

El producto estrella de Santander es la Cuenta 132, tiene una comisión de seis euros mensuales, pero a cambio ofrece unas ventajas inexistentes en las otras dos entidades: rentabilidad de hasta el 3% TAE, devolución de recibos y acciones de regalo".

Fondos de pensiones

Los inversores que contratasen fondos en el Popular pueden dormir tranquilos, ya que no se verán afectadospor la transacción. Los fondos no forman parte del balance del banco y no están comprometidos, simplemente ahora pasarán a estar gestionados por el Santander. Caso aparte es que en la cartera de esos fondos se invirtiese en acciones del propio Popular, pero esto afectaría igual a los productos comercializados por otras gestoras ajenas al banco con una cartera similar.

La compra del Popular ha dado lugar a un nuevo gigante bancario. La entidad fruto de la compra "se convertirá en el banco líder en créditos y depósitos" ha informado el Santander. "Tendrá una cuota de mercado en crédito del 20 % y una cuota del 25 % en pymes, un segmento clave para el crecimiento de la economía española". 

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