Vocento 15 años 15 de Diciembre, 15:09 pm
publicidad

Recordar mis datos | ¿Olvidaste tu contraseña?

banca

Banco Popular, en mínimos, ¿qué significa?

La operación de venta del Popular a otra entidad en la que habría estado enfocado el equipo gestor dirigido por Emilio Saracho tras descartar la ampliación de capital podría estar complicándose. Hay dos síntomas muy importantes de esos problemas: en primer lugar, la caída de la acción hasta mínimos en el entorno de 0,60 euros en la jornada de ayer y los nuevos descensos con los que se despierta; en segundo lugar, las supuestas advertencias vertidas por la junta de resolución bancaria europea, según una nota de Reuters, respecto a los riesgos asociados con la entidad, quizás necesitada de una resolución ordenada si no lograra venderse, desmentidas por el organismo, que dice no realizar diagnósticos sobre entidades concretas. 

Si el accionista de Banco Popular o el inversor más activo podrían haber tenido la tentación de aprovechar una oferta lanzada por el Popular, a la espera de una precio con prima, por ejemplo, o de, a partir de su entrada en un valor tan «barato», apostar por un gran banco, es decir, el que termine quedándose con la entidad que preside ahora Emilio Saracho, ante las novedades, la estrategia quizás tenga que cambiar. Sobre todo porque los expertos, en caso de que finalmente prospere una oferta, no atisban que el precio sea muy atractivo: las noticias que se van sucediendo van restando poder de negociación al Popular, sobre todo la bomba, luego desactivada, que llegaba ayer de Europa. Según Jesús de Blas, de Bankoa-Crédit Agricole, no se va a llegar, ni de lejos, a precios de 1,20 o 1,30 euros, los de la última ampliación de capital, tal y como se ha especulado que es el objetivo de los gestores del banco, o tal como se apuntaba a finales del año pasado. Esos precios eran, según de Blas, los que se barajaban antes de conocerse las cuentas del último trimestre del año, cuando el banco realizó unas provisiones de 3.000 millones de euros. Después de los últimos acontecimientos, según publica ABC, Emilio Saracho estaría dispuesto a vender la entidad a 0,55 euros por acción, lo que implicaría aún un pequeño descuento respecto a los niveles a los que cotiza en estos momentos (0,57 euros por acción), cuando cae alrededor de un 8,5% frente a los niveles de cierre de ayer. 

Además, hay que contar con que lo más probable es que la operación, de llegar a materializarse, se realice mediante un intercambio de acciones. Por tanto, además del precio, para valorar lo atractivo de la oferta, hay que tener en cuenta qué ecuación de canje se plantea y en qué se traduce en la realidad: no sería raro pensar que el banco comprador, cuando anuncie la operación, caiga en bolsa no sólo por quedarse con una entidad con problemas importantes, sino también por la ampliación de capital que tendrá que realizar, y los accionistas del Popular reciban como pago unos títulos que han perdido valor, tal y como plantea Nagore Díez, de Norbolsa. 

Pero también hay analistas que apuntan que, llegados a este punto, de materializarse una operación de compra por otra entidad, el inversor puede llegar a minimizar las pérdidas, sobre todo el accionista más reciente. 

Pensar en compensar fiscalmente las ganancias con las minusvalías de Popular

Por eso, entre otras cosas, Ignacio Cantos, de Atl Capital, señala que el aún accionista del Popular quizás debería plantearse si le conviene realizar las pérdidas de su inversión para utilizarlas fiscalmente. Éste es también un consejo que transmite Jesús de Blas especialmente para los inversores que son accionistas del banco desde hace tiempo, es decir, a quienes les da prácticamente igual que las acciones recuperen el nivel de 0,80 euros o que caigan a 0,50 euros.  

Pero, ¿y el que esté fuera?, ¿qué puede hacer?, ¿entrar y esperar que se cierre, o sólo se anuncie, la operación, para ganar por el camino? Luis Lorenzo, de Dif Broker, avisa de que la volatilidad en que están inmersas las acciones del banco es muy difícil de manejar: ha pasado de 0,60 euros a 0,87 en cuestión de unos pocos días, para volver de nuevo al nivel de 0,60 euros. «Como no van a pagar mucha prima por el banco, hay poco a ganar, pero si lo vemos a 0,60 euros, nos la podemos jugar un poco, siempre que no salgan noticias negativas sobre su situación», comenta Lorenzo. De todas maneras, expertos como Nuria Álvarez o Ignacio Cantos aconsejan mantenerse al margen si se está fuera del valor, debido al riesgo asociado a esta operativa. Que ayer tocara los 0,60 euros entre noticias preocupantes sólo debería animar a entrar a quienes tienen tolerancia y templanza ante las emociones fuertes. 

Entonces, ¿puede ser el Popular una acción apropiada para el 'trading' incluso ahora, cuando la venta corre peligro, cuando la solución final puede ser extremadamente dañina para los inversores? De acuerdo con muchos analistas, los que ahora están moviendo al valor son los inversores más especulativos. ¿Cómo se puede operar? De acuerdo con los niveles que nos daba José Luis Herrera, de CMC Markets, el valor habría perdido dos importantes soportes ya y, por tanto, dos niveles de entrada relevantes: los 0,66 euro y los 0,62 euros. La resistencia y, por tanto, posible objetivo de la operación, estaría en los 78 céntimos o, un poco más arriba, en los 87 céntimos, niveles ya extremadamente lejanos. Pero Herrera también avisa de que si pierde el nivel de los 59 céntimos, a la vuelta de la esquina, se puede ir a los 46.

Roberto Moro, de Apta Negocios, también plantea opciones para el trading, pero con «una falta de seguridad apabullante». En su opinión, se podría mantener una posición alcista que debería cancelarse por debajo de los 60 céntimos, es decir, ya mismo. Para entrar con más seguridad, debería superar, en su opinión, los 80 céntimos. 

Cuidado con los imprevistos

¿Qué mensaje lanzaría al mercado que la venta no se realiza? «Si la operación se frustra, daría qué pensar: si los bancos que se han puesto a analizar el balance de la entidad no lo ven claro, es que la situación de la entidad es más delicada de lo que se piensa. Entonces, tendría que acometer una ampliación de capital en una situación mucho más complicada y, por tanto, con un descuento muy amplio», explica Nuria Álvarez, de Renta 4, que concluye: «Sería difícil que saliera». Pero Nagore Díez no descarta que el banco termine en solitario, con importantes desinversiones, como la de su banco en Estados Unidos, por ejemplo. El problema, según esta analista, es que el banco está tardando demasiado en resolver sus problemas, está haciendo todo demasiado lentamente. Aunque Jesús de Blas sí espera que termine resolviéndose todo, en cualquier dirección, antes del verano, cuando el mercado había descontado que fuera en el otoño. 

Otra posible mala noticia, según apunta Javier Bernat, de GVC Gaesco Beka, sería que, dado que ahora se vuelven a revisar las valoraciones de todos los activos, el análisis revelara que son necesarias nuevas provisiones de aquí a final de año. Ahí podría residir también la razón del fracaso de la operación de venta. Este experto tampoco descarta que la entidad termine vendiéndose por partes, que se vaya desprendiendo de sus activos estratégicos hasta terminar liquidándose. O que se realice una operación acordeón, es decir, que la entidad reconozca un patrimonio nulo, con lo que el valor de las acciones en circulación se quedaría en cero, y se realice una ampliación de capital por la que se pidiera a los accionistas viejos más dinero. Éstos seguramente no aportarían nada, con lo que se daría entrada a nuevos accionistas con dinero nuevo.

El escenario central... de momento... 

Pero sigamos con la tesis de que finalmente Popular es comprado, no por partes, sino en su totalidad. La operación sería complicada y costosa. Se calcula que cualquiera que sea el comprador tendría que ampliar capital por al menos 6.000 millones de euros, para ser capaz de adquirirlo, asumir la limpieza del balance, que arrastra más de 35.000 millones de euros en activos inmobiliarios problemáticos, y asumir unos costes de reestructuración que alcanzarían los 1.000 millones de euros, según Morgan Stanley. Y todo ello con unas sinergias que se calculan menores que las de otras operaciones financieras recientes. Además, como añade Nuria Álvarez, con el riesgo de que se abran litigios a futuro. En este contexto, según apunta la experta de Renta 4, al comprador le interesa pagar un precio muy bajo respecto a la cotización actual y frente al valor contable, porque ello tiene el efecto favorable de crear fondo de comercio negativo, lo que redunda muy favorablemente en la cuenta de resultados y compensa el crecimiento de los activos ponderados por riesgo. Además, también pueden servir de apoyo los créditos fiscales acumulados por el Popular debido a sus pérdidas. Bien, en todo caso, como señala Álvarez, el banco que compre debe minimizar el daño que vayan a sufrir sus propios accionistas, tanto en el momento de la operación como una vez asuma la tarea de sanear el balance del Popular. 

Entrar en la entidad compradora

Es de esperar que el comprador sufra un recorte en cuanto anuncie que va a quedarse con el Popular. Normalmente, como señala Álvarez, al mercado no le gusta que las operaciones corporativas consuman capital. Por esa razón, hay analistas que apuntan que la mejor estrategia para aprovechar la operación del Popular sería entrar en el valor comprador cuando caiga. Lo plantea, por ejemplo, Ignacio Cantos. Y también Luis Lorenzo: «Entrar en la entidad compradora implica asumir un menor riesgo». Además, según apunta Bernat, es muy posible que el Popular termine siendo muy rentable para el comprador, como también lo fue Banesto en el pasado para el Santander. Recuerda que, fruto de su actividad bancaria, es capaz de generar entre 800 y 1.000 millones de euros al año, y que son sus activos improductivos y sus coberturas los que le llevan a pérdidas multimillonarias. 

¿Para cuál es más interesante?

¿Y cuál puede ser finalmente la entidad que compre al Popular? Se está especulando que pueden ser Santander, BBVA o Bankia. De acuerdo con Jesús de Blas, tiene que ser una entidad grande, o bien Santander, o bien BBVA. En su opinión, que también Bankia se haya postulado obedece a un gesto del Gobierno para tranquilizar al mercado de que, al final, habrá una solución para la entidad. Pero Luis de Guindos, el ministro de Economía, no ha descartado la operación, sino que, al contrario, le ha dado opciones. Si finalmente es el controlado por el Estado el que se hace cargo del Popular, en opinión de De Blas, el precio de compra será bajo, puesto que nunca participaría en una puja al alza. Según este experto, por tamaño, el Popular le encaja más a Santander que a BBVA, debido a que es demasiado grande para el segundo. Por lo tanto, también lo sería para Sabadell y CaixaBank, que también se han postulado, pero, quizás, sólo, como señala Bernat, para no perder la oportunidad de conocer cómo está en realidad el Popular y también, para no perder comba en caso de que la venta sea por partes. 

Pero, tal y como apunta Nuria Álvarez, la entidad que cuenta con una mayor holgura en cuanto a ratios de capital para asumir una operación como la compra del Popular es Bankia, dado que tiene un exceso de 2.000 millones de euros que pensaba destinar al pago de un dividendo extraordinario. Pero lo que a Álvarez le hace no ver del todo claro esta operación en concreto es que Bankia ya está inmersa en la absorción de Banco Mare Nostrum. Y, además, un segundo factor: con el Popular integrado, es posible que el interés de los inversores por Bankia se reduzca, con lo que su proceso de privatización se puede alargar. En todo caso, a la ampliación que tendría que realizar para realizar la operación, el Estado no acudiría con lo que, por vía indirecta, vería diluida su participación.

Muchas opciones para Bankia

Nagore Díez señala que el Popular sería interesante para Bankia, muy dependiente del negocio de crédito a particulares, por su negocio de créditos a pequeñas y medianas empresas. Ignacio Cantos, además, señala que también geográficamente el Popular le vendría bien a Bankia, puesto que tiene poca presencia en el País Vasco, Andalucía o Galicia, donde la entidad de Saracho está bien posicionada gracias a sus antiguos bancos, como el Baskonia, el Banco de Andalucía y el casi recientemente adquirido Pastor. «Tienen encaje geográfico y poco solapamiento», señala Cantos. En esta misma línea se manifiesta Nuria García, de Ahorro Corporación: «Creemos que es la operación que mayor sentido geográfico tendría por la complementariedad de territorios (apenas hay solapamiento de red: en las regiones en las que Bankia es líder, Popular tiene cuotas por debajo de su cuota natural, excepto en Ávila) y dicha operación mejoraría mucho el libro de crédito de Bankia (las pymes representarían sólo un 5 por ciento del crédito total frente a un 61 por ciento de hipotecas). Duplicaría, además, su cuota de mercado hasta el 14 por ciento. Podría ser la opción ganadora, además de por estos motivos, por su exceso de capital y porque permitiría la 'buscada' dilución del Estado». 

Pero Díez también cree que la operación sería complicada por la involucración del FROB. En todo caso, señala que el negocio de pymes de Popular sería interesante para cualquier entidad debido a su alta rentabilidad del 17 por ciento. Y, de acuerdo con esta analista, aunque ni Santander ni BBVA están sobrados de capital, cuentan con buen acceso al mercado y podría no verse mal esa ampliación de capital necesaria. En este sentido, no hay que olvidar que BBVA trató de hacerse con el Pastor por su déficit de presencia en Galicia y ahora podría tener otra oportunidad de crecer en esa región.

Desde Ahorro Corporación, Nuria García afirma que con BBVA la operación tendría encaje geográfico, dado que apenas hay solapamiento de red, y también sentido operativo, ya que el libro de crédito de BBVA está concentrado en gran empresa y sector público, que representan el 72 por ciento del total, mientras que tiene baja representatividad de las pymes (apenas un 10 por ciento). En cambio, en su opinión, con Santander sería con la entidad con la que más solapamientos de red existirían, sobre todo en Galicia, donde, uniéndose, alcanzarían una cuota similar a Abanca, en torno al 35 por ciento y, también, donde mayores sinergias de costes se podrían extraer, lo que tendría, por tanto, un elevado coste social. «Pensemos que Santander se ha mantenido al margen del proceso de consolidación en España y podría mantenerse finalmente al margen de una puja por Popular, de seguir con esta estrategia», señala la experta de Ahorro Corporación.

No hay que descartar tampoco la «opción extranjera». Cuando terminó el plazo para mostrar interés por el banco, trascendió que hay un grupo no español entre los que podrían pujar por él. En este sentido, Javier Bernat, señala que no sería extraño que alguno de los accionistas internacionales que se ha mantenido en el capital del banco, incluso con todas las penalidades que ha atravesado la entidad, pudiera quedárselo. Menciona el caso, por ejemplo, de Allianz.

publicidad
publicidad
publicidad