Vocento 15 años 16 de Diciembre, 17:59 pm
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proceso de venta

Bankia se suma al «interés» por la puja para hacerse con Banco Popular

J.A.Bravo

En el sector financiero dan casi por hecho que este verano habrá una 'boda' sonada, más bien un matrimonio de conveniencia forzado por las circunstancias y en parte también por los reguladores, tanto nacionales -Banco de España- como comunitarios -Banco Central Europeo-. La 'novia' ya tiene nombre, Banco Popular, pero el 'novio' todavía no, y por eso los 'padres' de la criatura parecen impacientarse.

Así se interpretó este martes en círculos financieros el contenido del comunicado remitido por la entidad a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El banco confirmó al supervisor bursátil que ya «ha procedido a un primer intercambio de información» con las entidades financieras que desean «una combinación de negocios» con ellos, un eufemismo que esconde una probable fusión con más o menos matices. A todas ellas ya les pidió días atrás «una muestra de interés preliminar» que debían presentar antes de la medianoche pasada, aunque sin tener «carácter vinculante».

Es el resultado de la prospección encargada por Popular a los bancos de inversión Lazard y JP Morgan, donde precisamente su actual presidente estuvo trabajando casi una treintena de años hasta llegar a ser su 'número dos' mundial. En esa ronda de contactos, en la que ninguno de los actores ha asumido «compromiso» alguno -matizó la entidad- figuran los cinco grandes bancos españoles, aunque su apetito por esta operación no es el mismo.

A priori, Santander y BBVA son los favoritos por su gran músculo y por las sinergias -entre 3.000 y 4.000 millones según con quien termine uniéndose- que obtendrían, fundamentalmente a nivel nacional y gracias también a los créditos fiscales. En noviembre el banco dirigido por Francisco González ya exploró una primera oferta que rondaría los 4.000 millones de euros por fusionarse con Popular, cuyos títulos valían entonces un 14,7% más que hoy.

La operación, sin embargo, quedó frustrada por el consejo de Popular ante la debilidad que ya mostraba su entonces presidente, Ángel Ron. En enero le llegó el turno al Santander de Ana Botín, que se planteó poner sobre la mesa hasta 6.000 millones porque la cotización del banco a comprar estaba recuperándose y rondaba el euro por acción, un 43,5% más que su último cierre.

La conexión mexicana

CaixaBank y Banco Sabadell también valoraron esa posible fusión, pero no llegaron a concretar propuestas. En el caso de la primera había un deseo del anterior presidente, Isidro Fainé, que con el relevo de poder se ha moderado, entre otras cosas, porque todavía tiene que digerir la compra del BPI portugués. Para la segunda, la operación podía haber cuadrado en el verano de 2016 -aprovechando vínculos entre socios comunes, importantes empresarios mexicanos- pero la revelación de que Popular tiene una cartera de activos improductivos por 35.675 millones, de los que 16.000 corresponden a dudosos -sobre todo en el 'ladrillo'-, ha enfriado sus ánimos.

De otra parte, Bankia está en una encrucijada como entidad que habría de ser privatizada a medio plazo (el Estado aún controla el 65,9% de su capital) y, a la vez, pendiente de concluir su integración con otro banco nacionalizado, BMN. Pese a ello, el propio ministro de Economía, Luis de Guindos, confirmó ayer que también está en dicha puja.

«Bankia es una entidad muy importante y muy saneada, con mucho capital y equipo de gestión, y evidentemente mi información es que está estudiando la situación de Popular como otros», explicó el ministro, quien no quiso concretar más. «Analizará el interés -señaló- y lo pondrá en un contexto como supongo que harán otros bancos», esto es, verá si le cuadrarían las cuentas a cambio de ser líder bancario en España y reforzar su cartera de 'pymes'.

El mercado, de momento, no termina de ver claro hacia dónde se dirige Popular, pendiente de una nueva ampliación de capital que puede superar los 2.500 millones según se estima en el sector. Entretanto, su cotización cayó este martes otro 1,1% hasta los 0,697 euros. De esta forma, las acciones del banco se han depreciado un 14,1% desde que su presidente diera por hecho, el pasado 10 de abril en la junta general, que estaban «abocados» a pedir todavía más dinero a los inversores -sería la tercera vez desde 2012, captando en total 5.400 millones- y, en último caso, fusionarse con otra entidad.

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