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industria vitivinícola

El vino de Rioja 'seduce' a China y deja a los caldos italianos a 'la altura del betún'

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Dos vinos, un mismo mercado y dos destinos muy diferentes. Mientras el vino español de Rioja conquista el todopoderoso y cada vez más importante mercado chino, el vino italiano hace aguas en el gigante asiático y deja en un pobre lugar a uno de los pirmeros productores mundiales. 

La realidad es que el vino de Rioja "no tiene límites" en China, donde el mercado está creciendo cada vez más y queda una gran cantidad de población por conocer la cultura vitivinícola. Así quedó demostrado tras la campaña de seminarios de promoción de vinos de Rioja celebrada este fin de semana en la ciudad de Harbin (noreste) con una clase magistral, un salón con bodegas y distribuidores para clientes profesionales y un evento con prensa local.

En los tres eventos de esta temporada en Nankín, Tianjin y Harbin han participado más de 1.300 profesionales y clientes selectos, explicó a Efe José Manuel Chicot, responsable de la promoción del Rioja en China, y quien realizó un balance "bastante positivo" por nivel de participación y satisfacción de los expositores.

Sam Chen, campeón chino de cata ciega y educador oficial de la Denominación de Origen Calificada Rioja, aseguró a Efe que el Rioja "no tiene límites" en este mercado en auge. "Los vinos de Rioja cada vez son más famosos y los chinos están aún aprendiendo sobre el vino", indicó en declaraciones a Efe.

Las exportaciones de Rioja a China alcanzaron 3,7 millones de litros el año pasado, con un aumento del 14,88 %, y un inicio de 2017 que apunta a cifras aún mejores para este ejercicio. Chen recalcó que todavía muchos chinos "están empezando a conocer el tempranillo y el sistema de clasificación de los vinos de Rioja". 

Una de las facetas en la que inciden estos eventos de promoción es en la del maridaje de estos vinos españoles con la cocina tradicional china. Así, Chen sugiere emplear los tintos jóvenes y crianzas, más afrutados, para la cocina cantonesa (sur) o la cocina huaiyang (que engloba una amplia región del este de China), ambas con platos más ligeros. En cambio, propone los reservas y grandes reservas para platos con salsas más espesas y fuertes, a menudo con carne de vacuno, cordero o cerdo. Siempre considera la salsa como la clave para elegir el vino. Chen valora también la "diversidad" que ofrecen los Riojas, tanto por su clasificación por edad como por ofrecer blancos y rosados. Así, opina que los blancos pueden acompañar las suaves sopas chinas, como la de setas.

Problemas para el vino italiano

Igual que una copa de Gewurztraminer se combina perfectamente con un plato de pato a la pekinesa, los vinos italianos deberían triunfar en China. Pero la realidad es que Italia tiene dificultades para conquistar el gigante asiático.

Las ventas de Chianti, Pinot Grigio y otras variedades de las cerca de 300 denominaciones que tiene Italia sólo representaron en 2016 el 5% de los 2.400 millones de dólares de importaciones de vino de China, el país más poblado del mundo y que en 2020 podría convertirse en el segundo importador mundial. De ese total, cerca del 44% de ventas provenían de Francia y de países como Australia, Chile y España, todos ellos por delante de Italia.

"Es una lástima. Los productores italianos fueron lentos a la hora de entrar en el mercado" constata con tristeza Andrew Tan, aficionado al Brunello di Montalcino y que ejerce como responsable de ventas de 1919, una de las principales cadenas de distribución de vinos y licores en China. Con cerca de mil tiendas en toda China, 1919 envió a Tan a la feria Vinitaly de Verona, la cita anual más importante de la industria del vino en Italia.

Su misión es encontrar un vino italiano capaz de igualar el éxito en China de marcas australianas como "Jacob's Creek" o "Yellow tail", de gama media. Para lograrlo "es necesario acortar el circuito de distribución y obtener un buen precio para el consumidor", explica. No será tarea fácil, teniendo en cuenta que en Italia hay cerca de 300.000 bodegas y una enorme diversidad de variedades de uvas y métodos de vinificación.

"Hay que tener en cuenta que en China nadie conoce los vinos italianos", explica por su parte Stevie Kim, directora de Vinitaly International.

Esta joven de origen asiático tiene como prioridades introducir el vino italiano en China y mantener también su cuota de mercado en Estados Unidos, donde las importaciones representan el doble que en el gigante asiático.

Aunque los vinos italianos ofrecen una mejor relación calidad-precio, todavía queda mucho camino por recorrer en China, según Kim, que considera que la producción de vino chino no es una amenaza para los demás países.

"Miren lo que pasó en Estados Unidos tras el lanzamiento de los vinos californianos. Es muy importante que los chinos comiencen a beber mucho vino. Será entonces cuando empezarán a interesarse por otros vinos y habrá que estar preparados", explica.

Según Susanne Mustacich, autora del libro "El dragón sediento", que cuenta la historia del espectacular éxito de los vinos de Burdeos en China, "a Italia le falta el reconocimiento y la asociación con el lujo que tenía Burdeos".

En Estados Unidos, el éxito de los vinos italianos ha ido de la mano de los restaurantes de la diáspora. Pero en China no se podrá hacer lo mismo.

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