Vocento 15 años 21 de Octubre, 23:32 pm

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Guillermo viladomiu

"La política de tipos negativos nos obliga a ser más eficientes"

Aunque comenzó su trayectoria profesional en el Banco Santander, en el que llegó a ser nombrado asesor de inversiones senior, Guillermo Viladomiu ha desarrollado el grueso de su carrera profesional en PrivatBank Degroof (hoy Bank Degroof Petercam Spain) al que llegó como subdirector general en 1998. En la actualidad, Viladomiu, que es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Barcelona y MBA por ESADE, es consejero delegado en España de la entidad. 

Se cumple un año de la fusión entre Banque Degroof y Petercam y que ha dado lugar a Bank Degroof Petercam, ¿qué balance hacen?

Muy positivo. Realmente, la fusión donde ha tenido un mayor impacto y relevancia ha sido en Bélgica, que nos ha permitido tomar una mayor dimensión y convertirnos en líderes. También en Luxemburgo, donde ya éramos muy importantes pero nos ha permitido tomar aún mayor relevancia. Obviamente al grupo le hemos aportado toda la experiencia de Petercam y toda una gama de producto, principalmente fondos. Y es que Degroof tenía una gama más pensada para utilizarla internamente y no tanto en la distribución. Por otro lado, el mercado institucional que nos abre Petercam es mucho más grande. Otra consecuencia es el rebranding que conlleva también una unificación de las políticas de marketing y sistemas informáticos.

¿Cómo ha evolucionado el negocio de la banca privada desde que la entidad opera en España?

Imaginate. Muchísimo. Antes un fondo monetario daba el 14 por ciento, luego comenzamos con los fondos de renta fija, que con Maastricht los clientes conocieron que la renta fija no era fija, por lo menos en los fondos. Después empezó el auge de la renta variable, con fondos internacionales, de renta española y finalmente empezó la moda de invertir aglutinando sectores o países y seguimos. La industria ha evolucionado muchísimo como ha ido evolucionado la cultura financiera de nuestros clientes. 

¿Cuántos clientes tiene el banco y cuánto patrimonio maneja?

En España estamos en 1.300 millones de euros y en grupos familiares estaremos en 850 o 900. Clientes como tales hay muchos más porque son unidades familiares ya que aunque le cuente como uno, pero a lo mejor tiene cincuenta cuentas.

¿Cuál es el perfil de cliente que tienen en el banco?

Nuestros clientes provienen de dos segmentos principalmente y se completa con otros dos muy importantes, que a su vez van ganando peso. Fundamentalmente son familias empresarias. El segundo segmento de importancia son los profesionales independientes como son ejecutivos, directivos de compañías. Luego estarían los deportistas de élite, que es un segmento que sigue creciendo, y finalmente las instituciones, fundaciones, que es un tipo de cliente un poco distinto. Para todos ellos, los equipos son diferentes. Esa es nuestra filosofía: segmentamos la clientela y eso nos hace únicos, no por volumen del patrimonio, pero sí por el origen. 

 
Bank Degroof Petercam es un banco internacional con sedes en Luxemburgo, Francia, Bélgica, España, Hong Kong entre otros países, ¿qué requisitos debe cumplir un país para que se abra una oficina allí?

Obviamente un marco jurídico estable, de lo contrario no se puede hacer negocio. Después una suficiente masa crítica de población, con capacidad de ahorro y de crecimiento. Y, por último, que haya un entendimiento bueno y una fiscalidad razonable para nuestros clientes. 

¿Qué objetivos tiene para España para el siguiente año? 

Seguir creciendo. Este año hemos fichado cuatro o cinco banqueros, vamos a seguir realizando incorporaciones pero siendo muy selectivos. Vamos a seguir explorando oportunidades de crecimiento inorgánico, aunque será prioritario los fichajes. También estamos desarrollando desde hace un año, y con mucho éxito, que nuestra plataforma pueda servir para los banqueros independientes. 

En España hay mucha competencia en banca privada, ¿qué les hace diferentes frente al resto de competidores? 

Para empezar el banco tiene cuatro áreas de actividad que son, por un lado, la banca privada como tal y que conocemos, donde hay un componente de estructuración fiscal internacional muy potente. En segundo lugar, el área de Asset Management, donde tenemos una oferta de producto, que yo creo que con Mifid II va a ganar más relevancia y que consiste en tener la capacidad de tener tus propios productos. Luego tenemos toda la parte de banca corporativa y de banca de inversión donde aconsejamos a nuestros clientes en el día a día de sus empresas, bien en situaciones de deuda, como para ayudarles a seguir creciendo con adquisiciones, desinversiones...etc. También les ayudamos a la hora de estructurar sus sucesiones familiares, pero también en la búsqueda de fuentes alternativas de financiación, por ejemplo, emisiones de bonos para clientes, y aquí entra el equipo de mercados de capitales que se encargan de diseñarlos y distribuirlos. La última sería los servicios de activos, donde nuestra estructura de gestora la ponemos al servicio de gestores que sean independientes, que les constituimos, le administramos y les custodiamos sus vehículos. Somos un banco, gestor de patrimonio, con cuatro áreas de actividad y siempre al servicio del cliente. 

¿Cómo le está afectando al negocio bancario un entorno de tipos cero? 

A nosotros nos afecta menos que a la banca comercial porque tenemos una actividad crediticia menor, pero también la sufrimos porque la remuneración que obtenemos de nuestros fondos propios es menor. En ese sentido, hay una presión a la baja de los márgenes. La duda es si eso se debe trasladar a los clientes o no. Pero la mayor afectación es que este entorno de tipos está generando unas distorsiones en el mercado y dificulta el poder dar a nuestros clientes las rentabilidades que todos desearíamos. Y sobre todo genera la incertidumbre sobre qué pasará y cómo se solucionará esta situación sin que sea demasiado dramática y si eso se va a prolongar en el tiempo y cuánto tiempo. Eso, unido a la situación geopolítica, está haciendo que los perfiles de inversión sean mucho más conservadores. Y eso, a su vez afecta a los márgenes. La pregunta sería 'Qué hay que hacer': saber que hay que ser más eficiente, saber que eso no va a ser para siempre, tener una mayor capacidad de aguante y sobre todo tener una entidad muy solvente y muy sólida. 

Hemos pasado un año muy duro, con el 'Brexit', las elecciones americanas, las próximas reuniones de los bancos centrales en diciembre, ¿qué estrategia recomienda a sus clientes? 

En el banco, el 70 por ciento de nuestras carteras están bajo mandato de gestión discrecional. A partir de ahí, es muy importante explicar en estos momentos cuáles son las expectativas de retorno de las carteras de nuestros clientes. Acordar con ellos cuál es la mejor estrategia de acuerdo con su nivel de riesgo. No cambiar el perfil de riesgo. A partir de ahí, una estrategia de fondos de inversión con una estructura muy abierta. 

¿Peligra el negocio de banca privada con los robo advisor? 

Estamos obligados a ver lo que pasa en el mundo. De hecho, ya tenemos varios equipos trabajando en Bélgica con la digitalización. En una primera fase pasa por hacer más fácil el acceso de los clientes al banco. Por otro lado, el uso de otros canales para acercarse a los clientes va a permitir el contacto más próximo con el cliente, lo que supone una oportunidad para nosotros. Hay que saber utilizar la tecnología, aunque no siempre será para todos los clientes, porque prefieren encuentros con los asesores. También dependerá del tipo de patrimonio a administrar. Pero sin duda, nos tendremos que adaptar, aunque no creo que los robot advisor vayan a sustituir a nuestra profesión. Somos un segmento, el de la banca, hiperregulado y esa regulación tendrá que llegar a los nuevos canales y entidades algún día.

¿A qué retos se enfrentará la banca el próximo año? 

El primero, la incertidumbre geopolítica y el entorno de tipos cero. El segundo es la entrada en vigor de Mifid II en enero de 2018, todo lo hemos hablado en 2016 hay que ponerlo en marcha y todas las entidades estaremos muy atentas a lo que hacen nuestros competidores y nuestros compañeros de profesión. Y si realmente el cliente español está dispuesto a pagar por los servicios de asesoramiento.

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