Vocento 15 años 17 de Diciembre, 09:17 am
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AND-RESTAURACIÓN CEGUERA (Crónica)

Cuando la comida entra por todos los sentidos, casi todos...

Agencia EFE

El dicho popular que asegura que la comida tiene que entrar por los ojos antes que por la boca se rompe de una forma tan drástica como sugerente desde esta semana en Sevilla, con la apertura de 'No veas', el primer restaurante en el que todo es a ciegas, desde que se accede al comedor hasta que van los comensales.

Es una idea que completa algunas iniciativas similares que, en algunos lugares del mundo, ofrecen comer a ciegas con antifaces o vendas, con el matiz de que toda la experiencia se desarrolla en un comedor sin luz y con un menú realizado por un chef y cocineros ciegos, como explica a Efe Jesús Ibáñez, uno de los creadores del local de la Avenida Diego Martínez Barrios hispalense, recién abierto.

Ibáñez detalla que lo que han realizado es "una técnica para que no haya nada de luz, porque sabemos que estamos en un lugar en el que a las tres de la tarde pega el sol en la fachada y entra en el local, pero con lo que hemos hecho en el restaurante no entra ni un rayo de luz".

"Al entrar en el local hay una sala de diseño que invita a reflexionar, y luego se accede a una puerta misteriosa, con ojos, que si se abre no se ve el final, y cuando llega el turno de entrar se queda en oscuridad total", indica, y posteriormente, "al cerrar la puerta, de pronto se escucha la voz de un camarero que anuncia que es el guía, explica técnicas para caminar o disfrutar de la experiencia, y se establece un vínculo con un persona de la que solo se conoce la voz, y ahí se empieza ya a degustar nuestra alta cocina".

Su creador lo define como "el primer restaurante full-sensorial de alta cocina donde se irán desarrollando diferentes experiencias, y en esta primera versión nos atrevemos a anular el sentido de la vista, con lo que se come en un salón donde no puede entrar ni el más mínimo rayo de luz, contando a su vez con chef y camareros legalmente ciegos".

"Es de sobra conocido que cuando nos privan de la vista agudizamos el resto de nuestros sentidos, por lo que con esta nueva tendencia gastronómica disfrutaremos al máximo de los sabores, los olores y las texturas de los alimentos", subraya su creador, que destaca el detalle de que el personal del restaurante es ciego, y eso hace que tengan una especial dedicación a lo que elaboran, con unos matices muy concretos.

Eso sí, tanto la cocina como el comedor cuentan con todas las medidas de seguridad necesarias para desarrollar la actividad, porque "creemos básico eliminar el máximo de fronteras entre el personal y nuestros clientes", con el dato añadido de que antes y después de cada acto "realizamos revisiones técnicas y un servicio integral para mantener el orden de enseres, utensilios y obstáculos que nuestros cocineros y camareros conocen previamente".

Tras dos horas de experiencia en la mesa, se guía a los comensales hacia la salida, y se enciende una luz en el pasillo, pero muy tenue, y por primera vez se ve el rostro del camarero: "se conoce el rostro de la persona con la que has estado vinculado un par de horas, y además se prepara la vista para salir a la luz, poco a poco".

Jesús Ibáñez es consciente de que experiencias similares no han cuajado, por distintos motivos, pero a la vez se muestra seguro de que su idea va a funcionar, visto, entre otras cosas, que su libro de reservas no tiene hueco alguno hasta el próximo 14 de mayo, y que la difusión que harán sus clientes asentará poco a poco la idea.

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