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La banca descarta quitas de deuda en Abengoa y la firma se niega a recortar sueldo

J.M.Camarero

Los bonistas inyectarán 160 millones este mes a cambio de un interés del 25% y avales de Yield, unas exigencias que aún negocia con las entidades

La aplicación de una reducción de la deuda mediante una quita que permita a Abengoa desprenderse de un plumazo de buena parte de sus compromisos con los acreedores se ha convertido en el punto de fricción entre la banca y la compañía. «No estamos dispuestos a asumir grandes quitas», advierten fuentes de las entidades cercanas a la negociación entre ambas partes.

Para los bancos del G7 -el grupo que ostenta la mayor parte de la deuda de la firma sevillana- el camino para evitar el concurso definitivo de acreedores, antes del 28 de marzo, debería pasar por un exhaustivo plan de desinversiones, una estructura de deuda que sea «sostenible» e incluso que se convierta parte de ese endeudamiento en capital (acciones de la sociedad). Se trataría de llegar al concurso habiéndose desprendido de activos no estratégicos, una deuda diferente y «menos costes». Su pretensión choca directamente con la idea de Abengoa no sólo en cuanto a una quita.

También en el plano de los recortes de gastos. Desde la propia compañía sostienen que no habrá reducción de salarios, ni entre los trabajadores ni entre los ejecutivos, y que, en el caso de España, el recorte de plantilla no será el mercado más perjudicado, con 7.000 trabajadores en nómina. Los directivos tampoco se muestran dispuestos a rescindir el contrato de asesoramiento que suscribió con su expresidente Felipe Benjumea -imputado por falseamiento documental y uso de información privilegiada-, por el que percibirá una retribución de 1,08 millones hasta finales de este año. En la empresa insisten en que si se declara el concurso, no habrá otra solución que liquidar la sociedad. Un órdago que fuentes de la negociación achacan a los «movimientos típicos para tensar la cuerda» y obtener mejores resultados.

Las posiciones de banca y compañía se encuentran enrocadas a pesar de que el consejo de administración aprobara el lunes el plan de viabilidad que las entidades estudiarán asesorados por KPMG. Para los acreedores es solo un primer paso, pero anticipan que no será el definitivo.

Las conversaciones sí avanzan a un mejor ritmo para inyectar otros 160 millones de euros a Abengoa antes de que finalice este mes. Bonistas y bancos parecen acercar posturas, aunque no han alcanzado un pacto definitivo para fijar las condiciones de esa transferencia de dinero para que la firma pueda abonar las nóminas y hacer frente a los pagos más inmediatos. En esta ocasión, serán los grandes fondos de inversión con deuda de la compañía -integrados en torno a la firma Houlihan Lokey- los que aporten ese dinero, después de que en diciembre la banca pusiera sobre la mesa 106 millones. Los titulares de la deuda de Abengoa exigen materializar esta inyección de dinero otorgando un crédito a la empresa con un interés inicial del 15% más otro 10% a vencimiento.

Además, quieren que la banca ceda las garantías equivalentes al 8,2% de la filial estadounidense Atlantica Yield que la firma avaló por un crédito de 125 millones concedido en septiembre.

Previsiblemente los bonistas tendrán que rebajar el interés exigido en el préstamo a cambio de que la banca incremente el coste de la financiación que están cobrando hasta ahora a la compañía y de que ceda parte de los avales de Yield.

Con el plan de viabilidad sobre la mesa, las acciones tipo 'A' de Abengoa repuntaron este martes un 7,5% en el mercado bursátil, hasta los 0,61 euros por título. Los inversores siguen moviendo bruscamente el valor aprovechando la debilidad de la compañía, como ocurre desde que presentó el preconcurso en noviembre.

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