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Bolsa

Repsol: ¿demasiado dividendo?

Repsol no termina de remontar en bolsa cuando ya pasa más de una semana de la presentación de su plan estratégico hasta 2020, una hoja de ruta con la que pretende blindarse ante la bajada del crudo. Los analistas lo ven razonable, pero tienen dudas

La caída del precio del petróleo se ha convertido en el mayor obstáculo para Repsol desde que Argentina anunció la nacionalización de YPF. Por eso, la compañía adelantó al 15 de octubre la presentación de su plan estratégico hasta 2020, el arma con la que pretende blindarse ante un crudo a precios de derribo. Entre las principales medidas anunciadas, destaca una venta de participaciones por 6.200 millones, un recorte de la inversión del 38 por ciento, un ahorro de costes por 2.100 millones, 1.500 despidos y la reducción de la deuda en un 45 por ciento. Medidas de austeridad, todas ellas, con el objetivo de lograr la neutralidad de caja en un hipotético escenario del Brent a 50 dólares (si bien, la compañía tiene unas previsiones más optimistas sobre el precio del crudo).

«La presentación incluyó todos los elementos clave que cabrían esperar de una compañía petrolera a día de hoy: significativa reducción del capex, un programa de eficiencia e importantes desinversiones», valoran los analistas de Barclays.

«Es lo que el mercado esperaba y parece razonable», añade Nicolás López, MG Valores.

No obstante, los inversores recibieron con ventas la presentación de la hoja de ruta y el valor sigue sin remontar, un semana después de la presentación del plan. Varios analistas relacionan esta mala acogida del mercado con la promesa de mantener el dividendo de un euro por acción (incluso más, si el petróleo sube), lo que implica una rentabilidad por dividendo del 8,5 por ciento, considerada excesiva en la situación actual, caracterizada por los recortes.

«Había mucha expectativa con la posibilidad de recortar el dividendo. La mayor parte de los inversores lo tenían asumido y no se ha hecho. Eso es lo que yo creo que el mercado no acaba de entender bien. Ése ha sido el motivo de la reacción», opina Sonia Ruiz de Garibay, de Beka Finance.

Asimismo, también preocupa la intención de la compañía de pagar el dividendo en «scrip dividend» durante varios ejercicios; algo que, si la cotización no sube, generará una dilución fuerte como pasó en su día con Santander, que «empapeló» el valor.

Ignacio Cantos, de Atl Capital, sugiere que la decisión de Repsol de mantener el dividendo en la situación actual se debe a las presiones de Sacyr (segundo accionista de la petrolera tras La Caixa, con un 8,8 por ciento del capital). «Un plan que contempla ventas de activos para mantener el dividendo es como vender el coche para pagar la gasolina», critica Cantos.

Por su parte, López recuerda que el proyecto no deja de ser una estrategia defensiva que pone «el énfasis en el ahorro y no en el crecimiento», y cuya ejecución va a depender de cuestiones que no están en la mano de Repsol como es el precio del petróleo o la evolución economía global.

Por eso, analistas como Natalia Aguirre, de Renta 4, apuntan que la consecución del plan es la clave que va a permitir disipar cualquier duda sobre la cotizada. «Será cuestión de que la empresa empiece a materializar objetivos para que veamos que la acción se va recuperando un poco», coincide Ruiz de Garibay.

El problema es que uno de los factores que más va a influir en ello es el impredecible precio del crudo. «Con el petróleo a 50 dólares, el downstream estaría en negativo, pero se compensaría con el refino y generaría el suficiente cash flow para pagar el dividendo. Ahora, el petróleo está un poco por debajo de ese nivel. Ésa es una de las dudas más obvias», dice López, quien recuerda que hay analistas que llegan a situar el Brent en 20 dólares.
El precio del crudo, clave

«Suponen que el petróleo se va a recuperar, algo en lo que podemos estar de acuerdo, pero no sabemos cuándo. Además, creen que van a doblar el margen de refino hasta 6,4 dólares por barril, lo que parece excesivo», apunta Ignacio Cantos.

Repsol ha hecho sus planes con un crudo a 50 dólares en su hipótesis estresada pero, en su escenario base (el que considera más probable), prevé que irá subiendo paulatinamente desde los 65 dólares -este mismo año- hasta superar los 90 dólares en 2020, unos niveles considerados muy optimistas por muchos analistas.

De hecho, López relaciona la caída de la cotización de los últimos días con un recorte de los precios del crudo y una subida del valor en jornadas anteriores a la presentación del plan, más que «con una estrategia que se basa en unas hipótesis razonables y que es posible conseguir».

Y es que, pese a todas las dudas, 25 analistas recomiendan mantener la acción en cartera, 9 comprarla y tan sólo 7 venderla, según Bloomberg.

«Pese a todo, creemos que el plan es positivo para Repsol y constituye una buena base para recuperar la confianza de los inversores», dice el informe de Barclays, que ve «potencial alcista en la compañía» gracias a la fortaleza de su negocio de refino, entre otros factores. Aun así, el informe reconoce que esta reconquista de la confianza podría «llevar algo de tiempo», pues podría ser difícil cambiar la percepción del mercado. Ésta es la razón por la cual el banco sitúa su recomendación sobre Repsol en «mantener» (en lugar de compra) con un precio objetivo de 22 euros.

«El plan pone de manifiesto la gran capacidad de Repsol de optimizar activos. Tanto para generar eficiencias como para invertir o desinvertir», dice por su parte Ruiz de Garibay, quien opina que los precios actuales a los que cotiza la petrolera «son niveles de entrada», con un precio objetivo de 17 euros.

López también es «medianamente positivo» con la petrolera. «No es que considere que sea lo más atractivo, pero sí creo que lo peor ha pasado. En esos niveles de 10 euros, ya están recogidos todas las dudas y el escenario de unos precios bajos del petróleo. Ya se verá si sube, pero no creo que veamos a Repsol por debajo de ese nivel. Y, sólo con el dividendo, es una inversión atractiva en un entorno de tipos como el que estamos», dice.

En el caso de Ignacio Cantos, reconoce que el plan no le ha entusiasmado, pero dice que «Repsol no está cara» y «se puede tener» en cartera.

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