22 de Marzo, 19:46 pm

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START UP

Housers: El crowdfunding lleva al ladrillo

Ya no hace falta disponer de mucho efectivo o hipotecarse para invertir en el mercado inmobiliario. Esta plataforma permite hacerlo desde 100 euros.

Suponga que usted opina que el mercado inmobiliario ha tocado suelo y, tras años de crisis económica, va a despegar. Suponga también que sus ahorros no alcanzan para comprar un inmueble y que no desea hipotecarse con un banco. En ese caso, la plataforma de «crowdfunding» Housers puede ser una solución para usted. Inspirada en las webs de micromecenazgo que proliferan en la red para todo tipo de causas, esta start-up ideada por los emprendedores Álvaro Luna y Antonio Brusola permite invertir desde 100 euros en oportunidades inmobiliarias.

Con este sistema, el inversor se ahorra los trámites legales y fiscales que supone adquirir una vivienda: Una vez que los diversos inversores han aportado la cantidad necesaria para adquirir un inmueble, Housers crea una sociedad para que sea la propietaria del mismo, de manera que el inversor sólo está obligado a tributar por los dividendos que reciba como accionista (y que la sociedad promete jugosos).

Brusola pone el ejemplo de la que ha sido su primera operación, cerrada hace escasas semanas: un inmueble en el barrio madrileño de Vallecas, adquirido entre 49 inversores por valor de 62.000 euros (aunque el coste final asciende a 80.500 euros al sumar la reforma y los impuestos). La vivienda se destinará al alquiler en una primera fase (esperan obtener una rentabilidad del 8,7 por ciento, al cobrar una mensualidad de 450 euros). Pero, «una vez alcanzada una revalorización del 35 por ciento, se procederá» a la venta, en la que se prevé vender por 110.000 euros, según la compañía. «Buscamos proyectos que tengan rentabilidades brutas superiores al 7 por ciento», a lo que se añade la potencial subida del precio de la vivienda, explica Brusola.

Sus próximos proyectos son más ambiciosos y pasan por adquirir edificios enteros, aprovechando «el cambio de ciclo en el sector inmobiliario».
Una comisión del 12,5% sobre los beneficios

Los creadores de Housers prevén que la start-up sea rentable a partir de la segunda mitad de 2016. Para ello, cobran una comisión del 12,5 por ciento sobre los beneficios generados. Si no hay ganancias, no cobran.

Con ese dinero y con una ampliación de capital que conducirán en noviembre próximo, financiarán la expansión de la sociedad más allá de Madrid y Valencia, las ciudades en las que ya están presentes; y Barcelona, donde llegarán pronto.

En busca del permiso de la CNMV

El Gobierno promovió una ley en abril. La norma que regula las plataformas de financiación participativa dio seis meses de plazo para que todas estas herramientas se adapten a los requisitos legales y logren la autorización de la CNMV. Housers ya ha cumplido los trámites y está pendiente de esta autorización, según Brusola.

Tope de 10.000 euros de inversión. La legislación establece que existen dos tipos de inversores en este tipo de proyectos, los acreditados y los no acreditados. Estos últimos (renta inferior a 50.000 euros y un patrimonio inferior a 100.000 euros) no podrán invertir más que 3.000 euros por proyecto y 10.000 en todas las inversiones de diferentes plataformas. No tienen límite las personas físicas que superen estos umbrales y los inversores institucionales o empresas con activos de un millón de euros, cifra de negocio de más de 2 millones o recursos propios por encima de los 300.000 euros.

Más sencillo que una socimi, pero poco líquido. Invertir de este modo permite hacerlo de manera más sencilla que con una socimi, mediante unos pocos «clicks». No obstante, uno de sus problemas es la iliquidez.

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