18 de Junio, 19:30 pm

Recordar mis datos | ¿Olvidaste tu contraseña?

proyector fénix

La banca renuncia a rescatar en bloque empresas sobreendeudadas

J.A.Bravo

El proyecto Fénix se limitará a tratar cada caso de forma individual, cambiando deuda por capital y asumiendo las gestión de la compañía.

Un año de idas y venidas para terminar casi en el punto de inicio. El llamado proyecto Fénix, diseñado para evitar la desaparición de empresas medianas sobreendeudadas si bien con un negocio aparentemente viable, saldrá adelante reducido a la mínima expresión por falta de consenso entre sus impulsores.

Frente al ambicioso plan que desde el Ministerio de Economía quisieron promover con los grandes bancos -el denominado G6 integrado por el Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Sabadell y Popular-, el resultado final ha deparado una fórmula ya conocida y que se venía aplicando en algunos casos concretos.

Uno de los ejemplos más conocidos es Pescanova, donde la banca acreedora terminó asumiendo una quita del 70% para hacerse con la gestión de la multinacional. El resultado es que en 2014 cambió los números rojos de años anteriores por un beneficio de 1.649 millones de euros, mayor incluso que los 1.333 millones de deuda con que se quedó.

La idea inicial del referido G6 era constituir un fondo común al que se traspasaran las acciones de esos bancos en las empresas rescatadas, fruto de capitalizar una parte de la deuda y aceptar la quita del resto. El problema, sin embargo, venía de la mutualización de los otros riesgos que arrastraran esas sociedades, como el pasivo pendiente con otros acreedores. Tampoco había acuerdo sobre cómo repartir las pérdidas o beneficios que tuvieran en el futuro.

Salida a Bolsa frustrada

De un lado estaba el reparto que se haría del capital del fondo a partes iguales, es decir, un 16,6% para cada una de las seis entidades financieras que serían socias. Pero de otro habría que distribuir otros títulos -una especie de acciones B en cada rescatada- para considerar el peso específico que cada banco tenía en la deuda individual de las participadas.

La complejidad de esta solución y su poca operatividad, explican fuentes del G6, echaron por tierra la fórmula del fondo, pese a que contaba como grandes ventajas con una gestión conjunta de las empresas y compartir gastos. Incluso se había planteado la posibilidad de sacarlo a Bolsa a medio plazo, obteniendo con ello una rentabilidad extra.

Nada de eso será ya posible. Los consejos de administración de los seis bancos han decidido finalmente que los rescates se hagan de forma individual, de manera que el proyecto Fénix se reduciría ahora a una entidad de gestión general sin representación en el capital de las empresas aunque sí con un comité ejecutivo para coordinar las operaciones de dichas entidades financieras.

Dado el tiempo transcurrido desde su germen, algunas de las cinco compañías que iban a integrar el fondo parecen haber encontrado otras alternativas de financiación, como la firma de tubos de acero Condesa o Válvulas Arco. Bodegas Chivite y la metalúrgica Ros Casares, por el contrario, siguen interesadas aunque la segunda parece más problemática por el pleito pendiente con su socia Thyssen. La primera en ser rescatada será la empresa de maquinaria GAM, al borde de agotar su liquidez.

publicidad
publicidad