20 de Febrero, 22:13 pm

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TECNOLOGÍA INVENTOS

El Salón de los Inventos de Ginebra, una vitrina para la creatividad

Noticias EFE

Las innovaciones destinadas a optimizar el transporte, ahorrar energía y las de aplicación médica sobresalen en el 42 Salón Internacional de los Inventos, que se celebra esta semana en Ginebra y que se ha convertido con los años en una vitrina inigualable de la creatividad.

En este espacio, que se espera que en cinco días reciba a unos 60.000 visitantes -cerca de la mitad interesados en invertir en algún invento con buen potencial comercial-, se exhiben una decena de inventos españoles, dos más que el año pasado, pero muchos menos que la treintena de 2007, antes de la crisis económica.

Entre ellos destacan las placas de automóvil luminosas conectadas al sistema eléctrico del vehículo, desarrolladas por el gaditano David Llamas, un empresario agrícola apasionado por los coches.

Esta propuesta también puede servir para iluminar señales de tráfico, así como distintivos de cargas peligrosas, de ambulancias o transportes escolares.

El fontanero español Juan Martínez ha traído al Salón de Inventos un sistema que recupera fácilmente el calor de las calderas y reduce, al mismo tiempo, las emisiones de dióxido de carbono, causantes del calentamiento global.

Y también ha desembarcado en Ginebra Honorio Camacho, con un dispositivo luminoso de emergencia, económico, inofensivo y muy fácil de instalar para casos en que un vehículo tiene que detenerse por razones de fuerza mayor en el carril de emergencia, y pueda ser visto sin dificultades.

La gran mayoría de los participantes busca presentar sus proyectos para llamar la atención de alguien que se interese por financiar su desarrollo o producción comercial o por comprar la patente con el que deben contar, obligatoriamente, todos los objetos y sistemas que se presentan aquí.

Los únicos representantes de Latinoamérica en la feria son dos inventos peruanos, un reactor que al superar los 5.000 grados de temperatura hace posible desintegrar los desechos sólidos orgánicos y evitar su diseminación en el medio ambiente, desarrollado por Fernando Valencia Amador, y un equipo electrónico que aumenta la fiabilidad del diagnóstico de enfermedades como la tuberculosis, la gonorrea y la faringitis, presentado por la Universidad Católica de Perú.

De aquí al domingo, los miembros del jurado tendrán la oportunidad de visitar a cada expositor y elegir los mejores inventos, para lo cual un factor clave será que el producto nunca haya sido presentado antes y que tenga un alto grado de innovación.

La condición es presentar "una nueva manera de ver algo" que probablemente ya existe, explicó a Efe el presidente del jurado, David Taji, que puso como ejemplo los flotadores para niños, "que en realidad son mini-neumáticos, pero que en su momento fueron una gran innovación".

Este año se confirma la ascendencia de China y de Asia, en general, en este competitivo mundo, con más de la mitad de los 1.000 inventos que se exponen.

La gran mayoría de ellos no recibirá un premio como tal, pero muchos sí que merecerán una medalla, que de vuelta a casa puede abrir al inventor muchas puertas.

Es lo que ocurrió el año pasado con un participante francés que presentó un sistema para secar cascos (de bicicleta, moto, entre otros) y, tras recibir una medalla de oro en este salón, recibió un crédito oficial de 70.000 euros, que no sólo salvó su negocio, sino que le permitió relanzarlo con éxito.

Muchos expositores esperan que esa feliz historia se repita gracias a su presencia en Ginebra, que para los que vienen por sus propios medios supone una onerosa inversión, unos 3.000 euros por el alquiler del espacio, más el coste del viaje y de la estadía.