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Excesos del fútbol

Se pincha la burbuja del Anzhi ruso, que pone en venta a sus estrellas

Colpisa

El millonario Suleiman Kerimov ha decidido cerrar el grifo tres años y medio después de combrar el club, tras una sangría de millones desproporcionada en comparación con los escasos éxitos obtenidos.

Es lo que tiene empezar la casa por el tejado. Al final, la falta de cimientos sólidos hace que los muros se vengan abajo sin remisión en muy poco tiempo. Cuanto más grande es el castillo, más violento y esperpéntico es el derrumbe. Y como un rascacielos con pilares de barro se ha desplomado el megaproyecto con el que el multimillonario ruso Suleiman Kerimov pretendía transformar de la noche al día y a golpe de talonario al Anzhi en un grande de Europa, tras hacerse con el club en enero de 2010.

Pero Kerimov ha decidido cerrar el grifo tres años y medio después, tras una sangría de millones desproporcionada en comparación con los escasos éxitos obtenidos. El magnate ruso anunció que reducirá drásticamente el presupuesto del equipo y venderá a sus estrellas, entre las que destaca el camerunés Samuel Eto'o, el jugador mejor pagado del mundo, en una decisión inesperada dentro de un club chico que hasta hace poco tenía un proyecto ambicioso.

«Habrá una reorganización en el Anzhi. Muchos de nuestros costosos jugadores van a abandonar el equipo, y el presupuesto del club va a bajar entre 50 a 70 millones de dólares por año», indicó en su cuenta oficial de Twitter Konstantin Remchukov, presidente del club, que reconoció que la entidad había "«fracasado en el objetivo de conseguir rápido un éxito» y adelantó que la nueva orientación del equipo devolverá a la condición de club «pequeño» al Anzhi.

El comienzo desolador de la temporada del Anzhi parece haber sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia de Kerimov. Tras la última derrota como local ante el Rostov (0-1), el equipo marcha decimotercero en la tabla de la liga rusa, con tan solo dos puntos en cuatro partidos. El propietario se reunió con los jugadores y prometió a sus estrellas que iba a ayudarles a encontrar un nuevo equipo, aunque subrayó que, en todos los casos, el Anzhi iba a cumplir con sus obligaciones financieras, según desveló el diario deportivo ruso Sport Express.

Desde la compra de este club del Daguestán, región inestable del Cáucaso, este magnate del petroleo cercano al Kremlin invirtió decenas de millones de euros para darle el impulso para transformarlo en un grande con ambiciones europeas.

En agosto de 2011, el camerunés Samuel Eto'o, ex del Barcelona y del Inter de Milán, firmó un contrato por tres años con un salario anual de 20,5 millones de euros, por encima del argentino Lionel Messi y del portugués Cristiano Ronaldo.

En febrero de ese mismo año, el Anzhi gastó otra fortuna para contratar al lateral Roberto Carlos, campeón mundial con Brasil en 2002, quien daba sus últimos pasos en el fútbol tras abandonar al Real Madrid y pasar por Turquía.

La decisión de Kerimov, que ha asegurado que no tiene intención de vender el club, era totalmente inesperada porque el Anzhi figuraba entre los candidatos al título de la Liga rusa, y también es un duro golpe para la imagen del fútbol de Rusia, que se prepara para organizar el Mundial de 2018.

El exentrenador Gadzhi Gadzhiev volverá a ocupar al banquillo del Anzhi próximamente, según Sport Express, para reemplazar al holandés René Meulensteen, exasistente del escocés Alex Fergusson y que tomó el relevo de su compatriota Guus Hiddink tras su renuncia el pasado julio.

El Anzhi, fundado hace apenas 22 años, tiene un estadio con capacidad para 30.000 espectadores, que difícilmente se llena, en la ciudad de Majachkala. La pasada temporada el Anzhi terminó tercero en la Premier League rusa.

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