Vocento 15 años 17 de Diciembre, 22:37 pm
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MOTOR PRUEBA

Fiat 500 1.2 8v 69 CV Lounge Gasolina GLP: decisión de bolsillo

Noticias EFE

La poderosas razones económicas en un momento de crisis como el actual a la hora de elegir un nuevo automóvil con el que solventar las necesidades y hasta exigencias de movilidad modernas constituyen el principal argumento en el difícil y a veces muy largo proceso de decisión de compra.

Teniendo en cuenta el argumento económico, el pequeño Fiat 500 alimentado con gasolina y AutoGas o GLP (Gas Licuado del Petróleo) no debería tener muchos problemas en un mercado como el español, salvo la supina falta de conocimiento del comprador español sobre este tipo de carburantes alternativos, bien conocidos del resto de los mercados europeos.

El mercado español acumula un preocupante retraso en lo relativo a las nuevas formas de movilidad, en conocimiento y en matriculaciones, y no toda la culpa es del automovilista, porque las Administraciones públicas y las petroleras han puesto poco de su parte, salvo en este momento que, a marchas forzadas, tratan de implantar una red de suministro de gas que allane el camino a los compradores.

En el caso del Fiat 500 el proceso de decisión es más fácil, porque se trata de un coche urbano que en grandes ciudad como las de Madrid o Barcelona pueden moverse, con un poco de planificación, exclusivamente con GLP, lo que supone, a la hora de llenar el depósito, pagar un precio por litro que es un 50 % más barato que el de la gasolina de 95 octanos.

Hay que tener en cuenta que el GLP o AutoGas es el carburante alternativo más utilizado en el mundo y su naturaleza reside en una mezcla de butano (40 %) y propano (60 %).

El GLP es una alternativa aún más eficiente que cualquiera de los carburantes al uso, ya que nos presenta una reducción de las emisiones que puede superar el 60 % y un ahorro medio de un 20 %.

Pero las ventajas del AutoGas no residen únicamente en el precio. Para empezar, las prestaciones, en términos de potencia y par, no cambian respecto a las versiones de gasolina, pero el impacto ambiental es muy inferior.

El menor impacto se traduce en cero partículas finas (humo negro formado por hidrocarburos mal quemados) y emisiones reducidas de CO2, además de tratarse de un combustible sin plomo y sin azufre.

Las emisiones de CO2, no contaminantes pero determinantes en el calentamiento global, son más reducidas frente a la gasolina, con entre 3 y 4 toneladas menos de dióxido de carbono emitidas al año.

Más ventajas. La combustión del GLP es silenciosa, similar a la de la gasolina, por lo que contribuye a reducir la actualmente contaminación acústica generada en gran medida por un parque diesel de grandes proporciones.

También es real una reducción del mantenimiento frente al diesel, con periodos más largos para el cambio de aceite, al margen de la seguridad, hoy más elevada que para la gasolina, y facilidad de transporte, ya que se realiza en fase líquida a muy bajas presiones.

Curioso es comprobar el estado interior de la mecánica entre un coche que funciona habitualmente con gas y el mismo motor alimentado con gasolina.

Al cabo de unos cuantos kilómetros de uso, el interior del primero se muestra brillante y pulido, mientras el segundo exhibe la negrura impregnada por el carbono generado en la combustión de la gasolina.

Para, resumir, un automóvil con AutoGas reduce en un 15 % las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a un vehículo gasolina, un 99 % las emisiones de partículas respecto a los vehículos diesel y menos NOx (óxido de nitrógeno), tanto que 10 vehículos diesel emiten como 100 de AutoGas.

El ruido es un último factor a tener en cuenta. Con GLP o gasolina, es un 50 % más silencioso que un diesel.

El contenedor es un utilitario de moda que desde su lanzamiento, en 2007, se ha convertido en todo un icono, en un coche que gusta y es deseado por un amplio aspecto del mercado que, por cierto, comparte plataforma y gran parte de la tecnología motriz con el Ford Ka, de escaso éxito, que se fabrican en la misma línea de producción.

El Fiat 500 es una prueba fehaciente de lo que puede lograrse con un buen diseño, tanto que a quien le gusta es capaz de pagar el sobreprecio del que hace gala sobre sus equivalentes del mercado, que, de forma general, muestran peores sensaciones de calidad, materiales de acabado menos vistosos y de peor tacto, al margen de un menor equipamiento.

Fiat ha dado en el clavo con este pequeño coche "fashion" que, además, ofrece un alto grado de personalización combinando colores y utilizando una amplia gama de pegatinas para decorar la carrocería.

El Fiat 500 es lo que parece, es decir, estamos ante un coche pequeño, con las limitaciones que ello impone en espacio interior. El habitáculo, con una gran sensación de calidad, no es muy ancho, suficiente para dos adultos en las parte delantera y muy justito para los ocupantes de la banquera trasera. El maletero es suficiente para sus proporciones y uso urbano.

El 500 ha sido actualizado de forma casi continua desde 2007, hasta llegar a la última intervención, realizada en enero de 2013, que ha consistido en la incorporación de nuevos paragolpes, que incrementan la longitud del coche en 4 centímetros; molduras en la parte baja de los laterales de la carrocería, alerón en la parte final del techo, terminaciones en cromo oscurecido y nuevas llantas.

En el interior los cambios afectan al volante, de diseño más deportivo, palanca de cambios específica, salpicadero con efecto plata satinado y asientos de diseño deportivo con costuras rojas.

El 500 de GLP no muestra diferencias aparentes sobre las restantes versiones de la gama. Las distinciones hay que buscarlas en lugares ocultos a la vista, en la boca de llenado y en el espacio destinado a la rueda de repuesto, que aloja el depósito de gas con una forma parecida a la rueda

Que el 500 GLP no disponga de rueda de repuesto no debería representar un problema añadido para el conductor, porque dispone de un eficiente kit para la reparación "in situ" de un pinchazo.

El sistema para el GLP se completa con un tercer elemento. Se trata del sistema de inyección, que es supletorio al de la gasolina y es de funcionamiento mecánico

Este sistema secundario con su equipo de inyectores delata su presencia cuando el motor funciona con gas y a ralentí con un sonido final metálico, el que genera el sistema mecánico de los inyectores, que desaparece engullido cuando se sube el régimen de giro del motor y se rueda.

El motor utilizado en este 500 GLP es el 1.2 de 8 válvulas que entrega una potencia de 69 caballos. Esta es una cifra de potencia suficiente para un coche de este tamaño. Nada sofisticado.

Este propulsor, que es de funcionamiento suave, aunque en él se nota la falta de empuje que caracteriza a los modernos sobrealimentados, siempre da sus primeros giros con gasolina, para pasar al cabo de unos instante al modo GLP si este está previamente seleccionado.

El cambio se produce si son alcanzados los 40 grados de temperatura de funcionamiento y superadas las 1.400 revoluciones de régimen.

Si el coche se queda sin GLP mientras circula, el sistema cambia automáticamente a gasolina, una operación que es advertida al conductor mediante una señal acústica, porque no tiene otra forma de advertir la transición.

En todo lo demás, la conducción de este coche alimentado con gas no varía respecto a uno convencional. No hay variaciones de potencia ni de par, aunque sí de consumo. En GLP el consumo es un poco más elevado y aún así compensa.

Las condiciones dinámicas son las ya conocidas del 500, un coche de naturaleza urbana que puede salir a carretera, pero sin pedirle demasiado en los trazados más complicados. Con el ajuste de suspensiones de esta versión, el 500 GLP se sostiene en curva, con algo de inclinación de la carrocería y si no se fuerza el resultado dinámico es neutro, sin dominante de ninguna vía.

Los 69 caballos de potencia son suficientes para el uso urbano y turístico en carretera, aunque si se sube mucho de régimen habremos de estar dispuestos a soportar un poco más de ruido.

El GLP es un combustible que se obtiene del proceso de refinamiento del petróleo como un carburante más en uso, pero difieren en consistencia, coste e impacto medioambiental.

Los costes anuales de un vehículo con GLP son un 40 % inferiores que los de un coche tradicional, con una mayor autonomía y con las mismas prestaciones y confort.

Utilizando únicamente el GLP se puede alcanzar una autonomía en torno a los 500 kilómetros, cifra que puede superar ampliamente el millar si se suma la gasolina.

El llenado del depósito de gas en las gasolineras se realiza de manera similar al de los combustibles tradicionales, pero con mayor seguridad, porque el sistema es hermético, mediante una válvula que se ubica justo al lado de la boca de llenado para la gasolina.

En el Fiat 500, el llenado completo del depósito de combustible, situado en lugar de la rueda de repuesto cuesta unos 23 euros, teniendo en cuenta un coste por litro de 75 céntimos de euros por litro, para tener una autonomía, hay que recordarlo, similar a la que ofrece el depósito de gasolina, que para la misma cantidad de combustible supone el doble de gasto.

Con todos estos datos, el GLP es claramente más ventajoso en el uso y en responsabilidad, aunque tenga sobreprecio de compra, pero que no es mayor que el de un diesel, más sucio a pesar de los grandes avances tecnológicos desarrollados por los fabricantes de automóviles.

El Autogas, que en un coche nuevo supone un sobrecoste similar al diesel, tiene, según cada Comunidad Autónoma, ayudas que pueden llegar a los 2.000 euros, además de bonificaciones del Impuesto de Circulación (75 % en Madrid o 50 % en La Coruña) o descuentos en los peajes (30 % en Cataluña).

Según los datos de Fiat, calculados para 30.000 kilómetros recorridos al año y para precios de combustible vigentes de gasolina de 1,42 euros y 0,75 euros el GLP, el ahorro en consumo de estos vehículos es significativo, de entre 20 euros y 40 euros por cada 1.000 kilómetros recorridos frente a la gasolina. Al año supone entre 600 y 1.300 euros y en 7 años entre 4.200 y 9.100 euros.

El precio de tarifa del 500 GLP no es el real, como el que exhiben todos los fabricantes en este momento, porque a pie de concesionario se queda con promociones y PIVE2 en 11.400 euros o quizá menos.

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

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Longitud 3,546 m.

Anchura 1,627 m.

Altura 1,488 m.

Distancia entre ejes 2,300 m.

Vía delantera 1,414 m.

Vía trasera 1,408 m.

Peso 1.275 kg

Capacidad depósito gasolina 35 l.

Capacidad depósito GLP 17 l.

Capacidad maletero 185 l.

Coeficiente aerodinámico 0,32

Posición motor Delantero, transversal

Alimentación Inyección indirecta

Cilindros 4 en línea (16 válvulas)

Cilindrada 1.242 c.c.

Potencia máxima 69 CV a 5.500 rpm

Par máximo 1020 Nm a 3.000 rpm

Transmisión Manual 5 vel.

Embrague Monodisco en seco

Tracción Delantera

Velocidad máxima 160 km/h

Aceleración 0-100 12,9 seg.

Consumo medio GLP 6,6 l.

Consumio medio gasolina 5,1 l.

Emisiones medias CO2 106 g/km

Impuesto de Matriculación Exento

Dirección De cremallera, eléctrica

Diámetro de giro 10,6 m.

Frenos delanteros 500L Discos ventilados (240 mm)

Frenos traseros 500L Discos sólidos (180 mm)

Suspensión delantera Independiente,

tipo McPherson

Suspensión trasera Rueda tirada

con elemento torsional

Neumáticos 185/55 R 15

Precio 14.400 euros

RESTO DE GAMA

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Versión Cilindrada Potencia PVP

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500 1.2 8v Pop 1.242 c.c. 69 CV 11.950

500 1.2 8v Color Therapy 1.242 c.c. 69 CV 12.950

500 0.9 Turbo TwinAir Lounge 875 c.c. 85 CV 15.600

500 1.2 8v Lounge 1.242 c.c. 69 CV 14.000

500 1.4 16v Lounge 1.368 c.c. 100 CV 16.000

500 1.3 16v Mjet Start&Stop Lounge 1.248 c.c. 95 CV 17.050

500 S 0.9 Turbo TwinAir 875 c.c. 85 CV 15.600

500 S 1.2 8v 1.242 c.c. 69 CV 14.000

500 S 1.4 16v 1.368 c.c. 100 CV 16.000

500 S 1.3 16v Multijet Start&Stop 1.248 c.c. 95 CV 17.050

500 1.2 8v by Gucci 1.242 c.c. 69 CV 17.600

500 1.4 16v by Gucci 1.368 c.c. 100 CV 19.650

COMPETENCIA DIRECTA

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Modelo Cilindrada Potencia PVP

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Citroën C1 1.0i Seduction 998 c.c. 68 CV 11.220

Chevrolet Spark 1.0 LT 995 c.c. 68 CV 10.780

Ford Ka 1.2 Titanium+ 1.242 c.c. 69 CV 9.650

Hyundai i10 1.1 Gl Classic 1.086 c.c. 69 CV 10.990

Kia Picanto 1.0 Drive 998 c.c. 69 CV 10.075

Nissan Pixo 1.0 Acenta 996 c.c. 68 CV 10.362

Opel Adam 1.2 Slam 1.229 c.c. 70 CV 13.530

Peugeot 107 1.0 Envy 998 c.c. 68 CV 11.010

Renault Twingo 1.2 16v Emotion 1.149 c.c. 75 CV 11.250

smart fortwo Coupe 45 mhd Pure 999 c.c. 61 CV 10.150

Seat Mii 1.0 Style 999 c.c. 60 CV 10.750

Skoda Citigo 1.0 Ambition 999 c.c. 60 CV 10.870

Toyota Aygo 1.0 VVT-i City 998 c.c. 68 CV 8.815

Toyota iQ 1.0 VVT-i 998 c.c. 68 CV 13.250

Volkswagen up! 1.0 b&w 999 c.c. 60 CV 12.530

EFE

fam

CONDICION:ECO,ECONOMIA,ECONOMIA,%%%

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