Vocento 15 años 20 de Noviembre, 06:43 am

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este año es el 15 aniversario

¿Por qué explotó Long Term Capital, la mayor especulación fallida de la historia?

J.Jiménez

En agosto de 2013 harán 15 años desde que colapsara el fondo Long Term Capital, la especulación fallida más grandes de la historia. ¿Qué fue mal? ¿En qué falló un sistema matemático avalado por dos premios Nobel y que se creía a prueba de bombas?

En agosto de 2013 harán 15 años desde que colapsara el fondo Long Term Capital, la especulación fallida más grandes de la historia, como explica José Luis Cárpatos en su obra "Leones contra Gacelas: Nueva edición actualizada". El fiasco provocó unas pérdidas totales de casi 5.000 millones de dólares pero, lo que es más importante, retrató uno por uno a los principales bancos de Wall Street, que se embarcaron sin dudar en esta aventura loca a caballo entre la especulación pura y dura, el apalancamiento y la soberbia financiera del todo vale en los mercados.

Tal y como relata Cárpatos, el fondo Long Term Capital (LTC) nació a principios de los años 90, en ese momento la tendencia era reclutar físicos y matemáticas para los departamentos financieros de grandes entidades, incluso de algunos bancos españoles. Entre bastidores se pensaba que los mercados estaban demasiado locos como pagar ganar dinero de forma consistente con el análisis tradicional y había que echar mano de métodos matemáticos más expeditivos. "Todos hablábamos de fractales y de la teoría del caos", apunta el experto.

Pero John Meriwether fue mucho más allá y reclutó para la causa de LTC a dos premios Nobel, Myron Scholes y Robert Merton, quienes habían recibido precisamente el galardón de la Academia sueca por sus trabajos sobre los riesgos financieros. Se comentaba en el mundo de las finanzas que habían descubierto el sistema infalible. Y el brillo que daban dos premios al elenco de 80 profesionales que integraban LTC era sencillamente descomunal. ¿En qué se basaba este fondo para operar?

Básicamente, Meriwether era un experto de las especulaciones no direccionales en el mercado de bonos. Esto quiere decir que, al contrario que la mayoría de los mortales, no especulaba al alza o a la baja sino que planteaba operaciones de arbitraje con bonos. Estudiaban con carísimos programas informáticos diferencias de arbitrajes. Por ejemplo, si detectaban que la prima de los bonos de determinada empresa cotizaba con un 0,5% de descuento sobre la media histórica de los bonos a 30 años, compraban de unos y vendían de otros intentando que se cerrara el precio anormal. Había beneficio bajasen o subiesen los bonos. En eso se basa el arbitraje. La cuestión es que ese beneficio muchas veces era muy pequeño.

Como se ganaba casi siempre, pero con muy poco margen, el fondo decidió apostar por el apalancamiento para acelerar los beneficios. "¿Quién podía dudar de un genio de Wall Steeet como Meriwether y de dos premios Nobel"? reflexiona Cárpatos. Pero se fue el principio del fin. Al principio los resultados fueron buenos y el dinero llovía a espuertas. En el 95 y el 96 el fondo ganaba "sin riesgo", según ellos mismos, rentabilidades del 40%. Y en el 97, las ganancias eran del 20%. En teoría, habían encontrado la fórmula perfecta. Hasta tal punto que habían utilizado los 2.000 millones que tenían en caja para obtener garantías de los bancos por 125.000 millones en títulos prestados para invertir con su fórmula mágica de arbitraje. Pero...la gran explosión estaba al caer.

Todo sucedió con la crisis rusa de agosto de 1998. Pero no fue, como muchos creen, por haber invertido excesivamente en títulos rusos. Ellos arbitraban con diferenciales. Por tanto, al llegar la devaluación rusa, el diferencial de los bonos americanos a 30 años y el de los otros bonos rompió todos los niveles conocidos hasta entonces. Y por supuesto, el sofisticado modelo matemático del fondo no lo tenía previsto. Es más, el modelo se puso a la contra. Cuanto más miedo había, más se refugiaban los inversores en bonos americanos y más se ampliaba el diferencial, con lo que el sistema invertía más pensando en que esa anomalía se corregiría más pronto que tarde. Eran lo que le habían enseñado los matemáticos, lo que habían programado. Y el modelo no contemplaba un acontecimiento imprevisto como la devaluación rusa. 

Así, como el fondo esta tremendamente apalancado, "las pérdidas comenzaron a ser enormes", reflexiona Cárpatos. En agosto, LTC tenía unas pérdidas del 50% y dos meses después, el dinero se había evaporado, enganchando a multitud de bancos importantes de Estados Unidos. Incluso la FED tuvo que intervenir para evitar una quiebra del sistema. "Ahí aprendimos todos que el sistema automático perfecto no existe y que todos tienen su punto flaco", recuerda Cárpatos.

José Luis Cárpatos impartirá del 23 al 25 de mayo el curso "Secretos del Trading Profesional". 

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