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Demanda de EE.UU contra S&P

Agencias de rating: el riesgo se vuelve en su contra

De ser juez a sentarse en el banquillo. S&P se enfrenta a una demanda por presunta manipulación, pero podría no ser la única.

Acostumbradas a dar veredictos sobre Gobiernos, empresas y productos financieros, las agencias de calificación de riesgos están a un paso de cambiar de rol: de ser jueces a sentarse en el banquillo. El inicio de esta historia lo ha escrito el Departamento de Justicia del Gobierno de Estados Unidos quien ha presentado una demanda contra la agencia de calificación Standard & Poor's (S&P) por la que pretende demostrar que la agencia sobrevaloró de forma intencionada la nota de los paquetes de deuda estructurados con hipotecas basura, engañó a los inversores y causó unas pérdidas de más de 3.700 millones de euros. Un punto de partida que puede marcar una nueva era para estas empresas, muy criticadas por su forma de actuar en esta crisis. 

El ingrediente fundamental de su trabajo, el análisis del riesgo, se vuelve ahora en su contra. José Andrés Sánchez Pedroche, rector de la UDIMA (Universidad a Distancia de Madrid) opina que, sin duda, podrían iniciarse también medidas contra Moody's y Fitch, las otras dos compañías que se reparten el pastel de la calificación de riesgos a nivel mundial. «Tampoco hay que descartar más demandas contra las agencias por parte de los inversores, sobre todo en el caso de una sociedad tan judicializada como la norteamericana. Aunque es más factible que el peso de estas acusaciones descanse en los órganos reguladores», añade.

Pérdida de reputación
Las agencias de calificación crediticia nacieron hace más de un siglo (en 1909) para evaluar las emisiones de obligaciones de las compañías de ferrocarriles de EE.UU. Más de cien años después, tres agencias privadas absorben el 90 por ciento del negocio: Standard&Poor's y Moody's (casi el 80 por ciento) y Fitch (más de un 15 por ciento). En todo este tiempo han alcanzado un poder de influencia tal que los inversores toman sus «ratings» como una referencia ineludible. No obstante, su actuación durante la crisis ha levantado profundas críticas sobre su forma de actuar. Félix Aguado, socio director de Augeo Consulting Group, afirma con rotundidad que sus fallos han sido causantes, en parte, de la crisis financiera. «La contaminación de los activos que titulizaban las hipotecas 'subprime' por todo el sistema financiero mundial provocaron en 2007 y los años siguientes la falta de liquidez de los mercados interbancarios por la falta de confianza de los bancos entre sí», apunta.

La demanda de Estados Unidos apunta directamente a la manipulación con la que ha trabajado Standard & Poor's en particular. Pero entrelíneas se dejan caer otros temas en los que han fallado, para muchos, todas las agencias y que exigen una revisión del modelo actual. Las mayores críticas mundiales de los últimos años han atacado la falta de independencia y el limbo legal, sin posibilidad de recibir sanciones, en el que operan. Para Félix Aguado, para que las agencias puedan mejorar su imagen, es necesario que cuiden más los conflictos de intereses con sus clientes, que detallen más las responsabilidades por errores en la calificación de emisiones de activos y que roten obligatoriamente para cada cliente cada tres, cuatro o cinco años. Aguado no oculta, además, que existe un claro problema ético. «Sus clientes son los que les pagan. Pero su función es hacer bien su trabajo», recuerda. 

De momento, la bolsa ha dado su veredicto. El mercado está «revisando a la baja» la valoración bursátil tanto de McGraw Hill (la matriz de Standard & Poor's que sí que cotiza en bolsa, ya que esta última no lo hace) como de Moody's, las dos americanas. Ambas compañías se han desplomado tras conocer la demanda de Estados Unidos. Mc Graw Hill ha caído desde los 58,31 dólares hasta los 43,80 dólares en apenas una semana (una caída del 24 por ciento), mientras que Moody's ha perdido un 20 por ciento en el mismo periodo. Se salva de la quema Fimalac (la matriz francesa de Fitch). Su futuro se ha empañado con claridad ante los problemas judiciales a los que podrían hacer frente.

Escribiendo el futuro

El horizonte de las agencias de rating apunta a un cambio de modelo. «Resulta urgente la modificación de su metodología de trabajo», comenta José Andrés Sánchez. En su opinión, al operar como un oligopolio natural, la falta de competencia está provocando claros inconvenientes como el abuso de poder, el presentar un precio más elevado que el de equilibrio y una peligrosa falta de incentivos a la innovación. «En el futuro, asistiremos al final de la impunidad con la que los juicios son emitidos por las agencias. Todas ellas deberán demostrar el por qué de sus conclusiones y la metodología concreta que usan», señala. Para Félix Aguado, si la demanda de EE.UU. prospera, las agencias serán mucho más cuidadosas con las calificaciones, lo que lógicamente elevará el coste de las mismas para sus emisores.

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