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Estrategias empresariales

Kodak: ¿En color o en blanco y negro?

La compañía ha recibido fondos para intentar salir de la bancarrota

Hace ahora un año, Kodak podía describirse como un ejemplo de empresa con un ciclo muy similar al de los humanos: nacimiento, desarrollo y muerte. La compañía de fotografía, que alcanzó el éxito absoluto con la venta de sus pioneras y revolucionarias cámaras analógicas, anunciaba en enero de 2012 su solicitud de bancarrota. Pasaba así del color al blanco y negro. De obtener beneficios históricos durante décadas (sobre todo a raíz de su famosa cámara «Instamatic»), a arrastrar pérdidas de forma imparable, hasta llegar a una insostenible situación de ahogo. A cierre de junio de 2012, sus pérdidas trimestrales ascendían a 299 millones de dólares.


La compañía pidió acogerse al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos para reestructurar su negocio, asediado por el tren tecnológico, al que no supo subirse. Sin embargo, maestros en el enfoque de realidades, todavía le quedan posibilidades a Kodak para volver a recuperar la nitidez perdida. Hace apenas unos días, el fondo de capital riesgo Certerbridge Partners LP realizó una inversión de 844 millones de dólares en la compañía estadounidense, fondos con los que podría refinanciar parte de su deuda y salir de la bancarrota. Sin duda, una buena noticia que invita a pensar que el proyecto de la compañía centenaria podría volver a ser viable. Pero, ¿qué ha cambiado en apenas un año? ¿Qué pautas son clave en una reestructuración? ¿Qué debe hacer Kodak para salir adelante?

El mundo digital se resiste

Pese a lo que se pueda creer, los problemas de Kodak no parten de no haberse reciclado y adaptado a los nuevos tiempos, ya que la firma es la inventora de la cámara digital (la creó el ingeniero de Eastman Kodak Steve Sasson en 1975). Sin embargo, así como supo marcar y rentabilizar modelos en otras etapas de su historia, seguir demasiado focalizada en el negocio analógico (básicamente en el mercado de rollos de película) le pasó finalmente factura. Aunque tenía la fórmula secreta de la revolucionaria tecnología digital no supo rentabilizar este negocio, un punto clave en su declive y en la reestructuración que tiene en marcha en la actualidad y que pasa por examinar su inmenso organigrama, del que forman parte 19.000 personas en todo el mundo. 

Desde Valcapital, la firma de capital riesgo especializada en reestructuraciones, aseguran que cuando uno se plantea reflotar una compañía hay que mirar tres puntos: «La bondad del negocio que se va a reestructurar, si tiene sentido o no hacerlo, los recursos de la compañía y la situación financiera: los pasivos sobre los activos». «En el caso de Eastman Kodak, valoramos positivamente la posición de la compañía en cuanto a recursos se refiere. Se trata de una empresa con una potente imagen de marca, reconocida mundialmente, un activo de gran valor», comentan desde la firma de capital riesgo. Con todo, en contra juega su deuda, de en torno a los 2.000 millones de dólares. 

En cuanto al plan de negocio, en el caso de Eastman Kodak la estrategia actual contiene varios puntos clave: llevar a cabo una reinvención total del negocio, abrirse a nuevos mercados, aprovechar sus patentes y su consolidación de marca. No hay que olvidar que la situación llegó a ser muy crítica, como así admitió públicamente el consejo de dirección de la empresa en 2011 al anunciar que el negocio de película, que representaba el 95 por ciento del mercado para Kodak, estaba en decadencia y no se iba a recuperar nunca.

El eslogan con el que arrasaron en todo el mundo: «Usted apriete el botón, nosotros hacemos el resto», había perdido todo su sentido. Por eso, dar un giro de 360 grados es fundamental. Y en ello están. De momento, la empresa que, curiosamente, dirige un español, Antonio Pérez, está siguiendo con las pautas que marca la teoría de reestructuraciones: desde 2003 ha cerrado más de una decena de plantas, un centenar de laboratorios y ha anunciado casi 50.000 despidos. Pero todavía le queda completar una gran transformación para solventar aún más la estructura de costes y buscar un norte para su negocio.

Para la compañía es fundamental ahora explotar nuevos productos y soluciones, principalmente digitales. Gran parte de la transformación ya está hecha: en 2003 el 95 por ciento de la facturación de la empresa estaba basada en la película. A cierre de 2012, un 80 por ciento de los ingresos venían ya del área digital.

En el mercado de valores, como buen anticipador de las crisis, Kodak ha sufrido un espectacular descalabro. Desde 1997, sus títulos no han dejado de caer. Por aquel entonces, se vendían en bolsa a 94 dólares. En la actualidad, valen 22 céntimos.

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