¿Qué fue lo que hizo mal el Banco de España?
El Gobierno del Partido Popular convirtió al último gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, en el culpable de la débil situación del sistema financiero español. Tal es así que se vio obligado a adelantar su salida del organismo. Pero la actitud del Partido Popular respecto a MAFO no fue siempre la misma: durante mucho tiempo le jaleó por su insistencia en la necesidad de acometer reformas estructurales en España, sobre todo del mercado de trabajo, para liberalizarlo, algo que el Gobierno socialista no llegó a hacer nunca. De hecho, Fernández Ordóñez preparó el terreno a las políticas que está aplicando el PP en sus primeros meses de legislatura. El cambio de discurso del PP quizás se deba a que el Gobierno de Rajoy necesitaba un chivo expiatorio para justificar la nacionalización de Bankia y la necesidad de un rescate para la banca y, posiblemente, para el conjunto del país.
Pero, precisamente es esto lo que hay que criticar al anterior gobernador del Banco de España, nombrado por el PSOE sin acuerdo con el principal partido de la oposición: MAFO dedicó muchos esfuerzos a analizar el mercado laboral, pero no hizo lo mismo con la delicada situación del sistema financiero. MAFO fue viendo cómo se deterioraba la situación y cómo la realidad hacía insuficientes las medidas que imponía para que las entidades financieras fueran engordando sus provisiones para cubrir la pérdida de valor de los activos que actuaban de subyacente para los créditos.
En los últimos tiempos, desde 2011, fue el Gobierno el que se vio obligado a endurecer los requisitos de capital, el PSOE, y coberturas de los riesgos inmobiliario (el PP). El Banco de España perdió protagonismo a favor de los sucesivos Ejecutivos en la reestructuración del sector financiero. Ya con el PSOE, pero sobre todo con los dos últimos reales decretos del Partido Popular, que tienen mucho mayor alcance.
Al final, el Banco de España se convirtió casi en un mero observador. Aunque, en realidad, como comentan fuentes financieras, el banco central sólo es un organismo autónomo en lo que a la política monetaria se refiere (algo que, ahora, además, está en manos del Banco Central Europeo). En lo demás, el que debe tomar las decisiones es el Gobierno, que es el que tiene el mandato respecto a sus actividades de regulación y supervisión.
Pero en la parálisis del Banco de España quizá hubiera un problema de origen. Fuentes financieras creen que MAFO no tenía la formación suficiente para asumir un cargo como el que ostentó. "Fernández Ordóñez no sabe leer el balance de un banco. Y, cuando se enfrenta a los documentos de Basilea III, dice que no entiende nada porque están llenos de fórmulas", aseguran. Una "virtud" que, dicen, compartía con Miguel Blesa, ex presidente de Caja Madrid, que, durante los años en que fue consejero antes que presidente jamás se le oyó decir una palabra en las reuniones.
Eso no significa que los inspectores del Banco de España no conocieran los problemas que comenzaban a tener los bancos. Ya en 2006 los inspectores del Banco de España ya decían que la burbuja inmobiliaria y, con ella, la banca, estaban a punto de estallar: sabían que las tasaciones estaban infladas y que, además, los créditos se otorgaban por valor del 100% de la tasación. Lo que ocurre es que los inspectores de base tienen jefes de grupo, jefes de inspección, directores de supervisión y comisiones ejecutivas que pueden "tapar" los problemas. O quitarles importancia. Además, no hay que olvidar que si el Banco de España no hizo lo suficiente fue porque al frente había un político y al frente de las cajas de ahorros también había políticos. "Cuando son de la misma cuerda, o cuando al final tampoco es que sea muy fiel al Gobierno que le ha nombrado, su función supervisora falla", aseguran.
Por lo tanto, parece que el organismo no cumplió bien con el trabajo que le encomienda la ley: "El Banco de España deberá supervisar, conforme a las disposiciones vigentes, la solvencia, actuación y cumplimiento de la normativa específica de las entidades de crédito y de cualesquiera otras entidades y mercados financieros cuya supervisión le haya sido atribuida". Además de "formular a las entidades de crédito las recomendaciones y requerimientos precisos, así como acordar respecto a ellas y a sus órganos de administración y dirección la incoación de expedientes sancionadores y las medidas de intervención, de sustitución de sus administradores...".
El Banco de España se equivocó al permitir que la burbuja inmobiliaria se hinchara. ¿Cómo lo podía haber evitado? Exigiendo más provisiones a las entidades por sus créditos al sector, es decir, encareciendo la financiación al sector inmobiliario. El Banco de España se mostró muy confiado en un sistema de provisiones que se ha demostrado insuficiente con la crisis. Además, debería haber advertido sobre la pobre situación patrimonial (y, por tanto, de solvencia) de las cajas de ahorros. Era su deber.
De hecho, en cierta manera, el Banco de España contribuyó a debilitar a estas entidades cuando, en los últimos días de diciembre de 2010, el Banco de España eximió a las cajas de llevar a la cuenta de resultados el importe del deterioro subrido por los activos y, en su lugar, se cargó contra las reservas, disminuyendo los fondos propios.
Mañana, novena entrega: "¿PUDO HABER EVITADO LA CNMV LAS PÉRDIDAS QUE HAN SUFRIDO LOS TENEDORES DE PREFERENTES Y LOS ACCIONISTAS DE BANKIA?"