El plan de Rodrigo Rato para sanear Bankia
Rodrigo Rato no quería que el Estado entrara en el capital de Bankia o del Banco Financiero y de Ahorros. En ese sentido se manifestó cuando el FROB realizó la primera inyección de más de 4.000 millones de euros en forma de préstamo con un interés de más del 7%. Aunque hubo algún miembro del consejo que se mostró partidario de que cualquier ayuda del Estado tendría que realizarse con su entrada en el accionariado, el equipo directivo se negó, porque ello desestabilizaría el equilibrio de poderes en la caja, tal y como explican miembros críticos de la asamblea de la entidad.
Pese a esta inyección, o en parte por su culpa, porque el pago de los intereses detraía una parte importante de sus recursos, la situación de Banco Financiero y de Ahorros y de Bankia fue empeorando. Rodrigo Rato y su equipo lo percibieron y diseñaron un plan para resolverlo. Como a mediados de 2010, este programa de saneamiento no contemplaba la entrada del capital del Estado, sino otro préstamo. De nuevo, se planteaba solucionar el problema de endeudamiento con más deuda.
Según fuentes cercanas a Rodrigo Rato, este plan llegó a contar con el visto bueno del Banco de España y del Ministerio de Economía y se presentaría el 11 de mayo. Pero algo se torció. Quizá, finalmente, alguien vio que los números no salían. Seguramente desde el Gobierno y, concretamente, con el ministro de Economía, Luis de Guindos, como protagonista. Sobre todo después de que trascendiera que la auditora, Deloitte, no había firmado sus cuentas de 2011.
9.700 millones de euros de saneamiento
¿En qué consistía el plan? Rodrigo Rato proponía provisionar la totalidad de los ejercicios 2012-2015 en el primer semestre de este año. En total, el esfuerzo ascendería a 9.700 millones de euros (10.000 millones de euros menos de lo que ha pedido Goirigolzarri), cuyo impacto en la cuenta de resultados sería de 5.500 millones de euros. Según el documento del plan de Rato, con esos 9.700 millones de euros, Bankia protegería su balance de la evolución del ciclo económico y, además, según el propio documento, alcanzaría la cobertura más elevada del sector financiero español, además de elevar su solvencia hasta el 15,9%, lo que situaría al grupo entre las diez entidades más capitalizadas del mundo. Y, además, según sus previsiones, Bankia empezaría a generar resultados sólidos y recurrentes que se acercarían a los 2.000 millones de euros en 2015.
Crédito al FROB3 de 6.350 millones de euros
¿Cómo pretendía cubrir ese agujero? Rato tenía previsto pedir un crédito al FROB3 de hasta 6.350 millones de euros. En el documento no aparece ni el interés ni el plazo con que el Estado concedería el crédito pero, de acuerdo a los detalles que dio el ministro de Economía, Luis de Guindos, cuando presentó la última reforma financiera, el interés de los bonos convertibles contingentes (CoCo's) con que el Estado ayudaría a las entidades con problemas rondaría el 10% y el plazo de devolución sería de entre tres y cinco años.
Si hay analistas que dicen que el primer préstamo del FROB1 ponía en serias dificultades al Banco Financiero y de Ahorros, ¿no empeoraría más su situación el préstamo del FROB3? Si con los intereses tendría problemas, ¿sería capaz de devolver el principal en el momento del vencimiento del préstamo? A tenor de las cifras, el equipo que elaboró este plan pecaba, cuanto menos, de exceso de optimismo.
Sobre todo si tenemos en cuenta que, según el plan de Rato, durante el segundo semestre de este mismo año y mediante el canje de participaciones preferentes y deuda subordinada, el grupo devolvería inmediatamente los más de 4.000 millones de euros inyectados por el FROB1. De ahí que, al final, la posición del FROB en el grupo sólo se vería incrementada en 1.000 millones de euros con respecto a la actual. Y, además, a partir de ahí, ya no serían necesarias más inyecciones públicas.
Al documento le faltan muchos detalles como, por ejemplo, cuánto se provisiona cada partida de la cartera de crédito, además de la ecuación de canje de las preferentes y subordinadas, así como las consecuencias que todo ello tendría para los accionistas y para el valor de sus títulos.
¿Hubiera sido suficiente?
¿Hubiera sido suficiente con este ejercicio de saneamiento? Posiblemente, no. Algunos analistas dicen que la solución que planteaba Rato era de mínimos. "Una ayuda de 6.000 millones de euros a un interés del 10% es un verdadero dislate", afirma Carlos Sánchez, economista, profesor del Departamento de Economía Aplicada I de la Universidad Complutense y miembro de la plataforma por la nacionalización de las cajas de ahorros.
Incluso con el saneamiento realizado por el equipo de Goirigolzarri podemos tener dudas de si el ejercicio de saneamiento es suficiente para cubrir los riesgos inmobiliarios en una economía casi en caída libre como la española. Aunque parece que no: los activos potencialmente problemáticos procedentes del sector promotor e inmobiliario de Banco Financiero y de Ahorros a cierre de 2011 ascendían a casi 32.000 millones de euros. Además, posee en su balance casi 14.000 millones de euros en inmuebles adjudicados. Rato sólo pretendía dar otra patada hacia adelante.
Pero hay una partida menos analizada, la de la cobertura de los créditos fiscales, que puede ayudar a entender que ni el ejercicio que proponía Rato ni el que el que ha explicado Goirigolzarri son suficientes. Los créditos fiscales son derechos a no pagar impuestos en el futuro. Sánchez explica que, ganando 300 millones de euros, el Banco Financiero y de Ahorros necesitaría los beneficios de 40 años para recuperar ese dinero. Goirigolzarri anuncia su provisión: sanea 2.700 millones de euros de los 6.600 millones de euros que tiene apuntados en su balance, pero se apunta otros 6.000 millones de euros más en créditos fiscales por las provisiones que está realizando, con lo que ahora tiene 10.000 millones de euros en créditos fiscales. La contabilidad creativa sigue imperando.
¿Y si el que exagera es Goirigolzarri?
De todas maneras, también hay quien se queja de que Goirigolzarri ha preferido comenzar a gestionar Bankia con un buen colchón, aunque sea a costa de un gran esfuerzo del Estado, engordando, por ejemplo, la provisión de la cartera de participadas. "Caja Madrid no compró sus participadas para ponerlas a la venta, sino para dar estabilidad a la entidad. Goirigolzarri lo ha hecho para plantear la necesidad de más recursos económicos por parte del Estado", comenta un consejero.
Además, no hay que olvidar que, mientras Rodrigo Rato proponía pedir un crédito al Estado, las ayudas que solicita Goirigolzarri son a fondo perdido.
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