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22 de Mayo, 18:11 pm

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¿QUIÉNES SON LOS RESPONSABLES DEL AGUJERO DE BANKIA? (III)

La historia de un consejero de Bancaja que dimitió

Cristina Vallejo

Jordi Palafox explica por qué renunció a su cargo en 2006

Jordi Palafox era consejero de Bancaja y dimitió en febrero del año 2006, después de ocho años. "No estaba de acuerdo con la gestión. Estuve insistiendo en que no se podía seguir así y en cuanto llegó Olivas a la presidencia e intuí que se iba a politizar más y que las críticas se iban a interpretar también políticamente, esperé a que se aprobaran las cuentas y dimití", relata Palafox.

¿Es que no se daban bien los créditos? ¿Había irregularidades? Palafox dice que no. "Los créditos, uno por uno, estaban bien avalados. El problema en una entidad financiera se genera cuando hay una concentración de riesgos muy elevada", explica. "En el momento en que se concedían los préstamos, las garantías, los suelos, valían lo que se decían, pero eso no quería decir que los activos no se fueran a depreciar", añade. "Pero, cuando yo advertía de ese riesgo me respondían: 'Una cosa vale lo que la gente está dispuesta a pagar por ella'". Lo malo es que la gente no está dispuesta a pagar por los activos siempre lo mismo: hay momentos en los que el precio cada vez es más bajo. E incluso nulo. Hay situaciones en que los activos son completamente ilíquidos, como ahora con el suelo.

Y durante la pasada década se concentró excesivo riesgo en la financiación de la compra de suelo. "Cada municipio tenía un gran plan de urbanización. Y su primer paso era una masiva compra de suelo", sigue relatando Palafox. El problema no era tampoco, dice Palafox, que se financiara más allá del 80% del valor de los activos. No. Se era muy escrupuloso con eso. Pero incluso con esa financiación se corría mucho riesgo: basta con que el precio de cada activo caiga un 30% para crear agujeros importantes. La mayoría de los activos han bajado más de ese porcentaje. En muchos casos mucho más. Y si la actividad fundamental de la entidad es la financiación de ladrillo en sus más diversas variantes, empezando por el suelo, el efecto puede ser catastrófico.

"En el consejo siempre se explicó cuál era la situación de la entidad. Siempre se nos dio toda la información. Otra cosa es que se justificara la situación", continúa Palafox. Un exceso de optimismo. O de osadía. Lo que ocurre en todas las burbujas. Y en todas las entidades. Aunque unas tuvieran más concentración de riesgos que otras. En los consejos de administración de Bancaja se presumía de que se habían rentabilizado oficinas en muy poco tiempo. Lo malo es que, en ocasiones, sólo tenían un cliente con una gran operación inmobiliaria entre manos. De eso hablamos cuando decimos que la concentración de riesgos era mayúscula.

Además de suelo, Bancaja financió obras públicas casi faraónicas. Recordemos el caso del tristemente famoso aeropuerto de Castellón o de Terra Mítica. Fracasos estrepitosos. Pero Palafox dice que esas operaciones no fueron las que hundieron a Bancaja. En realidad, su tamaño como problema es de la dimensión de un charco frente a la inmensidad del mar de suelos que financió la entidad valenciana.

Son problemas en los que, en mayor o menor medida, incurrieron todas las entidades financieras. En el caso de las cajas de ahorros, con más gravedad, porque, como comenta Palafox, no podían ampliar capital. Incurrían en riesgos importantes, pero trabajaban con unos fondos propios muy reducidos, sólo alimentados con sus beneficios. Justo cuando las ganancias comienzan a reducirse fruto de la mala coyuntura económica, hay que destinar una mayor parte de ellos a provisiones, porque la morosidad aumenta. Y se genera un importante problema de solvencia.

En Bancaja había un comité técnico profesional, claro. Pero, como apunta Palafox, esto también tiene sus desventajas, porque se mueven en rebaño: todo el sector se equivoca al mismo tiempo. También había una obsesión porque el crecimiento de los beneficios fuera de entorno a la media, por lo que muchas veces se provisionaba de más. Pero, con todo y con eso, el colchón de provisiones ha resultado ser demasiado delgado.

Más allá de la experiencia personal... los datos

¿Qué ocurrió en los años posteriores a la dimisión de Palafox? Entre 2007 y 2008, la morosidad creció desde el 0,91% hasta el 4,31% y la tasa de cobertura de esa morosidad con provisiones desde el 217% hasta el 52%. Y, aún así, en el informe anual de 2008, relataban: "Pese a la ralentización de la actividad económica, los activos de nuestro grupo han crecido casi un 7%, aumento apoyado en el incremento del crédito a los clientes que, a pesar de las circunstancias, han aumentado más de un 5%". Más gasolina al incendio. El activo creció incluso en el año 2009 y sólo comenzó a descender en el año 2010, cuando la morosidad superaba ya el 5% y la tasa de cobertura había crecido hasta el 70%.

En el año 2010, la cartera de crédito a la clientela de Bancaja ascendía a 65.359 millones de euros. De ellos, casi 48.000 millones correspondían a créditos con garantía real (¿inmobiliaria?). De esto hablamos cuando nos referimos a la concentración de riesgos de la entidad valenciana.

Por esta razón, hay quienes apuntan que Bancaja y sus gestores son los culpables del agujero que se ha creado en Bankia. Según fuentes cercanas a la administración de Rodrigo Rato, el Banco de España estaba empeñado en que en la fusión de Caja Madrid con otras cinco entidades se incluyera una valenciana. De acuerdo con un informe realizado por el Banco de España, cuentan estas mismas fuentes, Bancaja estaba mejor de lo que se pensaba y Caja Madrid, peor. De hecho, el regulador preveía fuertes pérdidas para Caja Madrid. "Fue un momento de gran tensión, de mucha prisa", afirman. Por eso, quizás, se hicieron los números un poco a la ligera. No se tuvo en cuenta, por ejemplo, la complicada estructura de participadas de Bancaja. A partir de la página 330 de este informe lo pueden comprobar. 

Pero en el propio informe del año 2010, ya observamos un fuerte deterioro de sus fondos propios de Bancaja: de los más de 6.000 millones de 2007 bajó hasta los 5.128 millones de euros de 2008; hasta los 3.479 millones de euros de 2009; y hasta los 985 millones de euros de 2010. Un colchón un poco reducido, ¿no? Y, sobre todo, un adelgazamiento aceleradísimo: utilizó fondos propios para realizar coberturas. Lo pueden comprobar en la página 22. Estábamos, no lo olviden, en 2010. Y llegaron 2011 y 2012 con exigencias de provisiones mucho más duras. ¿Lo podría haber aguantado Bancaja? 

Efectivamente, en los años previos a la dimisión de Palafox, sólo los más finos analistas, los más previsores, podían adivinar la que se avecinaba. Aunque había una pista accesible a todo el mundo: El crecimiento de los activos de la entidad fue brutal. Desde los 10.800 millones de euros de 1997, hasta los 48.000 millones de 2005. Afortunadamente, los fondos propios también crecían: desde los 590 millones de euros de 1997 hasta los más de 2.000 millones de euros ocho años después. pero ya hemos visto que este ritmo de acumulación de reservas no fue suficiente


Mañana, cuarta entrega: "UNA FUSIÓN CONFUSA: RATO Y BLESA, FRENTE A FRENTE"

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