Dos años de batalla política que descentraron a Caja Madrid
La guerra por el control de Caja Madrid se gestó en el peor momento: cuando empezaba la crisis
Rodolfo Benito, entonces miembro de la comisión ejecutiva confederal de CC.OO. y consejero de Caja Madrid en representación de entidades sociales, lo dijo entonces, en 2008, cuando la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, Esperanza Aguirre, modificaba la Ley de Cajas aprovechando su mayoría absoluta en la Asamblea de Madrid. Y por la puerta de atrás. A través de unas enmiendas a la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos Generales de la Comunidad. Según Benito, lo que pretendía Esperanza Aguirre "era irrumpir de manera irregular en el proceso electoral convocado por entonces en los órganos de gobierno de Caja Madrid, para lograr el control político, a costa de lo que fuera, incluso del propio deterioro de la imagen de la misma".
Esperanza Aguirre quería entonces deshacerse del entonces presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa. Quien lo aupó al frente de la entidad madrileña, José María Aznar, ya no era presidente del Gobierno. Y, además, estaba cometiendo la osadía de decir "no" a algunas de sus propuestas, cuentan fuentes del equipo de Blesa.
Una de las propuestas que realizó Aguirre tuvo que ver con Endesa. La presidenta le propuso a Blesa que se aliara con José Manuel Entrecanales y uniera su participación en Endesa con la que tenía Acciona. Blesa consideró que lo que debía hacer era no aliarse con nadie y acudir a la mejor oferta.
La presidenta de la Comunidad de Madrid también le instó a Blesa a que comprara los derechos del Real Madrid, del Atlético de Madrid y del Rayo Vallecano para que los explotara Telemadrid. El presidente de Caja Madrid también cometió el pecado de negarse.
Esperanza Aguirre se cansó de que Caja Madrid no se acomodara a sus intereses. De ahí su golpe de mano. Aunque al final Aguirre no ganara la guerra: en lugar del que ella proponía como presidente, Ignacio Gonzalez, fue Rodrigo Rato, el candidato de Alberto Ruiz Gallardón, quien se hizo con la dirección de la entidad madrileña. González logró, sin embargo, que su cuñada fuera nombrada posteriormente consejera de Bankia.
Pero, a juzgar por los miembros más críticos de la Asamblea de la Caja, esos dos años de bronca en Caja Madrid, entre 2007 y 2009, fueron fatales para la entidad. Los temas políticos ocuparon más tiempo en la cabeza de los gestores que los económicos. No sólo ellos, también hay observadores que consideran que la inestabilidad institucional, las luchas políticas (también las que tuvieron lugar en el año 2003) dentro de la caja fueron motivos que no hay que dejar de lado para analizar los problemas que ahora sufre Bankia.
En 2007 y 2008 las cuentas se llenan de atípicos
"El deterioro de los resultados de Caja Madrid ya se produjo en 2008, porque en dicho año destacan dos hechos singulares que suponen el 39% y el 27% cada uno de los beneficios totales. Resulta que 468 millones de euros corresponden a las ganancias obtenidas por la venta de participaciones de Caja Madrid en Mapfre y 328 millones cabe atribuirlos a los resultados de operaciones financieras", comenta un analista financiero. El 66% del beneficio de Caja Madrid en 2008 se concentra en esas dos partidas, que no son el resultado del negocio típico. Incluso en 2007 sus beneficios tuvieron una gran componente atípica, dado que el 73% de sus ganancias antes de impuestos lo aportó la plusvalía obtenida por la participación en Endesa.
Fuentes del equipo de Blesa reconocen que durante esos años, la cuenta de resultados de Caja Madrid se resintió: la crisis provocó una caída de los ingresos. Además, iba subiendo la morosidad, por lo que había que arañar beneficios para provisiones. Pero alegan: "Caja Madrid, con una buena gestión, sin añadirle complicaciones políticas, hubiera ido bien". Y añaden: "Caja Madrid era fuerte, pero no tanto como para aguantar en su estructura a Bancaja, de cuyos datos nada se sabía en octubre del año pasado". Es posible que Caja Madrid tuviera músculo para soportar los azotes de la crisis, aunque muchos lo niegan. Pero la historia de la fusión, de la situación de Bancaja y de la gestión de Rodrigo Rato pertenecen a otro capítulo de esta historia.
Siguió creciendo el crédito y la morosidad se disparó
Quienes defienden a Caja Madrid durante el mandato de Blesa ofrecen los siguientes datos correspondientes al año 2009: liquidez de 10.600 millones de euros y 3.300 millones en préstamos en el interbancario; solvencia del 8,57%; un ROE (rentabilidad del capital) del 11,6% y una ROA (rentabilidad de los activos) del 0,61%. Y otro indicador que genera una cierta inquietud: la productividad, es decir, el volumen de que se mueve en cada sucursal y que al cierre de ese ejercicio era de 115,6 millones de euros, por encima de la media del sector. Y ocupaba la cuarta posición en el ránking de bancos y cajas en el total de crédito concedido a la clientela. De hecho, en el informe financiero de 2009 podemos leer: "El volumen de formalizaciones de préstamos y créditos a particulares y empresas superó los 15.800 millones de euros, compensando prácticamente la caída natural del crédito vía amortizaciones. Al finalizar el año, el saldo del crédito a la clientela del grupo se eleva a 117.780 millones de euros sólo un 0,6% por debajo del registrado a finales de 2008. Esta tasa de variación, más favorable que la registrada por el sector, ha permitido alcanzar a Caja Madrid una cuota de mercado récord en el total del crédito a la clientela de bancos y cajas de ahorros del 6,9% en diciembre de 2009, diez puntos básicos más que doce meses antes".
¿Qué quiere decir esto? Que mientras el resto de entidades intentaba poner coto al crecimiento del crédito, en Caja Madrid seguía creciendo. Y, con él, la morosidad. A marchas forzadas. En 2007, se situaba en el 0,90%. En 2008, saltó hasta el 4,87%. En 2009 ya se situaba en el 5,43%. Y con el crecimiento, la tasa de cobertura fue cayendo desde el 237% del año 2007, hasta el 43,4% de 2009, lo que quiere decir que a Caja Madrid se le iba terminando el colchón de provisiones.
En total, en el año 2009, Caja Madrid tenía otorgados en créditos 117.779 millones de euros, de los que 77.517 millones tenían garantía real, seguramente inmobiliaria. Al comienzo del año 2007, esas cifras eran de 95.000 millones y de 63.000, respectivamente.
Pero, por entonces, había voces discrepantes en el Consejo. Y desde bastante antes. Uno de ellos afirma: "En ese momento, se tenían que haber frenado las operaciones de financiación al sector inmobiliario. Y frenar las refinanciaciones. En algunos casos, se refinanciaba para intentar rescatar. Pero se tenía que haber ido a por el patrimonio de esas empresas".
Mañana, tercera entrega: "LA HISTORIA DE UN CONSEJERO DE BANCAJA QUE DIMITIÓ"