Ángel Ron: "No se pueden sostener bancos zombis a costa del contribuyente"
Para el presidente de Popular existe un exceso de capacidad instalada, de entidades y de oferta
El presidente del Banco Popular, Ángel Ron, se ha mostrado muy combativo en la introducción que ha realizado antes de presentar sus cuentas a los periodistas. Esa combatividad se muestra en una frase: "Lo último que necesita el sistema financiero español es el sostenimiento, a costa del contribuyente, de bancos zombies. Esto es un lujo que no nos podemos permitir".
Antes había dicho: "De poco servirá incrementar su solvencia o a través de ayudas públiicas si su modelo de negocio no es viable. No se trata de un problema de capital o de tamaño, se trata sencillamente de un problema de modelo de negocio. La viabilidad de cualquier entidad pasa, sencillamente por ente la capacidad de generar márgenes de explotación sólidos y recurrentes en todas las fases del ciclo económico". Y todavía más: "Estamos viviendo la anunciada segunda, y esperemos última fase de la reestructuración del sector. En este punto, voy a ser muy claro: hoy en España existe un exceso de capacidad instalada, de entidades y de oferta". Un aviso para el nuevo Gobierno.
Ángel Ron, además, se ha mostrado muy crítico con las autoridades a nivel europeo: las medidas que han tomado "no crean sino mayor confusión y desconcierto en accionistas, clientes y en las propias entidades financieras". ¿Por qué? "No comprendo cómo en los ejercicios de estrés no se tuvieron en consideración instrumentos equivalentes al capital de máxima calidad, como son las obligaciones necesariamente convertibles, así como las provisiones anticíclicas y prudenciales". "A la vez, existe una enorme disparidad de criterios en cuanto al cáluclo de los activos ponderados por riesgo, ya que esta magnitud no se calcula de forma homogénea ni transparente", añadió Ron.
"El sector padece un problema por la sobrebancarización del país, con un exceso de capacidad instalada y una baja rentabilidad estructural. Estos problemas no están distribuidos homolgéneamente y se concentran en entidades muy expuestas a hipotecas residenciales baratas y a la financiación inmobiliaria", afirma Ángel Ron, tras presentar las cifras. "Estas entidades no pueden hacer frente a las exigencias de provisiones, lo que acaba por extender dudas al resto del sector", añade.
"Me explico: si sólo hacemos hincapié en las provisiones sobre el negocio inmobiliario, corremos el riesgo de poner capital sobre instituciones que no van a poder devolverlo o retribuirlo suficientemente, con un efecto negativo sobre la econoomía y desincentivación para el resto del sector, que puede tener que asumir mayores ajustes de los neceaerios y sufrir mayores costes de financiación", insiste.
Y también tiene críticas para la EBA: "Es discutible que exija la constitución de colchones adicionales de capital para hacer frente a minusvalías potenciales en las carteras de deuda pública a vencimiento. Resulta un contrasentido admitir pérdidas en activos libres de riesgo, como la deuda pública español. No es justo para las entidades financieras, pero es además dañino para los propios Estados en su condición de emisores".
"Basilea II, aún vigente, no hace una definición de core capital homogénea entre países. Y aunque Basilea III quiere luchar por corregirlo, por el camino se ha visto diferetentes requerimientos de capital de los test de estrés, pro ejemplo.Incluso dentro del mismo país el trato no es qcuánime: el FROB 1 en España ha contado como capital de primera, pero no las obligaciones necesariamente convertibles", explica Ron.
¿Tendrá problemas Popular?
A la pregunta: ¿Cuánto tiempo puede tardar el Popular en cubrir todos sus riesgos? "Pues no lo sé", ha respondido Ron, "hasta que no se conozcan los detalles, no podemos tener un calendario de provisiones". Los detalles, en concreto, son: el porcentaje de provisiones y sobre qué tipo de activos. En función de eso, "se diseñará el modo de cumplirlo, siempre sin hacer daño al accionista en el corto plazo".
No hay que demonizar el ladrillo
Ron ha dicho que no hay que demonizar el ladrillo, porque es esencial para la economía española, tanto en empleo como en la creación de valor añadido bruto. Para que la economía española se recupere, habría que recuperarla. "No estamos llamando a recrear la burbuja inmobiliara, pero España saldrá antes de la crisis si reactivamos el sector".
En esta línea asegura que comparte con el Gobierno el objetivo de reducir el valor de los inmuebles, pero sin dejar de lado el impacto en la riqueza inmobiliaria de las familias y su efecto en la situación económica en general. Porque, de lo contrario, puede tener un efecto depresor que no va a traer nada bueno para las familias. Lo que pide Ron es un equilibrio para reducir el riesgo inmobiliario. "Hacerlo todo recaer en una simple limpieza no creo que sea lo adecuado".
