Nueva Rumasa también dejó "atrapados" a inversores con Letras de Cambio al 10% anual
Fueron vendidas a numerosas familias de Jerez
Las fórmulas de financiación a particulares con las que Nueva Rumasa ha dejado "colgados" a numerosos inversores no se limitan a los pagarés emitidos desde 2009 y las ampliaciones de capital de Dhul y Clesa. Desde el bufete de abogados y asesores tributarios STM Nummos confirman que cuentan con numerosos clientes jerezanos que han dejado de cobrar los intereses pactados con Letras de Cambio suscritas desde el año 1993.
La apelación de Nueva Rumasa a los pequeños ahorradores para captar capital no es nueva de los últimos tres ejercicios (los primeros pagarés ampliamente publicitados son de 2009). Se remonta a los primeros años de los noventa. El grupo lleva emitiendo Letras de Cambio y pagarés desde hace casi ya dos décadas, cuando comenzó a solicitar financiación, sobre todo de diferentes familias de Jerez, donde hoy día cuentan con un gran número de afectados. "La gente ha comenzado a oír hablar de las fórmulas de financiación de Nueva Rumasa en los últimos tres años. Los pagarés y las ampliaciones de capital han generado una gran repercusión mediática. Sin embargo, el grupo lleva financiándose con ahorros de particulares casi dos décadas", comenta Luis Escuin de Leyva, abogado de STM Nummos. En este bufete, cuentan con clientes que tenían suscritas Letras de Cambio y pagarés mucho antes de 2009. "Algunos tienen Letras de Cambio desde el año 1993, que han ido renovando anualmente", aseguran. Los intereses pactados oscilan entre el 7 y el 10%. "Tenemos clientes con Letras de Cambio al 10%. En muchos casos, se contrataban a un año, pero se renovaban cada año", afirman desde STM Nummos. Las cantidades, eso sí, son diferentes. Desde el despacho de abogados afirman que los inversores de Letras de Cambio, en su inmensa mayoría jerezanos, aportaron inversiones muy dispares. "Los hay con 10.000 ó 15.000 euros y con 200.000 euros", comentan. Desde el año 1993, Nueva Rumasa lleva vendiendo Letras de Cambio prácticamente "a la carta", sin inversiones mínimas. "Este tipo de financiación no es muy conocida, ya que no fue publicitada por la compañía, ni fue objeto de advertencia por parte de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, como sí han sido los pagarés emitidos desde 2009", señala Escuin de Leyva. Según fuentes del despacho, los afectados con Letras de Cambio dejaron de cobrar en febrero de este año, cuando la empresa solicitó los primeros pre-concursos para algunas de sus compañías. "Hasta entonces, habían cobrado religiosamente", dicen. Ahora, no obstante, se encuentran con el dilema de no saber si recuperarán, no sólo los intereses pendientes, sino el capital principal invertido. Para Luis Escuin de Leyva hacer una valoración económica que pudiera llegar a dilucidar si los inversores de Nueva Rumasa van a recuperar o no parte del dinero invertido es, en el momento actual, difícil de predecir. "No debemos olvidar que los concursos se han admitido hace relativamente poco tiempo y que desconocemos cuál es el activo y pasivo de cada una de las sociedades concursadas y cómo de comprometidos pueden estar (con cargas hipotecarias, por ejemplo) los bienes sociales", comenta. STM Nummos se encuentra personado en los distintos procedimientos concursales ya iniciados con la intención de poder tener acceso a la documentación de carácter económico-financiero presentada por las mercantiles concursadas. "Igualmente, estamos reuniéndonos con los administradores concursales para conocer su primera impresión de la situación económica de las empresas cuya administración tienen encomendada", afirma Escuin de Leyva. En STM Nummos calculan que sus clientes afectados de Nueva Rumasa suman inversiones que oscilan entre los seis y los siete millones de euros.
