La oferta de Ruiz-Mateos a los inversores ya fue rechazada por Botín
El grupo familiar prepara un demanda contra Santander para reducir el pago de la deuda al 20%
Según el empresario gaditano, otras seis entidades estaban interesadas en la compra de los derechos por la retasación de la antigua Rumasa en 2010. El grupo familiar prepara un demanda contra Santander para reducir el pago de la deuda al 20%.
La carta que han recibido estos días los tenedores de los pagarés de Nueva Rumasa no trae buenas noticias. Además de comunicarles que el grupo de los Ruiz-Mateos no puede hacer frente a los compromisos adquiridos en la venta de los pagarés, la familia les ofrece una garantía de cobro más al otorgarles la cesión de los derechos económicos procedentes de la retasación de la antigua Rumasa, que fue expropiada el 23 de febrero de 1983. Curiosamente, a principios del año pasado, el propio José María Ruiz-Mateos escribió una carta "confidencial y privada" al mismísimo presidente del Banco Santander, Emilio Botín, comunicándole que en breve se "llegaría a un acuerdo con el Gobierno para liquidar, con cantidades importantísimas".
Por entonces -proseguía la misiva- el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) había señalado para votación y fallo la primera demanda de retasación, que afectaba a Galerías preciados, y por la que la familia pedía ya 6.000 millones de euros. Actualmente, la decisión sobre la retasación del valor de las acciones de Galerías Preciados está pendiente de la sala tercera del Tribunal Supremo, que ha admitido a trámite la apelación de la familia, después de que el TSJM fallase en contra de la demanda.
Aumento del riesgo a cambio de depositar la indemnización
El grupo de empresas bajo la insignia de la abeja asegura, en la nota que ha remitido a los medios, que la iniciativa "está teniendo muy buena aceptación" entre los 3.000 inversores que suscribieron 250 millones de euros en pagarés, dado que "no se pide nada a cambio" y su aceptación "no implica pérdida de derecho alguno". Sin embargo, no fue ésta la reacción de Banco de Santander, al que el industrial gaditano ofreció meter todo el dinero, espera conseguir 18.000 millones, en sus bancos si atendía, a principios de 2010, las necesidades de liquidez de Nueva Rumasa.
"Por cuanto antecede, veríamos con mucho agrado tuvieras a bien ordenar un aumento del riesgo actual, en cantidad, forma y manera que fuera necesario. Inmediatamente - prosigue - recibiéramos los fondos correspondientes a la indemnización de Rumasa, cuyo montante será de enorme importancia, sería depositado en tus bancos como compensación a todo lo bueno que hemos recibido de ti".
Un año más tarde José María Ruiz-Mateos, rodeado de sus hijos, acusaba públicamente a Botín de haberle cortado el grifo de la financiación de golpe, obligándole a presentar el concurso en varias de sus señeras marcas de alimentación. En esa rueda de prensa, fue cuando hizo pública la carta privada que escribió el 29 de enero, junto a otras muchas y donde reconocía que no había podido destinar a inversiones el dinero captado de los tenedores de pagarés por tener que atender las necesidades de liquidez de sus empresas.
La buena labor de Horacio Oliva
Tampoco vieron las bondades de esas cesiones derechos las seis entidades que esas semanas de enero de 2010 estaban interesadas en la compra de los derechos de la retasación de Rumasa. En la misiva personal, José María Ruiz-Mateos hace hincapié en la labor del abogado Horacio Oliva ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid. Oliva, un letrado de prestigio, ha sido también abogado de Emilio Botín en las indemnizaciones millonarias que se concedieron a Amusátegui y Corcóstegui y en el caso de las cesiones de crédito. Ha defendido, además, a César Alierta, en el "caso Tabacalera", y a Emilio Ibarra, en el caso de los fondos de pensiones en paraísos fiscales. También ha sido defensor del principal imputado del "caso Ballena Blanca". Pero su fama, prestigio y buen hacer en los servicios prestados al Banco Santander no sirvieron para convencer de las bondades de la oferta del grupo Nueva Rumasa respecto a la venta de los derechos de retasación de Rumasa.
Perspectivas remotas de éxito
Los expertos legales desconfían de las posibilidades de éxito de la reclamación que la familia Ruiz-Mateos inició en 1983. Los abogados consultados matizan la efectividad del gesto que el cabeza de familia de los Ruiz-Mateos ha realizado ante notario.
Por un lado, porque la cifra de 18.000 millones es una cantidad que demanda la parte reclamante y la decisión del juez puede ser otra. No se descarta que, en caso de ser atendida la petición de retasación, el importe concedido sea inferior. "Aunque hubiese una quita importante, la deuda total de Nueva Rumasa, incluidos los pagarés, asciende solo a 1.200 millones. Con lo cual habría bastante para satisfacer todas las deudas, incluidos los intereses de los pagarés", explica un portavoz.
Además hay que tener en cuenta que el TSJM ha fallado en contra de la demanda sobre la retasación de Galerías (6.000 milllones) y tiene pendiente de resolución la petición de retasación de las acciones de las demás empresas de la antigua Rumasa (por otros 12.000 millones). Pero es de prever, según los expertos, que falle en los mismos términos que con la causa de Galerías Preciados.
Aunque esta última resolución esté ahora pendiente del Supremo, los abogados consultados tampoco son optimistas. En relación con el justiprecio de las acciones de Galerías Preciados recurrido por la familia Ruiz-Mateos, el Tribunal Supremo ha fallado en dos ocasiones que la fijación del justiprecio solo era aplicable a los accionistas minoritarios y no a los propietarios del Grupo Rumasa.
Demanda contra Santander y RBS
Un aspecto que los asesores legales sí que valoran positivamente para los acreedores de Nueva Rumasa es la demanda que los abogados del grupo de empresas preparan contra el Banco Santander, similar a la que ya han interpuesto contra el Royal Bank of Scotland (RBS). De prosperar las demandas contra ambas entidades, Nueva Rumasa podría comprar la deuda con estas dos entidades por un importe muy inferior al comprometido. Entre un 20% o un 30%, según estimaciones del grupo que afirma que ambos han vendido los derechos sobre la deuda de las compañías de la familia. Esto es: unos 300 millones en el caso de Santander y 30 en el de RBS.
Nueva Rumasa ha presentado un recurso de retracto contra RBS, que habría cedido esta deuda con una quita del 70% o del 80%, privando al grupo de ejercer su derecho a igualar la oferta. En los próximos días presentará otro recurso contra Santander.
De prosperar, los expertos señalan que los Ruiz-Mateos podría reducir los compromisos de pago actuales de 1.200 millones a unos 930 millones. Pero señalan que un conflicto de esta naturaleza podría prolongarse durante diez años.
